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Técnica y sociedad en el Perú contemporáneo

by on Jun.29, 2013, under Sin categoría

Todo proceso social debe producir una organización técnica, que venga desde las simples emociones culturales

Todo proceso social debe producir una organización técnica, que venga desde las simples emociones culturales

En los limites de estos esbozos sobre el desarrollo de la técnica en el Perú se sostiene la conjetura que el modo como ha sido construido y organizado el país desde sus orígenes coloniales ha inhibido hoy más que nunca frente a la sociedad del conocimiento y de las revoluciones tecnológicas la elaboración de una cultura material en directa sintonía con el desarrollo de la ciencia y la constitución de una técnica de urdimbre nacional. El modo como se ha dado forma a nuestra estructura profesional, la desorganización del territorio, la orquestación de una economía improvisada y expoliadora, sin arraigo en las profundos saberes materiales del artesanado y la cultura, y el empotramiento de una cultura organizativa y jurídica que fragmenta nuestro cuerpo social y lo mantiene en la atomización estructural son las señales o abismos históricos que han imposibilitado la formación de una materialidad social en directa correspondencia con el desarrollo de nuestros procesos culturales.

Introducción:

En los últimos años se viene experimentando en diversos lugares del país un proceso de acumulación material importante, que es digámoslo así la base que sostiene nuestra imperfecta democracia liberal y la que explica los profundos cambio culturales y estilos de consumo individual que se aprecian en las ciudades más importantes.

No obstante, este desarrollo económico que ha permitido cierto nivel de modernización de nuestra economía, y que ha mejorado en algo las condiciones de vida de la población, no es una base sino muy frágil que exige reformas radicales y mayor planificación social para su sostenibilidad y legitimidad completa en la sociedad. No sólo se mantiene un modelo de acumulación que no le imprime mayor valor agregado a nuestros sectores de bandera, basándose en el ingreso de divisas por el sector minero, sino que se auspicia y se profundiza un modelo que desarticula aún más nuestra precaria formación social, manteniendo el desarrollo de la economía en una base material muy elemental y abandonando el desarrollo de la sociedad mediante inversiones en educación y salud a lecturas de política social que privilegian el autodesarrollo y la focalización de programas sociales.

El mantenimiento de una forma de desarrollo que desarticula e inhibe el acoplamiento social entre reformas integrales de organización del territorio, la economía y la cultura es la razón que explica el severo divorcio entre las transformaciones materiales de la economía y un proceso cultural desligado de metas de desarrollo social. Es esta desorganización sistémica que favorece la multiplicación de valores individuales del american way of life y que protege los derechos de propiedad con una lectura claramente policiaca y elitista, la que no permite superar las enormes brechas estructurales en cuanto a educación, reforma del estado y tecnología que permitirían darle a este momento de sostenida acumulación material un impulso de franco desarrollo objetivo y social.

En este sentido, esta contribución a modo de ensayo intenta discutir de manera sociológica la lenta génesis de los niveles de tecnificación de nuestra sociedad, con el objetivo de evidenciar las razones sociales, históricas y culturales que han impedido la materialización de una adecuada cultura material en sintonía con los procesos de la economía y la construcción de los tejidos sociales imperantes. Se examina en este ensayo las discordancias entra la constitución accidentada del territorio y la cultura material, y las visiones coloniales del espacio que han desvinculado a la cotidianidad y a las formas de concebir el territorio en las diversas culturas de un férreo compromiso con los siguientes aspectos de la construcción social, como son el sistema productivo y la organización política.

En la segunda sección se examina la relación entre organización política, derecho y construcción histórica de la economía, enfatizando en la observación de la específica experiencia de modernización social que hemos vivido desde los 50s, con el propósito de sostener que la porfiada manutención de técnicas de ingeniería social y política públicas anticuadas y a la vez discretamente coloniales ha impedido la expansión y organización de una economía descentralizada y directamente conectada con la emergencia de los saberes productivos ancestrales, regionales y locales del país.

En una tercera sección se examina las severas discordancias entre una estructura profesional y saberes profesionales sinceramente poco calificados, y una economía de mercado que requiere para dar saltos cualitativos un recurso humano altamente calificado. Se observan los bloqueos institucionales y culturales en la manera como se ha construido históricamente nuestra sociedad del trabajo y las evoluciones estructurales de la economía y la innovación productiva.

En una cuarta sección se examina en clave sistémica el decisivo impacto de las tecnologías de la información en nuestro desarrollo técnico, sosteniendo que las connotaciones culturales que ha provocado en la sociedad, están construyendo una psicología o motivaciones de consumo divorciadas peligrosamente de un desarrollo orgánico e integral de nuestra formación social.
En una quinta sección se observan los riesgos psicológicos que comportan la evolución de una técnica y una formación social completamente desarraigante y o cosificadora de las subjetividades a las que determina. Se piensa una armónica complementación entre la cultura y la tecnología para la sobrevivencia de la sociedad como espacio de bienestar, que domestique los poderes de la economía y de la técnica descarriada.

Y en una sexta sección a modo de conclusión se examinan los aportes de la ciencia social en cuanto a la construcción de una técnica social y un pensamiento social que le de expresiones de preocupación a estas mutaciones culturales y tecnológicas que esta viviendo la sociedad peruana actualmente.

Territorio y cultura material.

En esta sección se parte de la premisa que el crecimiento y sofisticación de una cierta relación de las culturas con los objetos, es la condición previa para el desarrollo acumulativo de un sistema de organización material claramente resultado y medio natural de como se expresa y complejiza la cultura social. El error en el que incurre nuestra ingeniería institucional y de ordenamiento territorial de nuestras sociedades es no considerar los vínculos afectivos y los medios de expresión cotidiana que las personas establecen con los medios artificiales y los ambientes que los circundan, empotrando de modo desordenado un sistema de organizaciones que no consigue la conformación de disposiciones culturales congruentes y el compromiso de la cultura con los sistemas de producción material y social, porque desde sus orígenes el diseño de la formación social que ellos proponen resulta una amenaza real para los procesos intersubjetivos y micro-culturales que los actores despliegan para vivir.

Los serios reveses que la economía encuentra para conseguir la legitimidad de sus proyectos de inversión económica en los diversos sistemas de vida en los que ingresa, se deben a que intentan desactivar peligrosamente las relaciones que las culturas establecen con el territorio en el que viven y al que organizan, y por lo tanto, intentan alterar los fundamentos psíquicos e intersubjetivos que bloquean tal cometido. La fragmentariedad en la que cae el sistema de ordenamiento territorial además de ser una respuesta histórica y coherente que halla la cultura subordinada para evadir los apetitos de expoliación y de expansión de los mercados que la política modernizadora establece, es una consecuencia perjudicial del modo tan caótico y autoritario de como ha sido construido nuestra cultura material.
Aunque la organización del territorio es el aspecto de mayor importancia política que interesa al Estado y a la empresa privada, muchos de los esfuerzos institucionales y las investigaciones aplicadas en esta dirección no toman en cuenta los solidos y arcaicos lazos culturales que las identidades locales, y sobre todo rurales, desarrollan con el espacio natural. Predomina en el mayor de los casos una lógica instrumental que visualiza al territorio como un espacio de recursos naturales de explotación racional, en el caso descontado de que existan tales riquezas en los ecosistemas de vida, y no una visión de penetración de la lógica moderna que negocie y tome en cuenta los saberes ancestrales que halla en su expansión.
Los saberes productivos ancestrales sobre el territorio son de simbiosis y convivencia existencial con la naturaleza, sistemas de organización y de dones sociales que no la alteran sino que viven devorados por la inmensidad y las regularidades del medio natural. La inscripción sagrada y alegórica que las economías tradicionales como las de las comunidades campesinas o de las comunidades amazónicas despliegan en su relación con la naturaleza no sólo imposibilita una lectura cosificadora y neutral del territorio circundante, sino que ofrece resistencias culturales, hoy convertidas en movimientos sociales, a los proyectos políticos y económicos que intentan alterar y desestructurar sus medios tradicionales de vida.

A pesar que las lógicas de modernización social vienen erosionando estas alternativas políticas, con la promoción de formas de organización política directamente seculares, como los sistemas de ciudades provinciales, y el bombardeo mediático y comercial de valores de expresión individual burgués, se conservan formas de resistencia material y cultural que aseguran la supervivencia de las culturas populares rurales. La persistencia de formas de producción agrícola y pecuaria rudimentarias en la sierra comunal, en concordancia con las regularidades de los medios naturales, y la subsistencia de un complicado sistemas de religiosidad panteísta de ritos y costumbres, definen la conformación de culturas alejadas y que mantienen reservas de cohesión y de saberes interculturales importantes. En la amazonia estos sistemas de organización económica de aprovechamiento racional del bosque, y de una lenta pero segura comercialización de los recursos de la biodiversidad permiten, no obstante, las amenazas de contaminación y de tala indiscriminada de los bosques un desbordamiento de los saberes culturales y misteriosos de la selva, saberes primitivos que no son aprovechados o convertidos en economías de mayor calado.
Tal vez el mayor desafío que viene vivenciando los sistemas agrícolas y territoriales de la sierra y de la amazonia en los últimos años sean los proyectos de explotación minera y de hidrocarburos que viene implementando, con auspicio del Estado, la empresa privada. La inoperancia al no considerar estos incrustamientos extractivos como sistemas inoportunos que alteran la lógica natural del espacio, expresa la poca importancia que merece para la economía primaria de mercado los legítimos sistemas de vida que se desarrollan en estos remotos lugares. El hecho de que se manifiesten conflictos sociales por el control del territorio, como los acaecidos en Bagua y actualmente en Cajamarca y Cañaris, es el resultado de que no sólo se agreden intereses y medios de vida autónomos que no interesaron históricamente al Estado, sino que se presume desarraigar los tejidos y sistemas de representaciones sociales con el objetivo de empotrar en estos lugares de solidez simbólica valores de consumo y de vida individual que descomponen las bases materiales que permitían el bienestar y el equilibrio de la vida social.

La desorganización generalizada del territorio no solo representa la pérdida sistemática de un patrón de organización espacial nacional, sino además la interpenetración, como primera traba estructural, de un sistema de derecho de propiedades que introduce una racionalidad del saqueo y del enclave como sistema de explotación de recursos que deshace la naturaleza concreta de la vida, y la entrega a una mentalidad desarraigada y llena de complicaciones. En si las migraciones que son expresión de esta desorganización del territorio desde antaño son además el resultado de una preocupante y pésima distribución poblacional, como segunda traba estructural, concentrada en las ciudades y que en la búsqueda obsesiva por materializar individualidades modernas complican una construcción adecuada construcción espacial del Estado y de su economía interna.

La lenta e insuficiente infraestructura de caminos y de vías de comunicación, casi inexistentes en la selva, son también expresión de la fuerte desconexión territorial que alimenta el poseer una geografía tan complicada e indomable; aunque en estos últimos años se invierte en la construcción de carreteras y de accesos a localidades lejanas, esta lógica de interconexión física no se piensa en perspectiva de un control soberano del Estado, sino con objetivos claramente de inversión económica privada, y que amenazan la coherencia de los medios de vida indígena que rechazan tales proyecto viales, como la carretera de Púrus en Ucayali.

Una tercera traba estructural que permite sostener esta irracional construcción del territorio es el crecimiento desmedido de la propiedad rural agraria en los latifundios privados sin ninguna conexión con la seguridad alimentaria y la demanda interna, y dirigida particularmente a la exportación, y el problema de la pulverización parcelaria de la propiedad agraria que no sólo no permite el uso intensivo de los terrenos destinados a la producción agropecuaria sino que es además la razón del bloqueo de una adecuada reforma agraria productiva.

Una cuarta traba estructural que no permite y que ha confundido la orquestación de una dinámica territorial en directa sintonía con un ausente proyecto de país, es la inorgánica y disparatada instauración de una política de descentralización nacional. En su búsqueda de desconcentrar los poderes del Estado y permitir un mayor control y presencia del Estado en los territorios donde se pensó albergar formas democráticas de desarrollo se esparció la ineficiencia del centralismo burocrático, lo que entre otras cosas, imprimió una administración del territorio que no ha mejorado cualitativamente la histórica ausencia de la autoridad estatal. Este diseño legal y administrativo de la cultura material regional y local no obedece a una correcta manejo social de nuestra geografía accidentada, y en mejor de los casos ha reproducido los mismos males estructurales que nuestros gobiernos han heredado: mayor fragmentación y reproducción de culturas locales desconectadas unas de otras.

En este sentido, he bosquejado una crítica general del modo desordenado como se ha construido nuestra formalidad territorial. Ahora toca pasar revista a los severos impactos culturales, subjetivos y en la conformación de los cuerpos que esta anárquica y deficitaria organización del espacio nacional ha ocasionado. La premisa de la que parto es: la consecusión social de una técnica propia implica el compromiso emocional y cognitivo de la cultura material con el desarrollo del sistema social. Por diversos motivos que aquí sólo ensayaré se ha provocado un abismo histórico entre la cultura material de los espacios cotidianos y los niveles más sofisticados de la cultura productiva y tecnológica porque las directas propiedades espaciales de los nichos cotidianos han sido invadidos por racionalidades del espacio y de la construcción de los objetos que niegan y aplastan la construcción de hábitat privados descolonizados. Si existe una frustrada conciliación entre la cultura material de las unidades familiares, sus sistemas urbanos de ciudades, y la coherente edificación de una economía y tecnología avanzada, es porque este modo criollo y de confortabilidad existencial que ha imprimido nuestra cultura del consumo postmoderna ha inhibido las mutaciones y acumulaciones en red necesarias para provocar el nacimiento de formas de vida y esferas de conciencia cotidiana cercanas a la innovación productiva y hacia la formación de una cultura de hacedores.

La construcción de la personalidad requiere la existencia de un mundo de objetos y de sistemas de objetos, que son la garantía y el marco de realidad donde se despliega cierto nivel de desarrollo de la subjetividad y la cultura civilizada. Los objetos, y las construcciones cada vez más complejos de mecanismos y materias organizadas a nuestro alrededor son sistemas de apropiación y de reconocimiento donde la persona se siente pertenecida y referida a algo familiar y conocido. El desarrollo de una técnica propia y familiar, arraigada en la cultura es la condición para la coherencia en la construcción de una estructura de profesiones y de saberes especializados acopladas y que potencien esta técnica y su arraigo en el sistema social. La ciudad que representa la esfera de relaciones humanas y de ecosistemas de vida no sólo es expresión de las maneras como se objetivizan y toman forma espacial estas relaciones sociales, organizadas en conocimientos prácticos y en diversas manifestaciones contingentes de la cultura, sino que es la organización espacial y territorial de una sistema urbano de comunicaciones y de instituciones públicas, un escenario donde la cultura individual se expresa y se siente protegida para crecer y expandirse con creatividad, a partir de un complicadísimo y digamos caótico sistema de procedimientos y de objetos que es la condición de toda cultura humana.

Por diversas razones la ciudad en la actualidad se ha convertido en un sistema de gestión de espacios privados y de escenarios de conflictos. Los objetos en ella, y la transformación de una arquitectura cada vez más desconectada del curso de una cultura que también se fragmenta y se privatiza brutalmente, han ocasionado que ya la experiencia social se sienta arrancada a un espacio que sólo contiene la existencia de cada quien, pero que no permite la realización pública de la cultura social. Cada vez es más un hecho de que la desorganización y la violencia que cunde en la ciudad es la manifestación de una cultura que no se siente protegida y familiar en un mundo de objetos cada vez más ajenos y decididamente tecnificados. El desarraigo que producen las tecnologías de la información, y su impacto específico en una conciencia invadida por estímulos y por momentos de explosión disgregantes ha hecho de que los espacios urbanos no sean sino espacios donde predomina el anonimato y la desconfianza. La ciudad se ha vuelto en concordancia con esta confusión de caracteres y de mentalidades en un mundo de vigilancias y de controles marcados, donde impera el accidente y el riesgo de perderse en la soledad de la muchedumbre.

Los sistema de objetos que nos envuelven ya no son en la ciudad proyecciones objetivas de acuerdos y contratos sociales en una cultura de paz y desarrollo social, sino diseños arquitectónicos que enfatizan la funcionalidad y la celeridad. Aunque hay que advertirlo en el país el crecimiento de las ciudades en mecanismos de gestión y de desarrollo económico, no es sino un proceso que esta desterritorializando a la cultura de toda referencia a una identidad macro-nacional. La transitoriedad que se imprime a la vida, sin capacidad para detenerse y dedicarse a lo esencial, y la falta de espacios públicos que afirmen la presencia de lo conocido y familiar en la ciudad, están generando un espacio de convulsiones y de agresividad objetiva que licua a las culturas y las pierde en el sinsentido de la vida y en el extrañamiento y la descomunicación. Es una ciudad que estresa y que se convierte en una amenaza para la vida, la que empuja a las personas a vivir una vida expulsada de la técnica, como supuesto de civilidad, y los objetos y los sistemas de procedimientos de que esta plagada se convierten en jaulas administrativas y selvas de organizaciones que empujan a la anarquía y a toda separatidad cultural con la formación racional de procesos técnicos, a través de la coordinación de los saberes en acumulaciones de ciencia y tecnología.

En este primer estadio de la naturaleza de los objetos, y de la espacialidad vinculada a todos sistema de producción de la vida social, se constata que cierta organización de la vida humana y de sus relaciones tienen fuerte condicionamiento, en el modo como se ha organizado los espacios habitacionales internos, y en directa correspondencia los sistemas de gestión de ciudades. Si no existe un sólido compromiso de la cultura que subsiste es estos espacios micro, y de las ciudades, es porque la hegemonía caótica en la que se organiza el espacio y los ordenamientos territoriales privados y violentados, se convierte en un espacio que excluye y que fragmenta la identidad y toda psicología colectiva asociada a el. Si bien en el campo este tema es menos agresivo, se puede sostener que ya la decisiva penetración de las formaciones de ciudades y de sus organizaciones territoriales, en base a cierto sistema de extracción y de enclave están desterritorializando las culturas locales, y las están disociando, des coordinando a estos regímenes de acumulación de toda armonía con la naturaleza, e ingresando a contaminarla, y a distorsionarla.

Si la ciudad no es la expresión colectiva de cierto nivel de la tecnificación, sino el espacio impactado por cierto volúmenes de tecnología transferidas, que desorganizan a los cuerpos y a las mentalidades de toda referencia civilizada, se puede sostener también, que en el nivel doméstico, en los hogares, la cultura de los objetos que predomina también es un factor para la construcción de una psicología anárquica y emocional. Y la manifestación más relevante de estos espacios impactados es que no existe desde los hogares, mayormente desestructurados y lugares de reposo y de mucho desorden casero, una directa sincronización entre la construcción de la sexualidad, de las pautas del carácter y las referencias sociales más amplias. La socialización que promueven tímidamente los marcos de socialización más externos, como la escuela pública y el sector laboral, no cumplen los objetivos de civilidad porque los sistemas de objetos que predominan en los hogares, como TV, cable, servicios básico, dormitorios, Equipo de sonido, celulares, organización de la cocina, son elementos que están divorciados de toda afirmación de la identidad, y más bien domestican y conforman la fuerza de desarrollo de la psicología individual. Estos objetos que nos rodean, si bien cumplen el papel de darle ubicación a nuestro carácter son en el medida que la experiencia de la vida es arriesgada y empobrecida, espacios de descanso y de refugio sobreprotector que reprimen la sustancia y las decisiones, desorganizando la vida, los tiempos, y volviéndose espacios de tristeza y de ociosidad declarada.

Aunque los objetos que nos rodean nos ahorran esfuerzo, y están al servicio de la conformación de placeres y dispendio, la verdad es que el modo en que impactan no se corresponde con la vida y los rituales que pensamos como sociedad, sino que nos desorganizan internamente y hacen depender la construcción de la sexualidad y de la vida de la relaciones íntimas de momentos de accidente y desgobierno, que hacen de la vida interna algo autodestructivo y atomizado. Si la vida es en parte insegura, es porque los niveles de modernización cínica que vive el país, y la casi solvencia generalizada de la anomia y la trasgresión han alcanzado a los sistemas formales de espacio privado y público que nos envuelven. Pero extrañamente este contexto, de territorios de transito, y de presencia espectrales, de violencia y soledad son la premisa de la libertad negativa en las personas, son algo legitimado por la población, aunque valgan verdades estos cuerpos desestabilizados y sobresaturado de estímulos y de emocionalidades, no permiten el involucramiento de la cultura y de las psicologías civiles con la agregación y la conformación de sistemas científicos y de técnica propia.
Como idea debe existir la construcción social de un espacio cotidiano, urbano y rural en donde las obligaciones y responsabilidades del sujeto con el sistema productivo no sólo se paguen en dinero, sino que se consiga el compromiso de la cultura individual en un sistema espacial donde el individuo se sienta como parte de una comunidad colectiva.

Organización y sistema productivo

La historia del desarrollo de las organizaciones en este país, sin una clara concepción del uso del territorio, ha parido en concomitancia una selva de organizaciones y de sistemas privados de organizaciones que han estado divorciados desde el vamos, de los procesos culturales y de toda orientación intelectual e inteligencia política. Nuestra experiencia organizativa no sólo ha aplastado toda capacidad organizativa propia de convocar a las subjetividades plurales y sus saberes productivos, sino que ha servido como un mecanismo complejo de funciones y dispositivos en red que ha desbaratado y domesticado toda posibilidad del surgimiento de una identidad autónoma y nacional. Si bien en sus orígenes republicanos, y aún mas tarde desarrollistas estas formas organizativas han intentado edificar estructuras coherentes en sintonía y como marco de bienestar para el progreso de la civilidad cultural, con el tiempo han debilitado y triturado esta misma posibilidad histórica dando el escenario perfecto para el afloramiento de organizaciones agresivas y funcionalistas, donde la materia que gerencian, y los recursos que buscan con voracidad han descompuesto a los sistemas de vida, modelando a su antojo las disposiciones culturales que nos rodean. Nuestra vida organizativa se atreve a producir y a destruir aquello que nos promete, ante la indiferencia cínica de la vida que habita en la emocionalidad y en el misticismo más absurdo.

Si en parte la formación del Estado ha sido una historia plagada de desencuentros de carencia de institucionalidad soberana y democrática, es porque la misma naturaleza del diseño organizativo que planteo el republicanismo ha erosionado los lazos culturales que presumiblemente deberían sostener dicha institucionalidad. Plantear un Estado sin presencia efectiva en las regiones del país, sin contrapesos organizativos seculares en los diversos niveles de poder de la población, y sin una capa de profesionales y técnicos capaces de volverlo operativo, han granjeado en parte su vieja fama de que no posee soberanía y que esta penetrado por intereses privados y parciales. Pero en mi estimación, el poder no es sino la punta de iceberg: la razón fundamental del porqué el Estado no ha cuajado en nuestra territorialidad y cultura es porque ha colisionado con una sociedad carente de la cultura política para darle aprobación y progreso normativo, pues se ha querido dotar a la sociedad de tales dones ciudadanos, cuando nuestra cultura y saberes tradicionales han vivido enmarcados en sistemas de administración y en complejos políticos en red y en forma de enclaves, en respuesta a las dificultades geográficas y de recursos que representan nuestro cuerpo social.

El haberse obstinado en empotrar una institucionalidad elemental, arrogante y antinatural con la lectura real de nuestros procesos políticos internos en la ruralidad y en las ciudades coloniales, no consiguió desestructurar la herencia colonial martirizada, como bloqueo al desarrollo nacional, sino que permitió su reforzamiento, como más tarde lo haría el desarrollismo populista. Nuestra organicidad política no sólo es un amasijo variopinto de improvisaciones y de diseños forzados a una realidad muy heterogénea y que se ha vuelto irracional, sino que es una arquitectura de procesos jurídicos, y administrativos que disfrazó el poco compromiso real de nuestras elites y de nuestra población con una propuesta de organización la cual resultaba risible y pura retórica, pero frente a la cual se carecía de la suficiente capacidad del hombre genérico, en los términos de Marx, para dotar al cuerpo social de los funcionarios y de las técnica de gobierno para darle gestión una soberanía que se ha desmantelado y que nunca tuvo la coherencia de una nación.
Si no existe una directa red de instituciones públicas, como expresión de un contrato social que haya reconocido los despliegues culturales y los intereses específicos de cada nacionalidad al interior de nuestros territorios, es porque la técnica de gobierno, y los diseños burocráticos que se han empleado para dar forma a una formación estatal soberana y moderna han violentado y no se han depositado sobre la convivencia y regulación de las tradiciones culturales del país. En su lugar ha existido una definición de ciudadano, y de sus contextos organizativos que buscó remodelar las culturas locales y homogeneizar la construcción de una identidad común, siendo el resultado el empotramiento de un sistema de organizaciones burocráticas deficientes, y sumamente regulativas a las que no se les acompaño de una cultura organizativa típica de nuestro perfil social. En vez de eso se han bosquejado en forma de ingeniería política rimbombantes dispositivos de gobernabilidad y de gestión social que han sido bloqueados por una cultura de funcionarios y de vidas organizativas mafiosas que han inhibido la conformación de una tecnocracia propia.

El intentó más autóctono de dotar a la formación social de un sistema político que tejiera sus redes institucionales hasta la misma base de las culturas locales, y que modelara una real cultura de ciudadanos se concitó hacia las épocas del desarrollismo populista. En la medida que el Estado latinoamericano era el agente más organizado para generar el cambio estructural se favoreció la multiplicación acendrada de las organizaciones de base, lo cual permitió cierto nivel de democratización. Pero la hipótesis que explica el desordenamiento posterior y la captura de las organizaciones de base por intereses privados y de enclaves, es que el planteo de dotarles de una formalidad moderna y secular, cohibió la tendencia expresa a conseguir un típico sistema de organizaciones populares a varios niveles, lo cual dejó sin base a las política de Estado, y arruinó todo contacto legítimo de las culturas locales con un Estado cada vez más sofisticado, pero ajeno a la cultura popular. La lectura de asentar un desarrollo estatal a la usanza de Europa en los niveles socialistas y luego neoliberal garantizo es cierto la demolición política de la estructuras señoriales y retrógradas que predominaban en el campo, y en los niveles de poder de la ciudad, pero coaccionó por apresurar el proceso de un sistema político moderno, las propiedades emergentes y organizativas que de forma autóctona se empezaron a dar de forma nacional y en red.

El marxismo estatocéntrico, es cierto, permitió el ingreso de la cultura en las coordenadas de poder de un mundo cada vez más global, de modo productivo, y luego de modo psicológico pero descompuso los arraigos corporales de las culturas migrantes y movilizadas de los sistemas productivos en marcha, concitando luego de que se comprobara su impracticabilidad un fuerte divorcio y decepción de los actores y sistemas de representación cultural. El desarrollismo si bien imprimió un cambio de modo orgánico y estructural, produjo el desgobierno posterior y eclipsó toda su posibilidad, pues le dotó al cambio organizacional de una propiedad excesivamente confrontacional y divisionista que nunca se comprometió con un pensamiento político integrado de nación, y que si cohibió en la figura de las organizaciones sindicales y los actuales movimientos sociales toda acumulación de una formación técnica, y de saberes profesionales. La propuesta organizativa socialista atribuyo todo cambio estructural a un voluntarismo romántico y de política democrática, sin dotar a esta savia emergente de una estructura sofisticada y competitiva de formaciones tecnocrática. En ciernes, el funcionario del desarrollismo, no poseía una cultura organizativa propia, ni contaba con las disposiciones morales en el fondo para trabajar de modo técnico y acumulativo, pues se orientaba por coordenadas anarquistas de organización, y su formación sólo ideológica anulaba todo rigor, y operatividad de lo que pregonaba.
Aunque el ajuste estructural tuvo sus raíces en la cultura del desarrollismo anterior, sirvió para imponerle un orden lógico a todo el desorden y anomia institucional en que se había convertido el sistema político del país. La violencia política, y el colapso casi absoluto de los fundamentos estructurales del contrato social moderno, significaron un severo retroceso en la conformación de la institucionalidad democrática, la cual perdió arraigo en las transformaciones organizativas de la base social, y se sostuvo desde entonces sobre un régimen de poder que no articulo al organismo social, sino que lo penetró de relaciones caóticas de mercado y que lo mantuvo en los completos rudimentos organizativos y en la violencia objetiva. La idea de poner orden en la casa significo el desarticulamiento violento de toda nuestra estructura política de modo social y democrático, y con el tiempo, el estandarte psicológico para el despliegue de una cultura en red, de un individualismo estructural, cuya expresión máxima es un Estado lento y de control policiaco que no existe de modo real en el territorio nacional. A pesar de la juridicidad tan sofisticada y de los avances en el manejo tecnocrático del Estado, estos espacios de poder privado y legaliforme son en el fondo desbrozamiento exagerados de procedimientos y formalidades sin ningún contacto con la cultura real. En el mejor de los casos sólo favorecen la reproducción de saberes profesionales que sólo se ubican en Lima, y que son diseños forzados a nuestra realidad, un amasijo de coordinaciones inútiles que no tienen real impacto en la formación de un Estado moderno.

El fujimorismo por medio de la modernización neoliberal del Estado planteo el imperativo de una nueva legión de técnicos, pero estas capas tecnocráticas se concentraron en ciertos espacios privados de poder, y fueron el resultado de un sistema de educación superior capturado y sólidamente elitizado. La no descentralización de la cultura tecnocrática de funcionarios elitizó los conocimientos claves de la gobernabilidad, y desarraigo a las competencias y talentos técnicos y en formación de la sociedad de toda posibilidad de construir un Estado y una cultura estatal distribuida y soberana por todo el territorio político del país. Esta primera generación de técnicos en todas las disciplinas surtieron al modelo de desarrollo de una dinámica propia, y lo gerenciaron en sus niveles tan elementales, que este tipo de Estado está bloqueando por incapacidad y de mayor planificación las reformas más integrales de la formación estatal y productiva.

Los perfiles, de ingenieros y de administradores, especialistas en la coordinación y la conservación de una pastoral elitista y de exitismo inculto, le otorgaron a la formación de la economía nacional un dinamismo basado en la reproducción delincuencial de una cultura trasgresora, pero arrancaron a los espacios públicos de todo compromiso de las energías profesionales con el respeto a un desarrollo más ordenado e institucional. En este sentido, una ruta de la técnica de gobierno más anclada en las bases sociales, y que logre el involucramiento de las capas profesionales y la mano de obra sería la premisa para un desarrollo más integral y que logre la productividad de los recursos humanos, pero la verdad es que existe un abismo en este sentido, pues la hegemonía de esta modernización tecnocrática, de capas de funcionarios toscos y resultadistas, estas ahogando la generación de una técnica social, que concite la participación de los ciudadanos más allá del dinero.

Pero este giro en la naturaleza de la técnica de gobierno no depende sólo del arribo de un poder que le de una utilidad a la capacidad instalada del Estado en ese sentido, se requiere, por lo tanto, un cambio en la esencia de la técnica, en la actitud de sus capas de ingenieros políticos, y en la conformación de un reservorio de recursos jurídicos y administrativos que sean la expresión legal e institucional de decisiones históricas y planificadas. Pero este cambio es muy complicado y representa una ausencia en las bases del conocimiento profesional y burocrático donde se gesta. En primera instancia, se asegura que una de las complicaciones que halla toda renovación política para ser operativa y aterrizar en políticas históricas de gobierno reside en que el Estado esta capturado por clientelas y grupos de poder que lo han arrodillado a intereses privados, y que no empujan a ese cambio que tanto se aguarda del Estado porque es la expresión de una pésima preparación de sus cuadros técnicos.
Una segunda razón que cohíbe este cambio, es que el conocimiento que le daría tal empalme es residual y poco sofisticado en los espacios de la educación superior, pues se promueve la formación de una técnica que no hace cambios a largo plazo, que no planifica y que sólo reproduce y amontona ajustes para remozar aquello que no cambia y que se vuelve obsoleto. A este segundo cambio, se le agrega que no existen en nuestra formación tecnocrática sólo gerentes que deciden sobre la base de criterios muy elementales, y sobre lo que se acostumbra, y no hay diseñadores, no existen funcionarios atrevidos en operar cambios a gran escala. Y en tercera instancia, al estar este saber tecnocrático capturado por las capas sociales más cercanas a los grupos de poder se genera una severa desconexión de sus prerrogativas tecnocráticas de toda la sociedad, siendo la técnica que se opera no un resultado de las decisiones distribuidas en la formación de los actores e identidades plurales de la sociedad, sino una drástica imposición de juicios y criterios sumamente ajenos a las alteraciones que se suceden en la política real. Una técnica de derecha, y su elitización forzada hace que las gestiones en materia de política pública no se ejecuten pensando en el bienestar público sino estén razonadas en base a estimaciones muy particulares, y que por lo tanto, dicha técnica no sirva para dinamizar de modo orgánico el cuerpo del Estado, sino que se tienda al atascamiento y a la atrofia burocrática.

Si bien esta reforma del servicio civil que actualmente se piensa operar, esta buscando una modernización de las decisiones técnicas, y romper las mafias que tienen atrasado y privatizado su trabajo, no representa sino un ejercicio que refuerza el elitismo de la técnica de gobierno, pues el real problema es la naturaleza y la dirección que posee el diseño de Estado, muy ajeno a convocar el compromiso de una cultura organizativa capaz de darle vida y savia a sus organismos internos. Y además aunque dicho destrabamiento del Estado esta buscando enfatizar los marcos legales y políticos para darle mayor viabilidad y garantías a las inversiones privadas, la verdad es que no basta con asegurar políticamente la multiplicación de los agentes privados, lo que hace falta es introducir diseños de Estado local y regional que armonicen con los capitales a todo nivel, y los reorienten con el criterios de no destruir las mismas condiciones que lo hacen posible y que lo legitiman en seno de las organizaciones sociales. El estado debe cumplir su labor de recapitalizar la fuerza de trabajo que el capital expulsa de sus espacios de competencia y conocimiento, e intentar modelar, sin atorar la naturaleza de los negocios, los perfiles profesionales que lo van dinamizar y aflorar en las bases de la sociedad.

Por ello, en este sentido, es importante revisar a grandes rasgos la experiencia empresarial en el Perú. Una de las razones que ha generado el desconcierto institucional en el país, entre otras razones, es que la consecución de nuestros proyectos empresariales han ido desligados, y en muchos casos han atrofiado el progreso de los indicadores del desarrollo social. Desde las empresas de gran calado en nuestra tardía experiencia industrial, hasta las grandes corporaciones, y los intereses de las pequeñas empresas populares todo el arraigo social y legítimo de los intereses privados y productivos han estado desconectado de una apreciación progresista de las realidades sociales y ambientales donde han asentado sus proyectos económicos. En el peor de los casos estas economías industriales y ahora de naturaleza extractiva han violentado las estructurales sociales, e introducido una fuerte confusión en las identidades colectivas y populares, penetrando las mentalidades de pastorales organizativas y de técnicas administrativas que han arruinado el desarrollo de la inteligencia emocional y de las bases sentimentales de los saberes sociales. No sólo la organización empresarial ha estado a espaldas de una correcta armonización y entendimiento de las condiciones culturales y territoriales a donde ha penetrado, sino que ha reproducido y reforzado el desgobierno estructural de nuestro cuerpo social, debido a que su concepción instrumentalista y economicista de los proyectos productivos se ha incrustado en nuestras representaciones políticas, y en nuestro tejido social privatizándolo y en el peor de los casos degradándolo.

Nuestra empresa interna, no sólo esta desenfocada de una correcta orientación social y de inversión social de las culturas locales, sino que a través de su penetración caótica y casi belicista de los territorios a donde ubica sus intereses productivos infiltra y divide a las sociedades, arrodillando a los poderes locales a su servicio, y trastornando de modo delictivo las socializaciones y las gestiones sociales con las que se encuentra. Si hablamos de un impulso moderno en los últimos años la presencia de las experiencias empresariales esta licuando y fragmentando brutalmente los complejos culturales y tradicionales del campo y la ciudad, introduciendo una mentalidad de la competencia, pero también una psicología autodestructiva y nihilista, que sólo se sostiene sobre la base del egoísmo y del mayor cinismo cultural. La expresión de esta caotización en la que nos vemos envueltos es que todos los niveles de poder, ha donde ingresa esta mentalidad del riesgo modernizante están preñados de corrupción y de mafias locales que negocian y representan los grandes intereses.

La severa disolución en marcha de nuestras culturas locales, y de su compenetración con la naturaleza, produciendo contaminación y alterando los ecosistemas regionales no sólo deshace a la sociedad en sus organicidad interna, sino que hace del desarrollo una concepción meramente economicista y de ingeniería pura, tornando las reformas educativas y del alma en proyectos irrelevantes, y repletos de desorganización y que tienen que velar por sí mismas. La identidad golpeada por una modernización agresiva y que fomenta la destrucción de las conciencias sociales, se revierte en una vida completamente encerrada en la emocionalidad más patética e indiferente. La enfermedad de nuestra sociedad pasa por la definición de que el modelo de acumulación que nos convoca y nos devora también nos violenta, y en el fondo no produce ningún tipo de desarrollo objetivo.
Al no asentarse nuestra precaria economía en una estrecha comunicación y vínculo productivo con las sociedades en donde halla su recurso humano, y al no buscar asentar sus raíces en una directa sincronización estructural y convivencia lógica con los sistemas de vida que halla a su paso, su sola hegemonía descansa en la retransformación permanente, de sus diseños organizativos en curso, tornando en este sentido, toda la técnica que emplea en esquemas de trabajo y de destrezas sin apoyos legítimos en los saberes productivos ancestrales de la sociedad, y sin lograr, por lo tanto, el directo compromiso cognoscitivo de las inteligencias y de los saberes profesionales, a los cuales deprecia e infravalora. Mayormente nuestra empresa está gobernada por un sistema de poder que involuciona el progreso acumulativo de las industria, inhibiendo de modo legal y en otras político todo proyecto de acumulación orgánica de nuestros capitales e inversiones internas, adaptándose como hemos dicho a un medio de trasgresiones y de desgobierno social al cual hace florecer aún más y que es curiosamente la base cultural de su crecimiento y expansión social. En un medio desorganizado y envuelto de violencia estructural estas multiplicaciones organizativas del gran capital y las diversas formas populares de economía social se tornan en proyectos que transitan por las sociedades y sus culturas locales destruyéndolas e invadiéndolas de relaciones de dominación y de vigilancia policiaca.

Nuestra definición económica, en este sentido, es en una valoración política un proyecto de poder que es enemiga a muerte de la sociedad, y que solo busca reducirla a un reservorio de recursos y mercado granjeado para sus productos y mercancías. En tanto estas concepciones empresariales no consigan apoyos legítimos en la sociedad, en base al desarrollo de sus bases civilizacionales no conseguirán dar o plantearse saltos cualitativos en la conformación de economías de mayor valor agregado y de complejidad, pues la base para conseguir saberes y conocimiento tecnológicos en los diversos campos científicos pasa por redefinir los fundamentos culturales de nuestras tecnologías internas, y no sólo importar modelos y prototipos organizativos que no tienen ningún asidero real en nuestra particular cultura técnica. El desarrollo social como resultado de una experiencia empresarial más responsable y con un claro objetivo de movilizar la mano de obra y las capacidades con las que cuenta la sociedad, es la condición para diseñar una ciencia propia, con aplicaciones de ingeniería y de industrialización en directa correspondencia con los procesos culturales en marcha. Y esta búsqueda es no en línea moderna, sino un proceso que debe releer y hacer expresivo en forma técnica las diversas tecnologías andinas y amazónicas que existen: un cruce de magia y ciencia con trasvases en la ciencia y las humanidades, que dote a la sociedad de una formación técnica y económica que la movilice de modo orgánico. El medio técnico que se proyecte, en este sentido, será la realización normativa de nuestros mitos y heterogeneidades culturales, un tipo de industrialización intercultural que edifique un orden social, y no lo violente y lo torne alienado y extrañado.

Estructura profesional y economía de mercado

En la actualidad se discute, con aplomo y a veces con indiferencia de la población, la ley del servicio civil en el tema específico de las capas profesionales de la burocracia estatal. Aunque no toca al servicio privado, sino a largo plazo, la ejecución de esta ley busca remodelar, evaluar y aprovechar en cuanto a la gestión del modelo de desarrollo el recurso humano con que cuenta la nación, en base a un criterio netamente tecnocrático y empresarial. El modelo de acumulación y los que los conducen necesitan dicha ley para provocar la urgente diversificación productiva y la industrialización a partir del nicho minero y los sectores claves de la economía. En este sentido, conservar un Estado atrasado y capturado por mafias locales e internas representa ya una traba para conseguir estos resultados cualitativos en el progreso técnico y material de la economía. De no aprobarse dicha ley significaría arrebatar al sector productivo las condiciones legales, administrativas y las creatividades profesionales que necesita para darle mayor brío, y generación de capital al sector privado; y con el tiempo dejarnos al acecho de una formación social que involuciona rápidamente y que no es capaz de reconvertir el ingreso de divisas y el boom de crecimiento en un desarrollo sostenible y sofisticado. De cierta manera su aprobación hubiera significado la redefinición salvaje de las subjetividades profesionales, caracterizadas por la baja calificación, por oficios elementales, y por una ética del trabajo diletante que se protege en prerrogativas exclusivas y grupos de interés que condenan a la atrofia productiva a la nación. Ingresar en este sentido un criterio de evaluación y competitividad representa en el fondo involucrar a los talentos y destrezas dormidas en una división del trabajo social más compleja, y que a la larga el trabajo represente la base de los logros y la realización. Pero dicho objetivo de no consumarse es la prueba de que en este país no estamos más que obligados a trabajar para sobrevivir y no por ideales más allá de nuestra insignificancia de consumidores y exhibicionistas virtuales.

Las urgencias de contar con un capital humano adecuadamente distribuido en el territorio nacional y directamente conectado con una idea de nación y de un programa operativo han encontrado severas resistencias en el modo histórico-cultural como ha sido construida la experiencia profesional y científica en el Perú. Todas las reestructuraciones legales y tecnocráticas que se han obturado con el objetivo de subordinar las energías profesionales y las destrezas locales a una compleja y descentralizada división del trabajo han hallado su coacción en una cultura que no ubica en el trabajo un sentido de realización específico sino que es una traba sensorial para la expansión de una cultura festiva y tradicional que siempre se las ha arreglado para truncar y parasitar sectorialmente cada ámbito donde reinen las mafias y los grupos de interés local. No ha habido una reforma profesional del país no solo porque nunca hemos podido contar con un diseño formal de aprovechamiento de la mano de obra calificada sino porque las singularidades territoriales y la imbricación de una específica valoración negativa a cerca del trabajo han obstruido toda productividad y rendimiento laboral en función de metas colectivas, lo cual atiza la idea que en esta formación social las relaciones sociales de producción han sido una gran traba para dar saltos cualitativos en la conformación y administración de una necesaria economía nacional. Siempre ha primado una idea sagrada de conformismo y falta de superación que ha valorado la disciplina y el resultado productivo como una carga insoportable para todo proyecto de realización y de expansión esotérica del cuerpo; inútilmente, se ha identificado libertad con falta de compromiso y de irresponsabilidad anarca, sin percibir que estas actitudes muchas de ellas individuales y rezagos de una ética de la esperanza a lo único que han conducido es a criar una cultura de funcionarios y de operadores políticos que hallan en la mediocridad y en la falta de objetivos estratégicos el caldo de cultivo para sus maniobras clientelares y corruptas.

Esta cultura festiva y diletante ha conseguido a través de la historia sobrevivir como ética de realización y de felicidad. Si bien ahora en el mundo de las simulaciones y de la multiplicación de estímulos se valora una idea agresiva de sensorialidad y de apertura erotizada que despotencia al trabajo como lugar de expresión y de crecimiento personal, esta descalificación de la praxis laboral como represión y perdida de libertad halla a nuestra formación social en un momento inadecuado para convertir al trabajo y el esfuerzo productivo en construcción de civilidad y de integración social. Es esta terquedad vitalista, esotérica y existencialista de no valorar el trabajo responsable como espacio de dignificación y de incremento de la persona la que no sólo erosiona la misma idea de interioridad y de crecimiento espiritual que tanto se añora, sino que hace de la obligación de entregar productos y de cumplir con procedimientos una carga que deteriora y atenta contra la misma idea de personalidad que se prejuzga. A larga este silencioso no compromiso con las metas del trabajo y con la identidad de una institución hacen que no se busque la superación y el aprendizaje constante sino que se construyan culturas de la holgazanería y del parasitismo burocrático que hacen todo los posible por desangrar la cultura institucional en función de intereses particulares e ideas criminales de favorecimiento y de abusos personales. Es el no haber podido desactivar esta cultura de “los caballeros de la capa” o no haber podido diseñar en función del tiempo histórico una cultura del trabajo que logre la adhesión del pueblo profesionalizado la que ha disuelto toda alianza entre la cultura y la economía, y la que ha hecho condicionar la mirada que toda tecnificación es un retroceso humano, una alienación impostergable.

En este sentido, este ethos barroco y colonial ha concitado un mal aprovechamiento de la savia profesional y es la razón por otra parte, de la inexistencia de innovación científica y tecnológica en las disciplinas profesionales. El sostenimiento de transferencias tecnológicas en la medicina, en la industria, y en el mundo informático que no se casan con una lectura acertada de las necesidades culturales de nuestra civilidad multicultural ha hecho de que se cometan restricciones de orden cultural y estereotipos que no permiten un adecuado diálogo y sinergias profesionales entre las diversas disciplinas; se ha empotrado un mercado laboral que responde a los intereses y demandas de reproducción de un cierto tipo de desarrollo, pero estas capacitaciones y expansión de saberes profesionales que promueven son la razón de que no se consiga un desarrollo que vaya más allá de la sola concepción de dar condiciones de vida seculares y modernas. La praxis de estos saberes arruina toda idea de hacer nacer un organismo integrado y conciliado con las expectativas de realización y reconocimiento social que existen porque de plano su ejecución en aislamiento y sin diálogo humano se hace sobre los escombros de la sociedad a la que anhela proteger. En ese sentido, sostengo, nuestras energías profesionales son deficientes y impertinentes porque no se despliegan en respeto de nuestras culturas y tradiciones profundas, sino que atentan contra las mismas bases de bienestar y desarrollo sostenible que pregonan proteger. Nuestra profesionalidad es conformista y privada porque no hallamos en el éxito y en el confort, a pesar de tantos sacrificios las respuestas esenciales a un corazón que busca referencias de sentido en los exteriores de una sociedad que rápidamente se desmantela. Esta desazón encubierta en el despilfarro y la desesperación festiva hace que no se provoque un trabajo que en coordinación genere acumulaciones de saberes, y de bases para construir una tecnificación y una ciencia que sea el producto de nuestra cultura específica y de nuestro trabajo social sostenido.

Nuestra ciencia no es sino un amasijo espantoso de propuestas y postulados gaseosos, ucronías y sueños que no es sino la proyección de una cultura intelectual en la que ha primado el ocio y el esnobismo, más allá de la crítica emancipatoria y las buenas intenciones. No se puede contar con una industria y con sus aplicaciones en tecnologías diversas en la sociedad si es que no se produce investigación y modernización de nuestras disciplinas que hagan posible el desarrollo de saberes complejos y técnicas sofisticadas. En otras palabras, no puede haber medicina profesional que combata el poder escurridizo de las patologías si es que al mismo tiempo no se produce un movimiento sofisticado de las ciencias anexas a este proyecto clínico, en cuanto a investigación y adiestramientos profesionales, lo cual relativiza el accidente y el desperdicio de funciones. De forma similar no puede haber ciencia administrativa, jurídica y hasta técnica social si es que no se lee el procedimiento científico en función de nuestra construcción cognoscitiva particular, de acuerdo a cada cultura y territorio, lo cual señala la idea que hay que dejar atrás esas actitudes y costumbres intelectualistas y apolíticas que no buscan una directa intervención de la ciencia en el gobierno de la realidad. Toda nuestra inteligencia no puede estar al servicio de un mercado laboral de servicios y profesiones blandas que malgastan nuestros talentos, y nos cohíben toda genialidad e innovación productiva. Es necesario reintroducir al interior de la estructura profesional no solo un principio de competencia sino un programa de sociedad y de cultura científica que proporcione un progreso y expresión autónoma de nuestras misteriosas nacionalidades multiculturales; de esta manera se producirá el compromiso de la cultura, y dejara de haber un profesional que no aporte y que sea solo un retraso para el despliegue y realización de nuestra sociedad

Una economía que consiga el involucramiento de la cultura a la que provee es el resultado de una sociedad integrada a un organismo social que controle dichos saltos económicos. Nuestra economía hasta el momento ha sido edificada a espaldas de nuestras verdaderas necesidades, creando y generando en sustitución de estas urgencias expectativas y falsas personalidades con necesidades que se basan en el vicio y la autodestrucción de sí mismas. No se ha proyectado el desarrollo de la sociedad como mundo técnico y a la vez orgánico, porque han primado intereses y maquinarias productivas que han despegado a las culturas territoriales de sus oriundas herencias, haciendo hegemónica una cultura técnica endeble, elemental y sumamente perniciosa para la específica concepción de hombre que deberíamos concebir. A pesar que la tecnología actualmente nos programe, nos produzca y nos devore, se debe concebir toda resistencia de la vida a sus inconmensurables instalaciones en las ciudades y hoy en el mundo casi antropologizado de la tecnología digital porque de no hacerlo se estará renunciando a toda idea de sociedad, y el espacio donde esta ya no esté se convertirá en un mundo de violencia y de soledad vociferante, de lenguajes insignificantes y de mascaras estéticas, que a lo único que conducirán es la grito cada vez más organizado de las masas y a la creación de un individuo emocionalizado y completamente destruido por sus pulsiones. Este mundo en donde la técnica y sus decisivas ramificaciones digitales y sensoriales anida es un espacio donde toda la promesa del hombre autónomo y racional se deshace rápidamente, pues capturado por el hechizo de mundos paralelos y esquizofrénicos a los cuales sonreímos y nos entregamos se nos mutila en realidad la acción, y toda nobleza y deseo consumado de felicidad queda engarrotado en la deliciosa vigilancia.

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Estudio de socio-conflictividad del Distrito de Chilca, anexos, balneario Las Salinas, provincia Lima, región Lima.

by on Jun.25, 2013, under Sin categoría

Ronald Jesús Torres Bringas

Resumen:

El estudio que se desarrolla a continuación busca examinar el nivel de conflictividad social en el distrito de Chilca, sus anexos y el balneario de Las Salinas. Para ello se llevó a cabo una recolección de información social en base a la identificación de actores, sus problemáticas y potencialidades del distrito que nos permitió no sólo recoger rápidamente un diagnóstico social de realidad de esta población, sino que en base a la observación y los testimonios recogidos poder saber las características sociales y los actores que han intervenido en estos conflictos, sus intereses y expectativas así como los esquemas de sentido y estereotipos que se han tejido en relación a la presencia de una fuerte actividad industrial en la zona en los últimos años.

1. Introducción

La idea central que guía este estudio es que existe en Chilca, anexos y Las Salinas una tensa calma. Si bien los motivos que movilizaron a una gran parte de la población en relación a los Frentes de defensa (Frente de defensa ecológico de Chilca y Frente de defensa del patrimonio cultural, ecológico y de las playas de Chilca y Las Salinas) y las asociaciones de pescadores de Chilca y Las Salinas han sido transitoriamente disipados mediante la toma de acuerdos y compromisos entre la sociedad civil y las empresas termoeléctricas (en especial Enersur, y Fénix Power) y por medio de la intensa comunicación y difusión de información que han establecido los termoeléctricas con las organizaciones sociales de base y la vecindad de la zona, lo cierto es que se entretejen en la resolución absoluta de estos conflictos varios factores y actores sociales, con intereses y percepciones antagónicas al respecto que no han sido totalmente satisfechos. Hasta ahora estos factores que tienen que ver con la disputas locales entre las fuerzas políticas de la localidad (Partido Acción Popular, y la agrupación del Alcalde Alfredo Chauca Forjemos Chilca) por el control del gobierno municipal, y las gobernaciones de los pueblos, el tema latente y que preocupa a la población es la falta de agua en el distrito (sobre todo anexos como Olof Palme, Papa león XIII, 15 de Enero, y San José) y la lentitud que muestran las empresas termoeléctricas en el cumplimiento de sus acuerdos tomados, podrían estar produciendo una situación de nuevo escalamiento de los conflictos

En lo que va del años 2012 estos conflictos se han ido atenuando no sólo por la mediación de las autoridades políticas y sociales de la localidad (Municipalidad distrital) y Defensoría del Pueblo en relación al establecimiento de mesas de diálogo entre la sociedad civil y las autoridades y representantes de las empresas termoeléctricas de la zona, sino porque el trabajo de transmisión de adecuada información y de las políticas de responsabilidad social de las empresas han conseguido difuminar los malos entendidos y prejuicios sociales que se tejieron al inicio de la llegada de la actividad industrial. Pero el factor que ha ido desvaneciendo estas dudas y que ha atenuado los conflictos es el impacto social y económico que ha experimentado la población de Chilca, con la dinamización comercial y económica del distrito (sobre todo en Chilca Pueblo) la llegada de trabajo y empleo para la población en las empresas. El perfil de un pueblo que principalmente sólo vivía de la agricultura y de la actividad turística sobre todo en Las Salinas (con las tres lagunas medicinales) ha ido variando drásticamente, cambios frente a los cuales se ha acogido un fuerte respaldo pero que tejió prejuicios y estereotipos alrededor del cual ha sido su principal motor de desarrollo: la actividad industrial.

El estudio ha permitido descubrir que una multiplicidad de factores y de realidades problemáticas por pueblo son las que potencian los conflictos sociales, y que existen en relación a los actores y demandas de cada conflicto no lógicas independientes, sino que cada conflicto y la interacción entre sus actores y grupos de interés permiten definir la socio-conflictividad de Chilca como una jurisdicción en donde los acuerdos y los mecanismos de diálogo no neutralizan ciertamente los conflictos, ni existe por tanto una situación de transformación de las disputas que haya favorecido íntegramente a todos los pobladores por igual.

2. Objetivos

– Elaborar una metodología para la identificación, clasificación y análisis de los conflictos sociales.
– Describir los conflictos existentes y formas de tratamiento de los conflictos sociales a nivel del distrito de Chilca
– Describir a los actores involucrados en los conflictos sociales a nivel del distrito
– Levantar un inventario nacional de recursos y capacidades institucionales existentes para la prevención de conflictos sociales y de manera detallada en las zonas señaladas en relación al ingreso de la empresa.
– Elevar recomendaciones sociales para el trabajo con la población y sus grupos de interés social, identificando áreas de responsabilidad social, donde se transmita un cierto mensaje y programas específicos de apoyo social.

3. Marco conceptual

3.1. Conflicto social

En esta parte daremos alcance a algunas definiciones teóricas de conflictos con la idea de que estas categorías guiarán la investigación en relación a la evidencia empírica hallada.

Lo que define el conflicto es la diferencia, la divergencia, es la contraposición de necesidades y de intereses, es la lucha por recursos de cualquier naturaleza. Lo que hace que un conflicto acontezca es la presencia de un desacuerdo de conductas o comportamientos entre individuos o grupos, pero no sólo al nivel de la disputa de intereses llámese materiales o económicos, sino además tienen que ver valores e impresiones culturales que se entremezclan y que surgen productos de la relación que se da entre los actores que ingresan en la controversia. En relación a la disputa de intereses o recursos el conflicto ingresará en un proceso de competencia hasta que surja un proceso de consenso o diálogo que resuelva el problema; y en relación a lo valores estos se irán definiendo a favor de la resolución del conflicto en la medida que se cuente con acertada información y asertividad de las partes en disputa; pero estos valores son los que son los más difíciles de ser modificados en el tiempo, pues toman la forma de contraposiciones culturales.

Hay que entender que el conflicto es una relación social de competencia de poderes que puede llegar a alterar el orden público, en casos en que las partes se vean entre sí como una seria amenaza, y no la mediación, pero por lo general hay que ver estos disensos como una oportunidad para el cambio social y la mejora posterior de las condiciones de vida de la población.

Por lo general, como explica un documento oficial de la PCM, para que haya un conflicto debe percibirse un tema de controversia entre dos o más intereses que se contraponen, La acción colectiva por parte de cuando menos un grupo de ciudadanos, y la acción del Estado como centro de disputa general.

4. Metodología

El presente estudio de socio-conflictividad parte de una investigación de campo de recolección de datos cualitativos en la zona de Chilca, anexos y Las Salinas en Diciembre del 2012 hasta los primeros días de Enero del 2013. Para realizar este estudio primeramente se ubicó un mapeo de actores del distrito en relación a su grado de representatividad y de conocimiento social del tema Chilca, para luego ejecutar una entrevista semi-estructurada en puntos sensibles y de diagnóstico social acerca de las problemáticas de esta población. De manera similar se tomo contacto con los relacionistas comunitarios de las principales empresas termoeléctricas para identificar sus políticas de responsabilidad y estrategias de comunicación con estas poblaciones. Previamente en gabinete se agenció de estudios y EIAs sobre la zona en mención para ajustar las herramientas. El estudio en cuestión asimismo fue elaborando reportes diarios, o bitácoras de campo, observación participante que permitió ubicar cuales eran los temas más álgidos de conflictos en la zona. En las primeras entrevistas se recogió la posición social de los diversos actores involucrados en estos conflictos de manera general, para luego en las últimas entrevistas puntualizar en temas específicos que necesitaban mayor ahondamiento. Es de reconocer que hubieron ciertas reticencias por parte de los líderes de opinión para brindarnos información social a cerca de estas problemáticas, pero en líneas generales su pudo contrastar los detalles con información de paginas web, y de documentos institucionales que nos dieron una orientación referencial a cerca de que tipos de conflictos y como estos se ha expresado en Chilca.

5. Conflictos sociales en el ámbito de estudio

5.1. Panorama distrital de los conflictos

En la zona del proyecto empresarial de Calidda los primeros estudios de identificación y de monitoreo de la conflictividad local han correspondido a la Defensoría del pueblo, y la oficina de Adjuntía para la prevención de conflictos sociales y la gobernabilidad, quien ha confeccionado reportes mensuales de como han ido evolucionando los problemas en esta localidad. En los momentos álgidos del conflicto la mediación corrió a cargo del abogado Percy Tapia, y en la actualidad en un contexto de amenguamiento de la conflictividad social al comisionado Porfirio Barrenechea, quien define la zona de alta complejidad con la interacción de varios factores que hacen que los conflictos no hayan sido resueltos o no se hayan transformado en situaciones de cambio social para mejor. Un segundo estudio ha correspondido al Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y su mapa nacional de conflictividad quien por encargo de la Presidencia de Consejo de Ministros (PCM) reporta esta zona como un típico caso de conflicto socio-ambiental, en situación de desescalamiento. En ambos estudios se observa que la conflictividad ha disminuido gravitantemente en el último año pero puede coger un nuevo impulso dada la interacción compleja de varios factores que hacen de los conflictos y problemáticas de este distrito una situación de conflicto latente e imprevisible.

5.2. Conflictos identificados

– Conflicto empresas termoeléctricas sociedad civil chilcana

El estado de antagonismo que se vivió en el año 2011 y principios del 2012 con manifestaciones y protesta de la población organizada de Chilca y Las Salinas a través de los Frentes de Defensa de la zona (Frente de Defensa del patrimonio cultural y ecología de las playas de Chilca y Las Salinas, y el Frente de Defensa ecológico de Chilca Y Las Salinas) y las asociaciones de pescadores del lugar a las empresas termoeléctricas que se han venido instalando en la zona desde el año 2005 se ha ido parcialmente resuelto. La instalación de mesas de diálogo en el año 2012 y las conversaciones que se han venido ejerciendo por el área de relaciones comunitarias de las empresas involucradas con las organizaciones sociales de base para informar mejor a cerca de su trabajo e impacto en la población han difuminado las rencillas y los actos de protesta.

El motivo de las protestas fue que las actividades industriales de las empresas termoeléctricas iban supuestamente a arruinar a la agricultura del lugar (basado en higos, granadas, lúcuma y tunas), que afectarían el aire 100% puro hasta entonces de un pueblo tradicional, con lluvias ácidas, iban a dar alergias y cáncer a la piel, afectarían el turismo con el secamiento de las lagunas medicinales de las Salinas (la encantada, la milagrosa, y las melliceras), que habría contaminación sonora, que iban a alterar la temperatura del mar, afectando el ecosistema de los peces tan necesarios para la pesca artesanal. La central termoeléctrica Fénix Power tiene previsto usar agua de mar, en un volumen de 155 mil galones por minuto, que llegaran a un desalinizador. Luego pasarán por el intercambiador de calor, y se devolverá al mar a una distancia de 800 metros. El agua que reingresará al mar, lo hará con dos grados de temperatura mayor, y este aumento a ojos de los opositores, traería consecuencias significativas al ecosistema, tanto en la flora como en la fauna marina. También se expresó la molestia de los pobladores o por la instalación de ductos y tuberías en diversas calles del distrito de Chilca, ya que existe la percepción en cierto sector de la población de que este sistema de ductos de gas le otorgaría al pueblo la potencialidad de verse sumido en un gran desastre producto de la explosión del recurso natural.

Según un estudio de conflictos hecho por G y M estas poblaciones antes de la llegada de la actividad industrial eran poblaciones estacionarias sin mayor público en las calles en los meses de invierno, y sólo cambiando en los meses de verano con el turismo en las playas de la zona. Pero la presencia intempestiva de las empresas desde el año 2005 y con más fuerza hace sólo tres años atrás ha provocado alteraciones sociales en la estructura social del lugar, migrando mayor mano de obra hacia estas zonas en busca del trabajo y mejorando producto del empleo en construcción y en actividades comerciales en las zonas las condiciones de vida de la población. A ello se agrega que los acuerdos tomados por las empresas en relación a su política de empleo y responsabilidad social, a través de los convenios de colaboración, sobre todo Fénix Power han aquietado los conflictos, pues mucha gente se ha beneficiado directamente e indirectamente con los apoyos recibidos en los centros educativos y la construcción de centros de salud equipados en los anexos de Chilca y Las Salinas. Además se ha puesto en marcha un sistema ambiental de monitoreo social participativo para que la propia población y sus líderes comprueben el respeto de los estándares ambientales de la empresa Fénix Power.
Sin embargo se percibe en los testimonios recogidos que ciertas obras como la construcción del malecón de la playa Yaya (hoy en construcción), arborizaciones, y obras de ornato público en relación a pistas y veredas están demorando en su conclusión o ´puesta en marcha. A pesar de la fuerte comunicación que han establecido las empresas con las organizaciones de base a través de medios de expresión escrita como el periódico Generación y revistas como el “buen chilcano” de las propias empresas se ha visto que hay una fuerte sensación de que el desarrollo que ha llegado es desordenado y que este sólo es pasajero, ya que los compromisos de la municipalidad y las empresas termoeléctricas no llegan a satisfacer todas las expectativas que la población se había forjado con la llegada de la actividad industrial. Hay un estado de latente conflicto, como argumenta Defensoría, que podría volver a originarse porque hay aún temor en la población a cerca de las consecuencias para el medio ambiente de estos proyectos energéticos. El rápido cambio de las condiciones de vida en Chilca y Las Salinas, poblados tradicionales y pacíficos ha concitado rechazos en la población, trayendo en relación al principal agente de estos cambios; la empresa privada estereotipos y malos entendidos que se han refugiado en el tema ambiental como principal demanda. Uno de los problemas que ha traído el desarrollo rápido ha sido la inseguridad ciudadana y el desarrollo de actividades delictivas impensables en un pueblito tan tranquilo como era el distrito de Chilca

No sólo la intensa comunicación que han establecido las empresas y los apoyos de sus programas sociales en el tema de salud, educación y apoyos productivos micro-empresariales, han mejorado las relaciones entre la empresa y la sociedad civil, sino que además la fuerte interacción de la mismas organizaciones de base como juntas directivas, club de madres, vasos de leche, madres emprendedoras de forma espontánea han desvanecido los iniciales impases y prejuicios que se habían tejido en relación a la presencia de las actividades industriales. Es de notar que todos los domingos los actores sociales principales de estas localidades izan la bandera en un acto cívico firmando un acta pública, ponderando el diálogo y la negociación como herramienta ciudadana para solucionar los problemas sociales. Muchas de las mediaciones y canales de comunicación entre la empresa y la sociedad civil se han servido del trabajo de los tenientes gobernadores y las juntas directivas como medios de expresión que evitan las tergiversaciones y que recogen demandas de la población organizada.

El papel de las autoridades en estos conflictos ha sido positivo, pues ha mediado de cierta manera en la toma de acuerdos y firmado convenios de colaboración con las empresas termoeléctricas para la realización de obras de infraestructura. Hubo a mediados de año un serio impase con la municipalidad cuando se les negó la licencia de funcionamiento a las centrales de Kallpa y Duke Energy, por no pagar sus impuestos correspondientes a ley y fueron clausuradas. Es notorio mencionar que el alcalde durante toda su gestión ha sido resistido por la población, y se libro de un proceso de revocatoria iniciado por vecinos de la localidad el pasado 30 de Septiembre del 2012. Para ganarse a la población y evitar su revocatoria permitió la creación de una sucursal de la Universidad Privada Enrique Bernales. Luego el papel de los tenientes gobernadores y la gobernación de Chilca ha sido afirmativo en estos años, pues han recepcionado las demandas de la población en relación a sus necesidades y han actuado como agentes mediadores en la mesas de diálogo para aquietar y resolver los conflictos. Se recoge también el papel de las juntas directivas de las poblaciones menos favorecidas como Olof Palme, 15 de Enero y Papa León XIII donde los reclamos han alcanzado niveles de politización en los últimos meses organizando marchas hacia la municipalidad para reclamar ante la falta de servicios básicos.

El papel que ha cumplido la comisaría de Chilca con el Mayor PNP Ernesto Chávez Oviedo en estos conflictos ha sido mantener el orden público, en un contexto donde las protestas y los actos de movilización colectiva han desaparecido en el año 2012, y si fueron álgidos durante el año 2011 y principios del 2012. En apoyo de las juntas de seguridad vecinal, que según estudios de la zona se hallan en desarticulación en lo que va del año, y que se levantaron para hacer frente a la presencia delictiva que ha traído el desarrollo y el apoyo del serenazgo de la municipalidad han vigilado que las protestas en torno a la actividad de las termoeléctricas y actualmente los reclamos en relación a la carencia del agua se desarrollen en la normalidad del derecho a la protesta. Funcionan según testimonios de la coordinadora distrital de estas juntas de seguridad vecinal como un sistema de alerta y de vigilancia frente a cualquier desmán o problema de orden público. Es de notar que en los momentos de escalamiento de los conflictos con la presencia de los Frentes de defensa de Chilca y Las Salinas se percibió la parcialización de la comisaria en el resguardo de las instalaciones de Fénix Power y las otras empresas, pero como dijo el comisionado de la Defensoría la policía ha cumplido su labor de resguardar el orden público.

El rol que le ha tocado jugar a los medios de comunicación local y nacional ha sido variable. Las protestas hacia fines del 2011 han atraído a los medios televisivos de la capital ha cubrir estos actos de movilización colectiva con medios de expresión pacíficos. Han existido medios de expresión escritos como el periódico Generación que al inicio de las disputas se inclinaban en sus editoriales hacia la presencia de las centrales termoeléctricas, así como un programa la Voz de Chilca de radio Fama en Mala, en donde en tiempos de agitación se informaba a la población a cerca de estas problemáticas. Estas informaciones han decrecido con el tiempo aunque estos medios de expresión siguen difundiendo temas de importancia vecinal para los pobladores del distrito.

– Conflicto sindicatos de construcción civil

Un tercer escenario de conflictos que viene siendo combatido por la mediación de las autoridades locales y que aún no registra avisos de solución estable es el conflicto y rencillas que protagonizan los sindicatos de trabajadores de construcción civil de Chilca y Las Salinas. Desde el mes de Septiembre del 2012 la preocupación se propagó en la población de Chilca – Cañete, ante la situación hostil y violenta que devino a consecuencia de lograr un puesto de trabajo en la Obra: “Torres de Alta Tensión” que viene ejecutando la empresa FENIX POWER a la altura de “CERRO DE ORO” a raíz que la discusión se centra que, tanto el sindicato de construcción civil del Balneario Las Salinas, como del cercado de Chilca lo reclaman como parte de su “jurisdicción territorial”. En mesas de diálogo celebradas con autoridades de la localidad, como el gobernador Edilberto Mamani, el comisario Mayor PNP Ernesto Chávez Oviedo, y el alcalde municipal Alfredo Chauca, en noviembre 19 y 17 de diciembre del 2012 se discutieron las respectivas jurisdicciones territoriales de los sindicatos.
Alrededor de este antagonismo, se han dado enfrentamientos entre trabajadores de ambos sindicatos, llegando, inclusive, a combatir con armas de fuego. En Setiembre del 2011, se dieron sucesos desafortunados, llegando a haber heridos de bala y teniendo daños materiales importantes, pues, la turba de sujetos llegó a entrar en las instalaciones de la planta de Fénix Power. El enfrentamiento dejó, además, denuncias policiales y algunos detenidos. Las rencillas sucedieron cuando miembros del sindicato de trabajadores de construcción civil de Chilca intentaron ingresar a la fuerza en la planta de Fénix Power, siendo repelidos por agentes de seguridad y por miembros del sindicato de las Salinas.
Como sostiene la Teniente Gobernadora de las Salinas, en estos sindicatos se han filtrado gentes de mal vivir que han migrado hacia esta localidad en busca de trabajo en el sector construcción, pero no son gente de procedencia chilcana; hasta la fecha estos antagonismos entre los sindicatos han obligado a celebrar varias mesas de diálogo en los que se conversa las posiciones al respecto, pero aún no hay consenso en torno a las jurisdicciones territoriales, pues hay en el trasfondo un serio conflicto entre facciones de la CGTP (Central General de Trabajadores del Perú) y las facciones que pertenecen a la CTP (Central de trabajadores del Perú) de tendencia aprista, que aviva los conflictos, además de que el pronto cierre de las obras en las termoeléctricas estaría dejando sin cupos de trabajo a ambos sindicatos.

– Conflicto latente por el tema del agua

Los principales antagonismos que se vienen suscitando entre las autoridades locales y la sociedad civil se refieren a la carencia de recursos hídricos constantes durante todo el día. A penas el agua potable llega tres horas al día, teniendo los pobladores , sobre todo de los anexos más lejanos, como Olof Palme, Papa León XIII, 15 de Enero que cubrir sus necesidades con agua que viene de camiones cisternas por gestión del alcalde, o recibir agua de particulares que venden en la zona. El alcalde antes las presiones de estas poblaciones, donde gano el si a la revocatoria, ha traído aguas de las zonas altas de Parca que surte a través de pocos pilones en las calles de la población en los asentamientos mencionados, pero resulta esta solución algo transitorio y que no satisface el reclamo de la población, pues se duda de su calidad y no abastece más que por ciertas horas a estas poblaciones.

Como bien se sabe el curso del río Chilca en sus dos ramales esta seco, y la población ha venido consumiendo el líquido elemento de pozos subterráneos que hay en la zona. Pero esto se ha alterado producto de la importante población que ha migrado hacia estas zonas y la presencia de las termoeléctricas que han utilizado el agua de la napa freática para sus actividades industriales. En ciernes hay un proyecto de dotar de agua desalinizada a las poblaciones de Chilca y Las Salinas mediante una planta desalinizadora que está construyendo Fénix Power, pero esta obra aún no se concluye y no esta operativa. Además que he despertado las dudas de la población a si es saludable y no ciertamente contaminado.

En las últimas semanas de Diciembre 2012 se han venido registrando reclamos ante la Municipalidad para solucionar estos inconvenientes y ejecutar el presupuesto que tenía destinado el municipio para obras de instalaciones de agua y desagüe. Pobladores de Olof Palme, Papa León XIII y 15 de Enero, presionan insistentemente al alcalde para que levante las observaciones al expediente de construcción de esta obra presentado al Ministerio de Vivienda, pero este hace un uso político de esta decisión y mantiene inoperativa el inicio de estas instalaciones, a pesar de la fuerte oposición que recoge en Olof Palme.

Es de mencionar que las gobernaciones encargadas vienen recogiendo las disconformidades de la población y en relación a este tema se puede estar originando un conflicto latente. Muchas de las poblaciones no cuentan con instalaciones de agua y desagüe para lo cual, ya que la demanda de este recurso hídrico es fuerte se han venido tejiendo soluciones como desviar las aguas del río Mala, o los estudios técnicos para desviar las aguas del río Conchahuara; pero la solución que resulta más viable es la instalación de una planta desalinizadora que como sostenemos se halla inoperativa y posiblemente por testimonios de la asociaciones de pescadores afecte la temperatura de las aguas del mar, ahuyentando la fauna pesquera de la zona. La empresa Fénix Power ha prometido 2000m3 por día al pueblo de Chilca. Asimismo hay el temor que esta agua tratada posea contaminación, ya que también estaría destinada para las actividades industriales de Fénix Power. Por iniciativa de la ANA (Autoridad Nacional del Agua) se he venido imponiendo a las empresas termoeléctricas sobre todo Fénix Power la implementación de un sistema de monitoreo social ambiental participativo que dote al ciudadano chilcano del respeto de los estándares ambientales de la empresa privada, y que resultara importante para comprobar la calidad del agua tratada por la planta desalinizadora de esta empresa.

Debido a la falta de agua que sufre el distrito las tradicionales labores agrícolas que caracterizan a estas poblaciones con sembríos de higos, granada, sandia, tuna, y lúcuma se han venido disminuyendo ya que no se puede contar con canales de regadío para llevar adelante estas empresas agrícolas. La mayor parte de la producción que es en los meses de verano se ha restringido al mantenimiento de chacras hundidas; es decir buscar el agua subterránea en los suelos. Ante la escasez de agua, los antiguos pobladores excavaban hasta una cierta profundidad y ahí plantaban diversas especies por lo que ha sido reconocido por el ex Instituto Nacional de Cultura, hoy Ministerio de Cultura, como Patrimonio Cultural de la Nación. A medida que el agua se fue secando o esta con serias evidencias de salitre, ahora se plantan cactáceos, que son plantas más resistentes, como la Tuna, la cochinilla. Los productos que más se obtienen hoy son el higo y la granada. El riego es en su mayoría es por agua de pozo, a pesar de eso, menos del 7% declaran que se dedican a la agricultura según el censo del 2007.

– Conflicto no manifiesto por el tráfico de tierras

Un segundo tema de conflictos que se viene desarrollando bajo la probable anuencia de las autoridades es el tráfico de terrenos para la instalación de grandes empresas en la zona industrial, terrenos que eran destinados para la agricultura, por obra de la comunidad campesina de Chilca cuya organización esta siendo usurpada por pseudo- directivos. Esta a pesar que no cuenta con la venia de los comuneros inscritos o calificados para la venta de terrenos ha venido montando pseudo-asambleas en donde ciertas personas y autoridades , según testimonios la familia Chauca, y actualmente el administrador judicial el señor Jorge Huapaya Ballarta, tomaban decisiones con respecto a las tierras en libros de actas, condicionando la venta de estos terrenos y provocando la indignación de vecinos, antiguos agricultores y comuneros calificados que fueron despojado de sus tierras. Estas rencillas con la actual administración judicial y los comuneros que exigen el nombramiento de un comité electoral y elecciones, han aislado esta problemática de la dinámica de los otros conflictos, a pesar que el tráfico de tierras es relevante en la zona, y la comunidad campesina cuenta con terrenos diversos desde Chilca, pasando por Pucusana hasta San Bartolo.

Se estima por testimonios y por lo portales web que en este tráfico de terrenos ha estado coludido el hermano del alcalde, Oswaldo Chauca hoy en prisión, y el representante del organismo COFOPRI bajo el gobierno aprista Omar Quezada; e incluso el mismo alcalde Alfredo Chauca por la adjudicación irregular de 30 hectáreas de tierras eriazas. Esta denuncia corrió a cargo del anterior alcalde Pablo Nalda de Acción Popular. Asimismo, muchos pobladores de los anexos como Olof Palme, Papa León XIII y asentamiento humanos de reciente creación como Villa sur refieren que no cuentan con títulos de propiedad y que COFOPRI no se ha acercado a ellos para regularizar su situación. Sin embargo en este último año esta institución esta dando títulos de propiedad. En esa misma situación se halla San José, con problemas de saneamiento físico legal de sus predios.

5.3. Elementos transversales que potencian los conflictos.

– Los antagonismos e intereses políticos.

Un primer elemento que potencia los conflictos y que atraviesa las decisiones de las diversas organizaciones son las disputas políticas entre organizaciones políticas del distrito que penetran las organizaciones de base social y la formación de la opinión pública chilcana y que tienen como principales antagonistas a los grupos de tendencia aprista como “Forjemos Chilca”, “Avanza Chilca” de Hernán Sánchez, y grupos del anterior alcalde Pablo Nalda de Acción Popular. Estas influencias políticas no sólo están presentes en el tejido organizativo de esta comunidad sino que han penetrado las organizaciones de los Frentes de defensa y las juntas directivas utilizando estas representaciones sociales para orientar sus motivaciones personales e intereses.

Este elemento político organizativo es el que digamos bloquea la gestión del alcalde actual, pues aunque no fue revocado el septiembre del 2012 su consejo de regidores si lo fue y se halla bloqueado en sus iniciativas de gobierno por la oposición en la regiduría. Este problema se concita justo cuando los reclamos por el agua son álgidos y el alcalde se halla atado de manos para cumplir sus compromisos con la población a pesar que los tributos de la actividad industrial en la zona no son exiguos. El alcalde a pesar de no ser revocado sufre una gran resistencia en la población, pues los chilcanos permanentes sienten que sólo favorece a los elementos foráneos y se pone de parte del sector privado, sin ejecutar obras o cumplir los compromisos que lo llevaron al sillón municipal. En este sentido el tejido organizativo de las gobernaciones a diferencia que en el anterior gobierno aprista ha mejorado notablemente, siendo la poca comunicación y la desarticulación de estos organismos vecinales los que permitieron en los momentos álgidos de la protesta social la difusión de prejuicios y estereotipos alrededor de la actividad industrial. Ahora estas gobernaciones en colusión con las juntas directivas cumplen el rol de una correa de transmisión que recepciona demandas y discute soluciones para los poblados de Chilca y Las Salinas.

Es necesario reiterar que existen figuras independientes que en base a su liderazgo y aprovechamiento de una situación de conflicto o indignación social, desarrollan lazos políticos con partidos o fuerzas políticas externas para tentar el gobierno local o los diversos niveles de poder. Este es el caso de señor alcalde Alfredo Chauca que ha usado el aparato político del municipio para influenciar y gobernar clientelarmente a sus ciudadanos en base a populismo y regalitos, tejiendo una red de aliados que legitima su poder local. El es un actor que por si sólo representa una pieza importante de comunicación para el desarrollo de cualquier agente externo.

– El incumplimiento de promesas políticas

Un segundo elemento que es transversal a estos conflictos que se han desarrollado es el incumplimiento de las obras prometidas por el alcalde, y en otros escenario los compromisos de responsabilidad social de las empresas con la población.

En relación al alcalde su gestión no concita tantos reparos en toda la población, pues ha sabido inaugurar obras de remodelamiento urbano, en varios lugares de Chilca, pero las principales demandas como obras de agua y desagüe, la titulación de varios predios, el surtimiento de agua constante para Chilca a través de la perforación de pozos le quita apoyos en la sociedad local. A pesar de los reclamos de pobladores más lejanos de la comunidad el hace un manejo político populista de las obras y de su gestión, inclinación que le hace ganar resistencias en la población, pues en vez de usar los altos arbitrios que ingresa al municipio producto de la actividad industrial, lo que hace es practicar a manos llenas una política de asistencialismo y regalitos que busca dividir a la población y no cumplir obras ciertamente.

En la otra vereda se hallan los compromisos de las empresas en relación a la población. Aunque a varios niveles la política de responsabilidad social de las empresas más importantes ha ejecutado obras de infraestructura en diversos poblados, como centros de salud y equipamiento, canchitas, locales comunales, pistas y veredas, reservorios, centros educativos, existe serios pasivos según testimonios con el desarrollo de la formación de capacidades y la entrega de la esperada planta desalinizadora que proveerá 2000m3 de agua a la población de Chillca. Hay la sensación en la población que la empresa sobre todo Fénix Power no se casa con el desarrollo sostenible y que lo único que hace es buscar aliados en base a al dinero y las prebendas, de manera que divide a la población

6. Responsabilidad social de las empresas en este entorno:

En términos de la sensibilidad social en torno a la presencia de la actividad industrial en un pueblo como Chilca se ha registrado una evolución importante en los dos últimos años. De una situación inicial donde el ingreso intempestivo de estos proyectos energéticos despertó la indignación de la población en relación a una posible problemática medio ambiental y a una seria alteración de los medios productivos como el turismo, la actividad agrícola y la pesca artesanal se ha pasado a una situación de creciente comunicación y hallazgo de aliados en la población, lo que ha despejado ciertamente las dudas en relación a las empresas; y ha permitido en un tercer momento la extensión de programas de apoyo social con la población del área de influencia directa en la búsqueda de conseguir legitimidad y lograr una situación de cooperación social y de socio del desarrollo sostenible de los actores y grupos de interés de la zona. No obstante, es valido mencionar que además de las estrategias de comunicación de las empresas y su comprensión más efectiva del tejido organizativo de Chilca y sus pueblos, se presentaron grupos de interés desde la propia espontaneidad de la sociedad civil como las junta directivas y las gobernaciones de cada pueblo que han mediado estos conflictos y que han representado aliados con sus matices de la expansión del mensaje de estas empresas y de la inversión privada, lo cual favoreció la neutralización de las situaciones de conflicto y de politización, que ha perdido fuerza pero aún se mantiene latente en ciertos sectores de la población. Los apoyos en la población a través de las madres de los comedores y los comités de vasos de leche, y la experiencia de un pueblo que ha desarrollado para los chilcanos han permitido un trabajo más sencillo de las empresas.

7. Conclusiones:
– La situación de los conflictos acaecidos en Chilca, anexos y Las Salinas tuvieron su punto más álgido en el año 2011, y principio del 2012 donde un sector de la población apelo a la movilización colectiva y a la protesta pacífica para reclamar el posible daño ambiental que generaría la presencia de las empresas termoeléctricas, sobre todo Fénix Power y Enersur GDF Suez.
– Los ánimos caldeados se hicieron sentir alrededor de la organización de los Frentes de defensa de Chilca y Las Salinas, a donde se agruparon las asociaciones de pescadores de la playa Yaya, la comunidad campesina. La presencia intempestiva de la actividad industrial hizo crecer los temores de alteraciones en la vida tranquila y estacionaria de un pueblo como Chilca
– Las demandas a parte de girar acerca de un posible daño ecológico a las lagunas medicinales de las Salinas, contaminación sonora, cambios en el aire, y afectación de las tierras agrícolas, se basaban en los temores de que la base productiva de estas poblaciones estacionarias en relación a la pesca artesanal y el turismo se verían profundamente alteradas perjudicando a los vecinos chilcanos a la larga.
– Los temores de un posible daño ambiental en los vecinos de Chilca y las Salinas, no se han disipado del todo. Hay un estado de conflicto latente o de nuevo escalamiento posible debido a que los acuerdos tomados con la población con mediación de la defensoría, la municipalidad distrital, las gobernaciones del distrito, y el gobierno provincial de Cañete no se cumplen de manera satisfactoria por las empresas de la zona
– La política de responsabilidad social de las empresas más importantes de un inicial antagonismo con la población han ejercido una intensa estrategia de información y de búsqueda de apoyos sociales que han ciertamente disipado los prejuicios y malos entendidos alrededor de su presencia, pero este hallazgo de aliados aún no es lo necesariamente representativo y no ha calmado los temores en relación a un posible daño ecológico. En estos últimos días del mes de Enero la preocupación es relativa al secamiento de las lagunas medicinales en relación a lo cual se están levantando nuevas denuncias por parte del Frente de defensa.
– Una segunda estrategia que han practicado las empresas y que ha desinflado la socio-conflictividad, según testimonios, ha sido dar empleo a muchos dirigentes y actores representativos de las organizaciones de protesta colectiva, desarticulando ciertamente la oposición, pero sostenemos la preocupación sigue latente ya que esta se mezcla con otras problemáticas del distrito.
– La modernización desordenada que ha experimentado Chilca pueblo, ha acaparado un desarrollo comercial y crecimiento de las condiciones de vida de la población, pero este desarrollo ha favorecido al flujo de migración y de poblaciones que han llegado atraídas por el movimiento industrial, en detrimento de los chilcanos permanentes que se sienten perjudicados y alteradas sus condiciones de vida. Este desarrollo desordenado y acelerado ha despertado apoyos en la actividad industrial pero a la vez ha generado rechazos en la población permanente, temores que se canalizan por el reclamo ecológico.
– Un tercer elemento que se agrega y que podría enervar la socio-conflictividad es la cuestionable gestión municipal del alcalde Alfredo Chauca, que despierta resistencias en la población, pues ha favorecido a actores privados y supuestamente no ha cumplido sus promesas, en detrimento de la población que exigió su revocatoria y cuya gestión es vinculada al favorecimiento de la actividad industrial. Halla sin embargo, apoyos en cierto sector de la población pero su gestión viene siendo cuestionada sobre todo, por los poblados más alejados como Olof Palme, 15 de Enero, Papa León XIII, San José. En relación a este tema se menciona las disputas políticas y los antagonismos locales entre fuerzas políticas que filtran el tejido organizativo de estas comunidades.
– Un tema o problemática que podría interactuar con los elementos anteriores de socio-conflictividad es la carencia de agua permanente para consumo público. La obras al respecto como la planta desalinizadora de Fénix Power, que entregaría 2000 m3 de agua potable por día, y el secamiento de los pozos subterráneos, por uso indebidamente industrial, como se señalo a la empresa Kallpa en vez de garantizarse para consumo público, no pueden evitar el reclamo colectivo en los últimos meses, que halla su expresión a través de los juntas directivas pero que podría acumularse con otras problemáticas.
– Un elemento que habría que mencionar que ha canalizado la información y que recoge las demandas de la población es el tema del tejido organizativo de la sociedad, por intermedio de las gobernaciones locales, y organizaciones de base como vasos de leche y comedores populares a través de los cuales que han cumplido el rol de informar y discutir, pero cuyo tejido podría politizarse en la medida que la conflictividad se conmocione nuevamente.
– Un último elemento que menciono es los serios conflictos laborales, rencillas y enfrentamientos que ha suscitado la presencia de tres sindicatos únicos de trabajadores de construcción civil, por el control de los cupos de trabajo en el sector industrial de las termoeléctricas. Estas disputas hasta llegaron a enfrentamientos con balazos en las instalaciones de Fénix Power a mediados del año pasado, y sólo han hallado una cierta resolución mediante la mediación de una mesa de diálogo que esta discutiendo las respectivas jurisdicciones territoriales a donde corresponde la actividad de los sindicatos. Hasta la fecha estas disputas han agregado un elemento de inseguridad ciudadana al pueblo de Chilca.

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