Ni Atenas Ni Israel

Archive for abril, 2013

Sociología del chisme.

by on Abr.24, 2013, under Sin categoría

ronsubalterno@gmail.com/espadaylagangrena@hotmail.com

El exhibicionismo lingüístico que se apodera de las interacciones cotidianas representa un hecho significativo de enorme importancia que no ha sido indagado con acuciosidad por le razonamiento social. Si por una parte la creatividad semiótica de la conciencia individual es aprovechada gentilmente por la reproducción sistémica de la sociedad, por otra parte, esta prolijidad y abundancia de productos lingüísticos aperturan el ingenio semiótico a un variado mosaico de dispositivos criminales, y tergiversaciones comunicativas que provocan una desnaturalización comprometedora del lenguaje social, lo cual ocasiona a la larga severos espacios vacíos de descomunicación y violencia simbólica. Si bien la ductilidad del significado consigue reproducir la vida cotidiana hasta en las situaciones más crudas y peligrosas de la realidad global, el estado al cual es conducida la energía gramatical hace que su reproducción garantice la permanencia del sentido pero en situaciones tan insignificantes que la vida coquetea riesgosamente con la entropía y el vacío sistémico.

Este estado de estupidez latente implica que la interacción comunicativa utilice un lenguaje excesivamente desvalorizado, que tiende a la formación de desviaciones semióticas en función del infinito uso instrumentalizado y cínico que suponen la realización de las redes comunicativas individuales. En la medida que se arriesgan excesivamente los repertorios culturales con la escasez relativa de intercambio comunicativos relevantes se apertura la inevitable amenaza de que el lenguaje degenere y se subordine a la creación de subculturas criminales y marginales que colindan con la informalidad y la corrupción informativa. No es nada extraño que la arrebatarle a los saberes subalternos la posibilidad de integración sociosimbólica en los límites estrechos de la cultura oficial esta recurra a una recreación subversiva del lenguaje que por la ductilidad y capacidad que expresan para ser consumidos y asimilados sutilmente por todos los sectores de la sociedad, se propagan y apoderan de las matrices culturales centrales, produciéndose una subalternización y una pragmatización de los saberes generales. Esta es al razón de que si bien por el discurso sabemos que existe una búsqueda desesperada de ser considerados parte incuestionable de la cultura legítima, en la práctica se propaga la existencia de un sincretismo y depravación lingüística que invade de modo clandestino todos los nichos culturales y ámbitos domésticos, debido al aflojamiento de los códigos formales que son considerados como rutinarios y aburridos por una cultura exageradamente oscura.

Una de estas desviaciones gramaticales que implica el exceso de una oralidad que dejada a su propia suerte comporta le despliegue de un libertinaje y degradación material y simbólica que impregna el lenguaje de una racionalidad transgresora y cínica es le chisme, entendido este como el intento compulsivo de averiguar agresivamente la intimidad de las identidades privadas como una estrategia cultural para rehacer los lazos comunicativos deshechos por la exagerada privatización e individualización de la experiencia social. Al desmantelarse toda posibilidad de diseño histórico de una cultura democrática, lo cual quiere decir la disolución pronunciada de una moral publicitadota o de transparencia pública, la única manera que encuentra la heterogeneidad para evitar el acecho de la entropía comunicativa es elaborara y desarrollar una ética del discurso que suponga la conservación audaz de los secretos vitales de la individualidad pero tergiversados en la edificación de una cultura del susurro y de la sospecha para ridiculizar y envidiar la felicidad o el éxito que no se tiene. La razón de que la subjetividad urbana se interese en hurgar con meticulosidad en la vida privada del otro no es sólo convertir en risible y en menospreciar la nobleza del que sí la práctica valientemente, definiéndola como ingenua, sino sobre todo combatir la persecución despiadada y cruel del discurso criollo, que se autodefine como un estilo ilustre y aristocrático que sentencia como distorsionado toda expresión personalizada que proviene de la cultura popular. El chisme sería aquella técnica comunicativa que logra comerciar, agigantar y tergiversar las informaciones dispersas y rumores que sobrevuelan en un mundo crecientemente anónimo con el propósito de resucitar en él todo el romanticismo y los reales encuentro cara a cara que empiezan a escasear o a cosificarse brutalmente. En la medida que el diálogo como procedimiento demasiado aburguesado, que exige una respuesta civilizada de una realidad subalternizada y carente de transmutación educativa, el chisme se presenta como una estrategia grotesca para volver cómico el mundo, cuando este se vuelve despóticamente estandarizado y jerarquizado.

El recurso subalterno de democratizar y de parodiar los contornos formalizados de los monopolios culturales, que se autodefinen como ghetos retirados de la vida pública, induce a las identidades populares a desarrollar una moral del delito que por verse autoexcluida de una cultura del diálogo impracticable se avienta a cosificar al otro más cercano y a convertirlo en espacio de instrumentalización y de transgresión anómica. La violencia del mercado por la cual todo se impregna de una utilidad económica que produce atomización y silencio sistémico obliga a la subjetividad popular a combatir el caos cultural que ésta provoca con la propalación de una conciencia degradada que consigue la integración irónicamente con el desarrollo de una gramática perversa que caracteriza desde antaño al individualismo peruano, y que es difícil de ser deconstruida porque ha alcanzado el estatus metafísico.
Desde este planteamiento el chisme no es sino aquel régimen de la palabra oral que iguala todo a la categoría de caricatura, de payasada esnobista, como aquel criterio ideológico al cual es arrastrada el susodicho elector racional, cuando su vestimenta racionalista lo conduce a la práctica de una lenguaje erotizado y grotesco, con el que convierte todo en objeto de burla y escándalo hermenéutico

En la medida que este trastorno del saber social sirva para integrar y desintegrar la totalidad, paradójicamente hablando, será muy difícil contrarrestar un vicio ontológico que justifica el asedio policíaco y represivo de la oligarquía cultural, y sus prejuicios conceptuales con los cuales determina y legitima su dominación social. El hurto sistémico del poder de la palabra y de los espacios participativos donde se contrabalancean los sistemas de exclusión cultural, empuja a las categorías populares a embadurnar sus reservorios de significación tradicional con la redefinición de una oralidad práctica que rechaza la ilustración pero que se articula patológicamente con una proyección mediática que exhibe y hace espectáculo público de las depravaciones culturales del conocimiento popular. No hay en nuestra particular forma de producir el registro electronal algo negativo que justifique su reprobación total, sino fuera porque la espacial conectividad con el capitalismo informacional y al sociedad de flujos, expone tranquilamente nuestros males sociales a la universalidad, extrapolándolos de tal forma que resulta muy complicado domesticarlos civilizadamente; uno de estos males que se transforma en una costumbre de desprestigio publico es la epidemia del chisme, una práctica cultural que dificulta cualquier experiencia programada de democratización porque esta sentencia al fracaso hasta al más sofisticado proyecto educativo nacional.

Al parecer el callejón sin salida en el que se halla la subjetividad popular, actualmente es utilizado vilmente por los monopolios mediáticos, que amplían su poder sobre las mentalidades más desprovistas de base económica, para mantener un negocio que reinterpretado correctamente ha provocado el despertar increíble de la voluntad popular, pero que además ha liberado, deslocalizado y ha vuelto incontrolable todo el carácter impulsivo y catártico de la cultura popular, despojándola de la suficiente racionalidad comunicativa y sensatez para orquestar un control histórico y material de la mentalidad nacional. Sólo el valor plebeyo para sublevarse de la creciente estandarización con los atributos espontáneos de la historicidad subalterna logrará modificar sustancialmente una gramática del susurro y del cálculo deshumanizante que nos pone el uno en contra del otro.

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Anotaciones acerca de la técnica social…

by on Abr.17, 2013, under Sin categoría

ronsubalterno@gmail.com/espadaylagangrena@hotmail.com

En general, el modelo de acumulación ejercitado en la última década ha conseguido sobrevivir sin hacer reformas sustanciales en la generación de recurso humano calificado, y sin hacer reformas sustantivas en la conducción institucional del Estado. Es decir, ha logrado sobrevivir porque su lógica mercantilista y extractiva ha ido acompañada de una cruel trasgresión cultural y anomia institucional que ha posibilitado la expansión del modelo. Nuestra acumulación originaria vive instalada en el abuso y la explotación más descarada, en la destrucción para acumular de todo aquello que nos constituye como sociedad

Sin embargo, esta lógica cultural que hace posible la expansión del modelo es también a la larga la que obstruye su transformación cualitativa. Es necesaria para el capital interno asegurar el crecimiento y la transformación cualitativa del modelo de desarrollo para garantizar la hegemonía sobre el país, y hacer rentable su reproducción como clase económica-cultural. Pero se ve imposibilitado a lograrlo por dos motivos fundamentales.

Una es que urge de hacer una reforma educativa integral y radical del recurso humano existente. Pero ello no se consigue porque predomina una concepción de sesgo etnicista de que el control del conocimiento gerencial del modelo debe ser monopolizado por las elites, porque una reestructuración democrática de la educación significaría modificar los patrones culturales exclusivistas y discriminatorios que han prevalecido, y habría el peligro de que una ciudadanía educada e informada cuestione tales privilegios y estatus oligárquico. La elitización de los recursos tecnocráticos, y de la administración del Estado y de la producción descansan en una estructura profesional que sólo llega a ciertos sectores de la sociedad, que no esta descentralizada, ni distribuida de modo social por el país.

Pero hay otra razón de porque no se hace una reforma educativa severa. En cierta medida, la conservación de ciertos sectores privilegiados en la conducción de las organizaciones educativas nacionales, como el SUTEP, y otras fuerzas políticas internas, obstruyen en la práctica que se ejecuten medidas resolutivas en este sentido. Pero frente a un país tan heterogéneo en relación a saberes y cosmovisiones plurales en los andes y la amazonia, es muy complicado modificar la capacitación del recurso humano sin hacer una reforma intercultural y a la vez que se piense al país como totalidad sin alterar los tan arraigados localismos e identidades comunitaristas que impiden la expansión y construcción de valores y referentes nacionales.

En este sentido, el modo como se promueve una educación intercultural que refuerce la cultura y los saberes ancestrales a lo que lleva en la práctica es al divisionismo y la fragmentación política de la nación, si es que no se articula dicha interculturalidad a una reforma integral de la economía y de los ordenamientos territoriales, que harían posible una pluralidad democrática, y a la vez, la conservación de estas variadas culturas en términos reales y políticos.

Si es que se desea desactivar la influencia de valores mercantiles y modernizadores que erosionan estos saberes comunitarios y ancestrales es necesario plantear la sobrevivencia de estas culturas en la integración sistémica del país. Hasta ahora lo que predomina es una concepción antropológica que hace del discurso intercultural una propuesta de humanización y de mutuo aprendizaje entre culturas, que alienta los localismos, pero a la que le falta darle sostén material y organicidad política más interregional.

Eso en cuanto a la educación tarea difícil y limitación estructural. El otro escollo que no va permitir la profundización y complejización del modelo es que las elites prefieren neutralizar por todos los medios posibles dicha complejización o salto cualitativo, pues predomina su economicismo parasitario. La penetración del modelo implica insertar orgánicamente dicho crecimiento y desarrollo en la totalidad territorial del país, modificando la tendencia al enclave y a la concentración económica, y recogiendo como compromiso de la cultura y la fuerza de trabajo todos lo saberes y capacidades productivos artesanales con que cuenta el país en un modelo de industrialización que nazca y que incremente la soberanía de la cultura. La industrialización a partir de las propias potencias culturales del Perú diverso, le daría al país la existencia de un organismo cuajado e integrado, donde cada naturaleza productiva en forma incipiente se realizaría en un proyecto moderno de nación.

Como este camino es complicado se conserva impunemente una profundización del modelo de saqueo y extracción que facilita la dominación de los grupos de poder, pues este corset sistémico permite la fragmentación política y económica, así como neutraliza el surgimiento de empresas y actores económicos que cuestionen o compitan dicha dominación estructural. No obstante, se busca la institucionalización del modelo buscando evitar los conflictos y escaramuzas, pero se carece del saber social y operativo que compense la tendencia a la destrucción cultural y a la vez social de todo lo que altera el modelo de desarrollo. El estadio de profundización social del modelo de acumulación se entiende como mayor gasto social y asistencialismo, mayor trasmisión de desarrollo de capacidades técnicas sin asidero real en los sistemas culturales que se erosiona, y por lo tanto, lo que se busca es la interpenetración de una lógica individualista de desarrollo, ahí donde los localismos se desmiembran.

En este sentido, la socialización del modelo de acumulación no busca depositarse y arraigar en la sociedad, buscando su desarrollo, de tal manera que se logre el involucramiento y la capacitación de la fuerza de trabajo, sino lo que se busca es atrofiar la sociedad, atomizarla, despolitizarla para que legitime por desentendimiento los cambios cualitativos o las permanencias que los actores dominantes infligen en las relaciones materiales de poder. Si hay mutaciones mas allá de lo que esquema de poder logra fiscalizar estas no plantean aún una organicidad política, ni son en forma de capital acumulado una amenaza a un posible cambio de la estructura productiva; son relaciones que en mayor de los casos embrionarias y desconectadas entre sí, expresión de un capitalismo desarticulado y de enclave.

Pero el estadio que vive nuestro capital no puede obviar que se debe avanzar de una cultura trasgresora y mercantil a una real institucionalización social del modelo de acumulación, pero el problema es que se carece del saber profesional para ejecutarlo, ni hay la disposición política para llevarlo a cabo. Esta profundización social del modelo que le otorgue al crecimiento de las subjetividades democráticas que han surgido una forma de economía, debe recaer en los profesionales de las ciencias sociales.

Si bien desde que la retórica revolucionaria se ha apagado, los profesionales de las ciencias sociales han desarrollado por intermedio de las ONGs cierto técnica comunitarista, pero este saber que lleva el mensaje de responsabilidad social y que monitorea los programas sociales compensatorios que despliega el Estado y la empresa privada, sólo ha alcanzado el conocimiento y la organización de las demandas de las sociedades populares. Es aún una técnica de consultores y relacionistas comunitarios que regula los conflictos sociales, que aplica ciertas recetas sociales, y que plantea ciertas propuestas a los niveles de decisión. Pero no es aún un colectivo profesional que logre imponer y manejar una visión holística de desarrollo social en las identidades locales en las que interviene, no posee niveles de decisión política más allá de la retórica desarrollista, pues no hay una tecnificación más exigente de sus visiones teoréticas del mundo popular.

Y en este sentido, creo reside la brecha tecnocrática que no permitirá un despegue cualitativo de nuestro modelo de acumulación. No sólo no hay visiones holísticas y operativas de los territorios en los que interviene sino que hay un consentimiento asistencialista de una visión pragmatista y divisionista que erosiona la cultura, y que a la larga la desmantela, produciendo la fuga individualista y los conflictos. Una lógica de ingenieros deber ser reemplazada por teorías aplicadas que potencien las unidades políticas locales que tecnifiquen y vuelvan programa social de desarrollo toda la retórica criticista y coyuntural que acompaña al discurso de las ciencias sociales, y eso sólo puede hacerse si se refuerza todo modelo cultural en donde se desea mover ciertos indicadores de vulnerabilidad por una visión económica y material de poder.

Muy a pesar del desarrollo que viene experimentando la academia creo que el creciente descrédito y pérdida de fuerza en las decisiones políticas de desarrollo de los cientistas sociales no se debe sólo a que las elites desconfían de toda idea de desarrollo social, sino a que nuestras inteligencias han dejado de penetrar el corazón mismo de las relaciones materiales y productivas de poder, y en su lugar han preferido refugiar los diagnósticos y lecturas sociales en una cultura intelectualista y proselitista que no deja de ser un idealismo o romanticismo inaplicable. Y ahí creo reside el kid del asunto, no se avanza hacia una tecnificación de todo aquello que se piensa desde la imaginación social porque sólo hemos explorado de modo apolítico y a veces esnobista regiones sociales que tienen sino relativa importancia y que no suponen sino bonitas recomendaciones y visiones sectoriales sin asidero real en la realidad del país.

Es necesario darle un sentido político a todo aquello que la cultura intelectual ha indagado de modo a veces fragmentario y desordenado, en forma de una síntesis teórica concreta y operativa de todo aquello que vive desarticulado y asfixiado por este mundo confuso del lenguaje y los egoísmos sociales. El objetivo no es sólo darle una base económica y material sui generis a la culturización o desmaterialización que experimentan nuestras singularidades, sino orquestar de modo abierto y en desarrollo constante un sistema de organización social nacional, que le de protecciones y condiciones de vida a una civilización soberna, autónoma y que se auto-concibe de modo libre. Y esa visión parte de los cientistas sociales, y a los cuales les aguardan un desafío enorme, pues hay que deshacerse de ideologías inoperantes y pragmatistas, y de todo un protagonismo individual que ha erosionado nuestra mirada crítica. De no hacerlo moriremos en la bohemia espectral de los libros sin vida, o en la ciencia de resultados que no piensa…

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Idas y venidas. Una respuesta al artículo de Steven Levitsky, “Los dilemas de la izquierda

by on Abr.14, 2013, under Sin categoría

ronsubalterno@gmail.com/espadaylagangrena@hotmail.com

En actitud claramente pragmática, como quien le ve salida calculadas al estado de una izquierda que no camina ni quiere caminar nuestro amigo Steven Levitsky analiza los desafíos coyunturales y no históricos de las opciones de izquierda. Más allá de reconocer que una alternativa de izquierda fuerte es necesaria para el sistema democrático pues aboga por la urgente redistribución social y la reducción de la desigualdad, lo que hace es darnos una lectura fáctica de lo que no tiene y necesita la izquierda para llegar al poder y mantenerse en él.

En primera instancia les llama los dilemas a futuro que tiene que resolver. Uno de ellos, el cual comparto a cabalidad es la inexistencia de una organización partidaria a nivel nacional, una organización que le permitiría tener presencia en sectores populares y que ya estando en el poder le daría legitimidad y orientación en cuanto a demandas, conocimiento de las múltiples realidades y verdadera capacidad operativa de su proyecto de Estado. La carencia de este esqueleto organizativo que observa Levitsky es la que hace que su pregón y alternativa tan necesaria no este presente sino en espacios regionales aislados, que no sea el pan de cada día de organizaciones sociales de base, como juntas vecinales, organismos de comedores y vasos de leche, y que rara vez se reduzca a sindicatos y esfuerzos indigenistas.

En este matiz el autor del artículo “los dilemas de la izquierda” no señala que no sólo no esta presente en los sectores populares sino que su visión del pueblo y de sus urgencias es obsoleta y anticuada. El pueblo que apoyo a las izquierdas hasta los 80s, y que fue capturado por la racionalidad de la prebenda, del asistencialismo fujimorista, y de los operadores corruptos de todos los rincones de la política, no es el pueblo en donde germinó el movimiento de cambio social de matiz revolucionario. Si esta organicidad no existe y se reduce a los esfuerzos caudillistas ya conocidos, a los vedetismos mediáticos ya oleados y sacramentados que fastidian, es porque a los cambios culturales y materiales de las economías populares no se les da una forma política organizada en cuanto a una ideología que recepcione sus visiones y expectativas de vida en la actualidad, y las potencie como poder de Estado.

Y en segunda instancia, porque subsiste en base a este desconocimiento de las nuevas mentalidades y de la aparición de nuevos actores concretos como la juventud, y los hermanos amazónicos, una concepción leninista de construir organización partidaria, donde la vanguardia política se sigue pensando es de los obreros, de los intelectuales y de una clase política ya desgastada y personalista que vive en las ciudades y universidades. Los oportunismos de siempre hoy han hecho daños estructurales en nuestra opción contraria al capital, y nos han dividido en múltiples sectas y organizaciones desfiguradas sin poder real, reducidas a proclamas megalomaníacas hoy vociferadas, en locales, bares, cafetines y hoteles silenciados donde no se busca la unidad sino donde prima la mezquindad y el aprovechamiento individual.

Creo que en su crítica coyuntural y pragmática si es razonable pensar que nadie, ni líder histórico ni fuerza cultural renovadora es capaz de cargar con estas limitaciones estructurales, y que por tanto debe seguir arando con los pedazos que tiene en condiciones reales. Pero Levitsky no se da cuenta que aún cuando la izquierda llegue al poder, estos problemas históricos causarán mella en su opción de mantenerse como gobierno.
No es en la calle donde solamente se derrota al capital, ni donde se derrumban Estados corruptos y represores, sino que se cambia la naturaleza antisocial del Estado en como se traduce toda esta rica subjetividad y voluntarismos que despierta la lucha social en programas y técnicas de gobierno viables y concretas. Y esta es la brecha más vergonzosa que tiene como pasivo nuestra izquierda. No posee desde hace rato un programa operativo y realista de gobierno, que vaya más allá de la sola retórica criticista de los keynesianismos y las descolonizaciones de escaparate. En general es el problema de toda la región, pero en el Perú esta carencia denota una improvisación irresponsable que no escapa a meras visiones de gabinete, sin conocimiento real del Perú de hoy.

Por eso creo que el segundo dilema es aún más pragmático que el primero. La decisión de convertirse la izquierda en una izquierda moderna y democrática, pasa por acercarse al centro político no sólo como opción electoral sino como cambio hacia el liberalismo y la socialdemocracia. Como el problema sigue siendo Lima, tan conservadora y reacia porque aquí mal que bien funciona la tentación de todo protagonismo individual y su centralismo no es sólo político y económico sino sobre todo cultural, el consejo de Levitsky es acercarse al electorado limeño y distanciarse de propuestas radicales y sustancialistas que no tienen mayor presencia electoral en Lima.

Y esto se refiere a las opciones de construcción partidaria que vienen impulsando el MAS (Movimiento de Afirmación Social) que lidera Gregorio Santos, Las tentativas de Tierra y Libertad, en provincias. Estas empresas políticas más verticales tienen fuerte arraigo en diversas regiones del país, pero carecen de un mito que pegue en Lima. Su sesgo claramente confrontacional y cercano a los conflictos les quitan adeptos en el concierto ideológico limeño, y en ciernes, su tendencia a alterar el orden establecido, sin poseer bajo el brazo mayor soluciones de larga duración, los hacen opciones aún embrionarias y sin simpatías en Lima, donde se ganan las elecciones. Y a eso se refiere Levitsky con la idea de generarse una marca, un mensaje claro y consistente que se mantenga en el tiempo, y el cual carece nuestra izquierda.

Pero esta idea es un disfraz socialdemócrata y liberal que no funciona más que en el corto plazo y que tiende a ser devorado por las opciones centristas, es decir, una derechización de la izquierda como le paso a Ollanta en la presidencia, y ahora a Susana Villarán con el PPC. El camino de la liberalización y de la socialdemocracia es más que un consenso multipartidario una alternativa que evidencia el poco esfuerzo por constituir una alternativa de izquierda por sí sola. Esta marca que le haría perder cierta presencia en los sectores populares del Perú provincial y le ganaría aliados en Lima es costosa y hasta contraproducente, pues no podría soportar la tendencia a la disrupción y al personalismo que significa gobernar en el poder.

Y esta medida que es de política práctica, es decir, romper toda relación organizativa con las bases que te pusieron en palacio, para apostar por una gestión tecnocrática, delegativa y solitaria del gobierno, degradaría en la improvisación y en el restablecimiento de las políticas neoliberales que se cuestionó con furia y sentido eticista. Esta marca fundacional no dejaría de ocultar el hecho de que para mantenerse en el poder habría que apropiarse del mensaje, “inclusión social” y la retórica populista pero sin operar transformaciones cualitativas en la distribución de los recursos y en la generación de riqueza, y eso se traduciría no en la movilización y protesta de quienes se opongan, sino en el fenecimiento de la izquierda como opción histórica de forma permanente.

Para concluir, creo que es en el escenario factico y de política real donde los consejos de Levitsky son urgentes y valorables, pero creo que el problema es más serio de lo que se piensa, y eso es lo que oculta su discurso. La construcción de una izquierda pasa por una reforma urgente de sí misma en los planos organizativos e ideológicos, en el largo plazo, y por la construcción de un programa operativo de poder viable que domestique los poderes del capital sin renunciar al desarrollo y al crecimiento del país. Y esta es una tarea histórica que el solo hecho de ignorarla la desaparecería de la esfera pública y la consagraría aún mas a ser estructuras llenas de dogmas vetustos y añejos, sin colmillos y sin nueva sangre política…

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¿Cómo se origina un pensamiento?

by on Abr.12, 2013, under Sin categoría

Para mis amigos de ciencias sociales y humanidades…..

Pensar ha sido un instinto más... es lo de afuera que nutre a lo de adentro

Pensar ha sido un instinto más... es lo de afuera que nutre a lo de adentro

Ronald Jesús Torres Bringas
ronsubalterno@gmail.com

1. Mientras se es joven el pensamiento es gestado en la vida de las formaciones profesionales. La vida universitaria con sus atmósferas ideológicas y sus entrenamientos teoréticos, y con su tendencia al activismo político predispone el bombardeo de bibliografías y lecturas, que consolidan una lectura más o menos general de los grandes problemas sociales. En este escenario se consume y se piensa lo que el consenso y las modas intelectuales imprimen y no hay mayor rigor metodológico para escapar muchas veces a un pensamiento de etiqueta y repetitivo.

Se lee pero rara vez hay el estimulo para escribir. La escritura es una salida del mundo, una manera de reescribirlo, pero esta faceta sólo se da en mentes que sienten poca ubicación en las cosas y con las personas. Leer es parte de una correspondencia entre amigos. Escribir es ya lo que se vive, un testimonio, unas ganas de consumirte en preguntas y escarbar lo más profundo de nuestro ser en otras tierras y peligros. De algún modo la rebeldía de doctrinas adolescentes y rudimentarias logran cohesión pero en la medida que todos son iguales no hay antagonismos y saltos cualitativos. Esta época es el tiempo de la poesía y de la política, la vida da los elementos que luego serán ideas y teorías claves. Las convulsiones ideológicas están acompañadas de los ritmos que la vida proporciona, y se es rebelde en el discurso y en la concepción del vivir porque no se halla espacio real en las cosas del mundo. Es un tiempo en que los libros y los rudimentos de un mundo feudalizado atrapan al sujeto en estereotipos, en etiquetas, y los pragmatizan de modo centrado a espacio focalizado, donde más que pensar y rediseñar, es sólo coordinar y levantar informas descriptivos de lo que sucede.

2. En una segunda etapa son las urgencias profesionales fuera de la universidad y la necesidad de hacerse un lugar en el mercado del trabajo y de la vida misma, conocer y vivir a partir de lo ganado, las que hacen que se genere una ruptura con los sueños de rebeldía y los grandes proyectos políticos. Se escoge el protagonismo individual y el aprendizaje de una especialidad operativa al interior de las aplicaciones de las teorías y enfoques sin pensarlas ciertamente, porque se desea con fervor escapar a la desocupación y ser reconocido.

El poder que se consigue es el de un funcionario de cosas, y el admirar incluso el ser amado se basan en esta premisa. El pensar deja de tener connotaciones idealistas y se hace pragmático y aplicado; todo lo que se consumió y asimilo como ideas sagradas son conculcadas pues las preocupaciones de ser ubicado en el mundo del existir, y del actuar para la vida afligen más que contentan. El radicalismo en las ideas prosigue su marcha raras veces, y si sigue busca ya no con los ojos de los libros sino con el contraste de lo que se vive y se siente. Pero esta es una etapa donde uno se hunde en la normalidad de la vida, y se apaga el fuego del pensar, una vida segura ahoga la genialidad y le da un rostro de ingenieros y operadores. De algún modo la decepción de no poder vivir conforme a lo soñado, y no querer tampoco hacerse un lugar en las responsabilidades ejecutivas constituyen a los oportunistas de todas las épocas, gente que vive de la biblia de la rebeldía, pero que ya no cree en nada más que en sí mismo. Esta es la época donde predomina lo funcional y lo utilitario, y el pensar queda por lo menos fuera de juego, no se era especial… hay sujetos que conviven entre ambos espacios, y el análisis se subordina al resultado gerencial y técnico…. La técnica y el pensar se dan de la mano cuando se percibe que el contrato social entre el sector privado y la sociedad requiere comunicaciones y extensiones de programas sociales que mejoren la inversión, y el control mixto entre la sociedad y las urgencias privadas. Pensar se diluye en lo técnico, y lo rediseña, lo modifica, y lo altera para darle bases sociales a un mundo donde los mecanismos privados del mercado recién entienden que la variable social es el fundamento para cualquier éxíto o fracaso de todo proyecto de inversión con cierto impacto socia ambiental

3. Una tercera etapa es la que provoca la terquedad de no sólo pensar lo existente en base a la crítica severa que reporta la vida. El pensar no crece sino se vive, sino se viaja, sino se conoce la heterodoxia de un mundo basto e inexplicable. Si la vida se paraliza el pensar se convierte en justificación de frustraciones e incomodidades, solo la vida que se vive en el peligro y la locura, puede desgarrar los dogmas, y crear nuevas ideas. Pero esto del escribir a cerca de lo que se vive puede generar un giro cualitativo, pero es insuficiente. Se hace necesario para romper con la ortodoxia y fundar un nuevo consenso ideológico intervenir no solo con los fragores de la calle sino traducir la retórica de la crítica en proyecto y planes viables.

Solo el pensar que se hace técnica puede producir cambios sociales permanentes, y solo el pensar que sale de los versos y de los renglones periodísticos es capaz de inyectarle a la realidad nuevas creencias e idiomas populares. Todo lo que es vital debe encarnarse en organización social y política, todo lo que se queda en el camino de la necesidad y de las curiosidades no se completa, vive una mentira y por lo tanto sólo es retórica y opinión sin real compromiso.

Las personas de las ciencias sociales y humanas que no mutan la vida que se les impone se conforman y entran en la ceguera, o tal vez su realismo es ya la resignación de no poder cumplir sus sueños de juventud. Aquel que madura negándose esta medianamente muerto. El pensar es ya una mutación, un incremento social, un movimiento de nuevos valores que molestan, algo que ha llegado muy temprano, y siempre aparece matando lo que todos creen, aquello a lo que se aferran con dolor e inseguridad. La idea es idea si se vive en los sentidos, todo lo que sale y se expresa es incontenible y altera la realidad es un delito, vive sin miedo. Pero en si el pensar es ya un producto de alguien que escapa de algo que perdió, pero que en el camino quiso mucho, invento todo un mundo. Cuando la nostalgia arde se hace revolución posible…

Pensar es un instinto de evacuación de lo que el cuerpo esta expresando. Escuchar y ver se vuelven fomentos para un alma de cronista, que ya no obedece a los libros, sino que los vive con sus riesgos y precariedades. En ese peregrinaje, todo saber o técnica interiorizada se vuelve en formatos para hallar otras formas. Un escritor es en esencia un creador de mundos, de formas…. Su morfologia es hallarle a la vida desarraigada una cualidad, donde permanecer. Vida es pensar ahí donde la conciencia hace el hallazgo de transvalorar la realidad, y sentir en la confusión de los testimonios y de ciudades abarrotadas de miseria y de sensibilidades que no salen de sí mismas, un nuevo principio de realidad. Pensar es ya de por si comunicar lo que se siente, es acercarse a lo sagrado e invitarlo a que su magma cambie el espíritu de la gente. Es en esencia un acto de seducción, de balance espiritual…. El que escribe no desea ser olvidado en los libros, sino motivar un mundo nuevo y corromper la mediocridad de la seriedad y de la enfermedad de vivir en desiertos industriales.

Pensar no es distinto al lenguaje. Haber salido de la comunicación inconsciente, permitió la separación entre razón y cuerpo, y eso fue somero error. Pensar se ha asociado con saber preguntar y responder, recreando lo que no permanece. pensar es en esencia devolver la conciencia al juicio y al balance de un mundo de saberes espontáneos y alegres. Razón y cuerpo son una unidad. la instrumentalización es un acto de fragmentación de sí mismo, pero a la vez el elixir que nos permite sobrevivir… El escritor requiere vivir sin ello no puede escribir…. Pero saben la mejor pluma es ser un alma Quijotesca…. pero sin olvidar que a más saber la responsabilidad es volcarlo hacia la técnica, al rediseño social…. Y eso es parte de la responsabilidad y las obligaciones de querer volverse un Marco polo, o sólo un comentarista de pueblos.

Nuestro pueblo requiere estos cronistas… Pues sólo sintiendo podemos recuperar el gran olvido de nuestra raíces. Esas señales y huellas pocos las mencionan… Hay que tener intuición, para ir detrás de esos pedazos y arrancar de la mirada de los peruanos esa inmutabilidad y seriedad, producto de la violencia que acecha y de ese gran dolor arcaico que fue la destrucción psicológica del mundo Incaico. Quien conecte con esa señas solo sintiendo los ríos, y los parajes desolados, o mirando a lo animalitos reír y jugar tras los niños ese escritor puede darse cuenta que lo sagrado esta ahí,,,, pero como dice el pelucón estamos borrachos de las adicciones que se nos dan en las ciudades. Pero esto pasa, pues ya no habrá necesidad de escribir… Pues este Perú ya esta naciendo hace tiempo en silencio, y sin palabras. Solo soy un cronista más, un pensador que ama esta tierra y que ve si reencuentro…. poco a poco descubriremos el Dorado sin Estado y sin políticos…. El mejor pensamientos es el que se vive de modo natural, y la mejor vida es la que toma juicios sabios, se obedece y luego actúa por una fuerza que llámamós fraternidad.

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Trabajo y vocación. Una psicogagía de las profesiones en el Perú y otras torturas

by on Abr.10, 2013, under Sin categoría

Hemos hechos cosas bastas. Falta mas orden, mas ambición.

Hemos hechos cosas bastas. Falta mas orden, mas ambición.

ronsubalterno@gmail.com
Ronald Jesús Torres Bringas

Este articulito es parte de investigaciones más acuciosas que vengo desarrollando en el seno de la estructura de organizaciones del Perú moderno. El contenido de este trabajito tiene el propósito de evidenciar la cultura o psicología social de algunas profesiones en relación al ambiente y motivaciones individuales que originaron sus actitudes y competencias. La conjetura que desarrollo es que no son los problemas en la calidad educativa de las instituciones sociales de la educación superior solamente las que explican la producción de pésimos profesionales sino una motivación más personal y cínica la que origina la poca destreza operativa y especializada en el seno de los problemas y dilemas organizativos que genera la estructura de las profesiones en el Perú contemporáneo.

Pero antes de pasar a hacer una introspección de la verdadera ética del trabajo en las organizaciones más especializadas, es necesario hacer una pequeña psicohistoria de este devenir y proponer algunas ideas al respecto. Una primera idea es que las motivaciones hacia la consecución de una cerrera en el fondo siguen las mismas pautas de desarrollo y expectativa desde la colonia. Como dice “el amauta” hemos vivido rodeados de médicos, abogados, clérigos, y militares, es decir, de una cultura de las profesiones en donde el mérito es antes que la formación honrada, donde el rentismo del estatus es antes que el trabajo industrioso y la labor especializada. De cierto modo, esta cultura no permitió que como civilización se diera la formación de una economía y una cultura de instituciones tendiente a la creación científica y a la construcción de una personalidad secular y pública, sino que sirvió de espíritu social para la construcción de helenistas y de una personalidad inclinada a la frivolidad, sensualidad y a la religiosidad hipócrita y conservadora.

Es este primer contexto psico-histórico en el que se gesta nuestra particular ética del trabajo, es sin lugar a dudas dos factores culturales los que demarcan la construcción de una determinada concepción del trabajo: una es la penetración religiosa medieval que desautoriza el trabajo como actividad para esclavos y clases subordinadas, es decir, primaba el ánimo contemplativo mas que el hacedor; y dos, como el mundo era gobernado por una cultura negadora de la sensualidad pre-moderna en el rito y el ayuno, mucha de este deseo reprimido hallaba expresión en la magia de la máscara criolla y festiva. Es decir, lo conjeturo desde nuestros orígenes pre-modernos, en la colonia, la ética del trabajo hegemónica no lograba canalizar los deseos inmanentes de las diversas clases sociales existentes, por lo que la actividad industriosa solamente alcanzó una mera expresión de trabajo improductivo y esclavizante en las minas, haciendas y obrajes diversos.

De cierto modo, las mutaciones en la formación económica que surgieron no provinieron de alteraciones en esta cultura del trabajo que se mantuvo intacta. Es hacia fines del s XVIII donde la insurgencia de clases económicas más prosperas y de mutaciones en el mercado interno debido a la fuerte comercialización, y al nacimiento imprevisto de una pequeña burguesía comercial, es la que pudieron alterar de cierta manera la naturaleza del trabajo. Pero la historia cuenta, que la eliminación de las rebeliones indígenas de Túpac Amaru, la expulsión de los jesuitas y la naturaleza conservadora de la independencia criolla, fueron las que reforzaron la naturaleza pre-técnica y pre-moderna de nuestra cultura del trabajo, ahogando esta tímida ventisca de reforma burguesa.

La concepción negativa del trabajo durante todo el s XIX, a excepción de las fases pendulares de la fase del guano y del salitre, y la recuperación de la república aristocrática, luego de la guerra con Chile tampoco alteraron esta ética del trabajo, pues muchas de estas épocas de bonanza en relación a cierto recurso imprescindible para el mercado mundial, no se tradujeron en sofisticaciones de la estructura de acumulación, ni en salto tecnológicos y profesionales de nuestra sociedad.

Una segunda idea, es que la cultura intelectual de estos tiempos, a pesar de las severas críticas a este modelo de acumulación anticuado y de subsistencia, era posible porque el medio profesional relajado y poco industrioso permitía la contemplación y el pensar bohemio; es decir, había entre el pensar humanista y culturalista, y su aplicación práctica un severo abismo estructural que determinó la construcción de nuestra inteligencia social y científica en el largo plazo histórico.

Es con la ruptura epocal que significó el desarrollismo en los años 50s en adelante que la resquebrajaduras estructurales en relación a las potencias profesionales se harían notar. A pesar que en cierta época pensar e intervenir técnico-político era algo frecuentemente cercano, la forma de nuestro estado y nuestra industria, es decir nuestro sistema de organizaciones internas, no fue significativamente alterada, pues se carecía del recurso humano y de las sedimentaciones organizativas y económicas necesarias para provocar un cambio social auspicioso.

La solidez de una economía desarticulada, sin burguesía, sin presencia del Estado, y con una estructura profesional descalificada y humanistoide, no permitieron que las olas revolucionarias de este entonces, como el movimiento campesino y sindical, y los voluntaristas esfuerzos desde el estado velazquista modificaran este ética del trabajo y sus expresiones concretas en la formación social de nuestra nación, llena de enclaves de todo tipo. Es mas me atrevería a sostener como hipótesis polémica que el prepararse de una generación para la sola revolución y no para gobernar un mundo completamente desarticulado, desperdiciaron energías preciosas en la construcción de una alternativa socialista que nunca se dio, lo que a la larga reforzaron esta ética del trabajo improductiva y poco inclinada a operativizar sus andanzas librescas.

La modernidad que se apoderó de nuestra cultura, promovió en las culturas populares que se movilizaron socialmente la promesa de la realización individual antes que la construcción de un porvenir colectivo. A medida que la terquedad de modernizar nuestra cultura en base a la idea de sistema cerrado y mono-cultural se hacía añicos, porque estos mismos torbellinos racionalizadores desmantelaban más que integraban, se fue también perdiendo en la anomia toda posibilidad de dar forma a una personalidad auto-determinada y coherente consigo misma. Las formas más aberrantes de la cultura criolla anómica, como la delincuencia, el abuso, la corrupción pública, la perdida de valores generales, la violencia política sirvieron de contexto para el transito hacia una psicología disipada e irresponsable, que entre otras cosas, ve al trabajo como un medio de movilidad social y no como vocación social por sí mismo.

Ya en el momento presente. A medida que en esta época postmoderna del goce generalizado el papel ennoblecedor y reforzador de la personalidad a través del trabajo se relajan, éste es visto de modo envolvente como una actividad para conseguir recursos materiales, y el acceso con exclusividad a toda forma de empoderamiento y reconocimiento social. El retorno de esta ética del trabajo improductiva y que desmerece la actividad reformadora del trabajo se debe a que los intentos de capacitar y calificar a la mano de obra a través de la liberalización del mercado de trabajo, así como la perdida de una gran mano de obra especializada producto de la guerra interna y la crisis económica – muchos tuvieron que dejar el Perú- se han dado de bruces con una cultura de la frivolidad y del entretenimiento individual que desvían las energías profesionales hacia la consecución de estilos de vida individual burgués, y que no permiten que el trabajo sea visto como algo más allá que la molesta obligación para obtener dinero.

En esta época el imperativo de divertirse y pasarla bien le imprimen a la formación profesional en la vida universitaria una psicología de la vida completamente alejada del respeto por lo valores sociales y por referentes histórico sociales de largo plazo. La educación superior es cierto te entrena para servir de modo competitivo, te adiestra para resolver problemas y administrar cosas diversas, pero como la intención de estudiar no es precisamente tener una vocación de servicio más allá del incentivo de las recompensas laborales, lo primero que se impregna en la psicología que accede por solvencia o por esfuerzo a los niveles de la educación superior es un ego de la soberbia y de la discriminación social.

Antes que el contenido de lo que se estudia es el estatus de etiqueta lo que se obtiene, paralizando el amor hacia la profesión y viendo en ella solo un instrumento de obtención de recursos que no llega a formar ciertamente el alma individual y social del estudiante. El humanismo social que daba valores pero no entrenaba para la vida, ha cedido su lugar a un profesional empirista sin valores sociales e históricos, lo que ha alejado a la poca inteligencia que queda del mundo técnico ralo pero que cobra una peculiar autonomía. Una de las taras vaticino que ahondara esta falta de valores de filisteos sera la la remozada ley universitaria pues la despolitización de la ley sobre las casas de estudio, agregado a ello el negocio lucrativo de las universidades privadas. Su búsqueda sólo de estibadores técnicos, con el perdón del termino, hará que se falle en la necesidad de lograr encadenamientos productivos entre entrenamientos técnicos e ingenios, pues la actitud y las formaciones que se atizan desde las casas de estudios y los centros de formación técnico rara vez forman valores de responsabilidad social, o de civismo cultural. Hoy la complejidad de los problemas del mundo requiere analistas de factores diversos, que lo sepan todo, no urólogos, o gastroenterólogos, o neorólogos, o hueseros por separado… Sino médicos que piensen en forma compleja, pues las enfermedades y los virus de la miseria y de la pobreza atacan de forma compleja…. Díganle eso al joven, y que no duerma hasta las 12 de la mañana por favor.

La labor profesional más allá de las torpes especializaciones que se consigan y los cálidos aplausos que se transmitan, de forma casi general, esconden personas sin valores y sin identidad cultural de país, lo que en corto plazo construyen personalidades que negligen en sus trabajos, por no tener criterios sociales de respeto y de vocación de servicio, y conciencias que no saben diseñar, ni aplicar, reformas institucionales de las organizaciones en las que trabajan. La sola preocupación por resolver problemas coyunturales y coordinar situaciones, es decir, administrar lo existente de tal manera que se tapen los problemas de largo plazo, arrebata a los profesionales la visión de sus organizaciones y no les permite en carreras ligadas a la tecnología y a la producción, por ejemplo, inventar revoluciones científicas que transformen cualitativamente las organizaciones en medio del caos global.

Una estructura profesional que solo trabaja para después gozar, solamente, a la larga no se especializa ni es capaz de construir de modo coordinado un sistema de Estado y de empresas que procuren bienestar social e individual. El trabajo en medio del imperativo del consumir y del salirse fuera de control, algunas veces, se convierte en una carga pesada y aburrida, lo que te hace fallar en la gestión de problemas complicados y no te permite hacer mejoras y saltos cualitativos en la conducción de las organizaciones sociales de todo tipo.

Si bien desde el Fujimorismo el mercado laboral se ha flexibilizado, dejando a los profesionales ante “el sálvese quien pueda” lo que ha permitido una tecnocracia de relativa magnitud, lo cierto es que estamos llenos de administradores y gestores, lo que bien llamamos hombres camionetas, los que llevan y traen papeles, o te sacuden el polvo de los asientos, con las disculpas del señor, y lo que hace falta a este país es construir una estructura de recursos humanos científicos y tecnológicos de elevado rendimiento.

La salida de Fujimori de destruir los sindicatos ha alejado al profesional del pueblo, y entregado nuestro trabajo a la reproducción de una estructura profesional y de servicios que denigra y explota al trabajador, y que lo ha vuelto un mercenario vestido de amabilidad y de tecnicismos estúpidos. La decepción de ver que el trabajo contemporáneo no realiza todo lo que promete erosionan toda moral y de ahí el camino hacia el delito es sencillo.

La reforma de las profesiones no sólo pasa por alterar el sistema educativo desde la escuela pública hasta los niveles superiores, ni pasa solamente por tener un plan de desarrollo social y económico de país más allá del Keynesianismo o las improvisaciones neoliberales, sino lo que se necesita es que las diversas reformas estructurales que se hagan desde el poder alteren y desactiven esa cultura criolla antisocial y anómica que empapa de idiotez la realidad del trabajo en el Perú. Si bien nuestro recurso humano es poco calificado, esta actividad del trabajo duro y comunal que viene desde lo antiguo, ha permanecido en las clases subordinadas y populares y ha dado de comer y trabajar en las peores crisis a miles y millones de trabajadores hoy en día, como son los micro-empresarios y los campesinos. Lo que falta es una mayor tecnificación de estas redes de economías populares y una ruptura radical con el aburguesamiento de sus energías laborales, pues se puede estar dando forma, sin la oligarquía, a una nueva formación social de tipo social e industrial a la que le falta un proyecto político. Pero eso es cosa de la historia futura…

Y creo con vergüenza que este saber no se halla para nada hoy en las universidades ni en los centros técnicos, sino que se halla en formación embrionaria en las diversas muestras de experimentación artesanal y productiva que el poblador urbano y rural migrante y no migrante se las ingeniado para sobrevivir en el campo y en los espacios urbano marginales. Esos pequeños espacios de capitalización del trabajador independiente y de altos niveles de informalización requieren la atenta visión de los científicos y de los inversionistas para hacer de esas experiencias localizadas sectores de diversificación productiva en red, que se agregen forma ordenada al tipo de desarrollo en acumulación primario y de acumulación con valor agregado que ha traído la minería de gran calado. No hay que ser reaccionarios y pensar que vamos a fabricar autos, aviones, computadoras, o tecnología de primera eso es un sueño de Velasco.y de algunos Keynesianos que piensan que Orwell aún funciona acá en el Perú.

Si se desea obturar ese cultura del trabajo tan nefasta que no deja dar el salto a las pymes, y las redes asociativas de comerciantes, y a los talentos e inventores que tiene que huir de su propia patria para lograr su sueño, mi idea es que en los límites de esta democracia es imposible. Se requiere mano dura, y no es importante de donde venga la idea es el Perú y sólo el Perú.

1. Se requiere mano dura para hacer una verdadera reforma política del país. Ninguna ley de descentralización, ley servir, ley universitaria, ley de salud va servir de verdad si que no hacen un rediseño serio de las culturas asociativas, sus economías y su sistemas territoriales y eso requiere mano dura. Pues valgan las verdades ahí también en cada junta vecinal, comedor popular, apu, o comunero hay cada pendejo…. Una reforma política necesita una reforma del poder local. luego lo demás es mas llevadero, y reorganizable. Un estado y diseños técnicos de Estado siempre van de la mano de proyectos y concesiones económicas. Sino esta en orden lo local, la plata se va, y es bazofia del resentimiento y del miserabilismo vuelve con fuerza.

2. Reforma educativa. Es necesario despolitizar el control de la educación pública en los niveles inicial, primario, y secundario. Nuestra cultura es heterogénea, y el niño no sólo es lenguaje es piel y más dimensiones que se conectan con la naturaleza y el orgullo de reconocerse con sus tradiciones y su nación. Una educación en primera instancia debe gestar las emociones interculturales nacionales del niño a su país y hacerlo sentir el mejor niño del planeta. Eso requiere el el nivel inicial y primario que las educadoras sean demasiado jóvenes y que sean formadas vigorosamente en las tradiciones interculturales de sus jurisdicciones, y en el plano global becar un ejercito de educadoras al exterior para se encarguen de reconstruir los sentimientos de nuestros niños hacia nuestra tierra. Ya basta de Arguedas, y de Vallejos…. Hay que hacer niños andinos y de la selva y de la costa reilones, orgullosos y fuerte. Todo es juego, trabajo, y valor, por la familia y por las tradiciones nacionales y locales. hay que decirle al niño quienes somos y de donde venimos, y que apostamos.

Por eso en este nivel Patria roja o el SUTEP debe ser proscrito del control de la educación pública. Se requiere un reentrenamiento de nuestros educadores. Educadores que quieran a nuestros niños y niños, ni estén haciendo bajezas, como por ahí se especula. Y en el ámbito privado No puede haber nidos ni colegios privados primarios/ni secundarios con currículas y sistemas de enseñanza que pro más sofisticados no se adecuen a una idea de la diversidad y las tradiciones culturales de nuestro país. El Estado debe cuidar las emociones de nuestros niños y no puede permitir, perdonen, que maestras, con conductas dudosas, problemas de iracundia y de afecto estén a cargo de algo tan sensible como la construcción psíquica y corporal, y sexual de nuestros niños. Si hay conservadurismo en nuestro país es porque en parte la escuela habla una idea que no deja al niño redescubrirse y que reproduce el racismo y la vergüenza sobre sí mismo.

Sino hacen primero este reforma de la base de la educación pública lo de la educación superior es sólo un filtro para engaña muchachos. Y perdonen que lo diga con honestidad. Pero lo que requiere el Perú para dar un salto productivo no que carezca de recursos o de plata, o de acceso a tecnología. Eso se compra. Lo que hace falta es la actitud para construir y diseñar una división social del trabajo acorde con la realidad de nuestra geografía y territorio, donde trabajar sea un orgullo que se pague, por el desarrollo y la felicidad de los demás. Ciencia propia y técnica propia no pueden haber si no hay primero sentimientos propios de curiosidad y de amor hacia lo propio. Si es lo contrario entonces que UNMSM quede en Azángaro y punto. Perdonen la rabia. pero es que este país incomoda.

3. Una severa reforma de salud. Control geopolítico de la salud pública en zonas donde la cobertura y los riesgos sean imposibles de ser atendidos por recursos privados. Seguridad en salud universalizada. Requiere eliminar la persistencia en el país de los principales índices del subdesarrollo en enfermedades, como la desnutrición, la tuberculosis, el dengue, la malaria, la IRAS, Las EDAs. Seguro Oncológico. Luego de asegurado ello una Ley de salud ingresaria en terrenos de la democracia a hacerse cargo de espacios de miasmas con otras coberturas médicas. Pero es clave también. pero esa es una idea muy irónica y de soñador. Un control geopolítico y bioquimico de la selva peruana para fines farmacéuticos, donde se transversalice lo moderno con los saberes antiguos, donde se controle y suoervice que es lo que entra para nuestros enfermos y pacientes. Y otra medida. La salud mental no puede ser una población de de riesgo. es ya según mi punto de vista una población de riesgo.

3. Se requiere mano dura para hacer una radical reforma del trabajo. Valgan las verdades. Las cirugias que se han hecho por sectores han mejorado en algo esa actitud española de tenerle tirria al trabajo. En la empresa privada, la meritocracia, en algunos sectores del Estado como SUNAT, El MEF, y Tribunal Constitucional se han emprendido reformas claves de meritocracia. A ahora con la ley de del servidor público se estña prometiendo lo mismo para los ociosos otros ministerios que el Estado posee. Aunque faltan años para ver resultados nada auspiciosos, deseo bendiciones al consultor que se ha hecho millonario con esta idea.

En la parte más de base las pymes y los sectores de las unidades familiares el trabajo es a ultranza pero carece de dos problemas que a ojo de buen cubero he visto y que sólo empresas como los años han superado. 1. Son empresas familiares gremiales de trabajo alta intensidad de maestro y ayudantes, en condiciones informales y de baja salubridad. No poseen una racionalidad avanzada de la especialización técnica adminstrativa y tecnológica del trabajo. Salvo rara excepciones que si noto que están empezando a aparecer como la metal mecánica y la empresa de textilería, el rubro culinario, las artesanías, hay un techo de capitalización en la acumulación de las empresas populares debido a que no se hallan conectadas a saberes científicos que las universidades pudieran proveeer en la línea de las tradiciones locales de nuestro territorio y cultura. Recuerden siempre la atadura emocional es esencial, sino la creatividad e invención se pierde. Y eso la universidad lo ha perdido. Y otra es que el poder económico no mira estos espacios con interés aún porque esta empecinado en algunos sectores en mantener a como de lugar la exportación de materiales de escaso valor agregado. Es más como oyera a especialistas en el tema hay enormes trabas legales para la conformación de conglomerados y fusiones empresariales en temáticas consideradas monopólicas o que no deben tocarse.

El tema de la formalización de los independientes es un tema a mi juicio válido. Pero con los vientos que respiramos hipócrita y asegurando caja chica para intereses que no son demócratas. El ahorro popular e independiente es el que por sus propios medios ha levantado distritos pujantes como Los Olivos, Independencia, Comas, San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, Lurín, en Lima. Ha levantado Imperial, Barranca, Juliaca, Abancay, Huacho, Chquián, Casma, etc, para seguir señalando…. Siempre al rededor de una actividad macro empresarial o de grandes inversiones. Oyón (Lima) es un ejemplo. o Huallanca en Ancash. Si bien este dinero es fuente de demanda interna y familiar, osea capacidad de consumo individual, la ordenación sobre un juicio de jubilación posterior, es insuficiente. Aún hay mucha juventud en el Perú y ganas de seguir haciéndola. Aunque si es cierto eso que hay mucho anciano dejado a su suerte en esta tierra del señor, que no tiene pensión y ha trabajado toda su vida. Una pensión de gracia no es caridad en el Perú, si es grandemente necesaria, lo he podido constatar. O de un supuesto argumento de formalización de la mano de obra sin haberla sometido a un radical proceso de transformación cualitativa, con la educación superior bajo el brazo, o de mejoras en los niveles salariales en las zonas aún grises de nuestra patria, es una medida despótica y pensada para ciudades.

Va informalizar más el trabajo, y con las tendencias que se ven en la economía, si es que no rompen las mafias locales que espantan a los gringos, este impuesto va a pesar sobre una gran población de pobres absolutos que de repente no reduzcan sino se acrecienten. Esto del impuesto, la jubilación, la formalización va a depender de que la política institucionalice la economía. Osea que las reformas, desatoren las inversiones u se reactiven los circuitos y las coordinaciones económicas. Creo según se en Lima que la oposición no entiende esto, con el cabe a Ana Jara. Quieren aún el Perú de Fujimori y de Alán. La Élite se ha dado cuenta que requiere instituciones y reglas claras, por su plata, pero no tiene políticos de verdad para imponerlas. Y eso de las AFP o ONP, jovenes vayan a la ONP con todo….

Como dijera por ahí se requere mano dura para que una reforma educativa aunada a una radical reforma del trabajo, que despolitice el control político que ejerce la CGTP (Partido Comunista Peruano) o la CTP ( APRA) y demás sindicatos quiten esa idea que la productividad a ultranza los vulnera y los desprotege a los trabajadores. Sólo en espacios donde la juventud se inclina desde sus barrios y centros educativos a inventar y tecnificarse con maestros y científicos se debe trabajar intensamente y asociarse en red, y no pensar e que se va perder o en que alguien se va aprovechar. Den educación, técnica amor al joven por su pueblo, y hasta el faite los va a proteger si algún pendejo gringo o mercenerio se nos viene con alguna botadera. En eso algo me enseño Barrios Altos. Los criminales tenemos leyes. A los amigos, a los sinceros, y con los que hacen el bien Jesucristo y la virgencita del Carmen está contigo….

Pero volviendo a lo racional, formalizar el trabajo es clave, por los impuestos, por el consumo y por que hay que repotenciar la educación pública, superior y a la vez la las cadenas productivas que se generen en los espacios barriales. ¿Quien no sepa que luego se hagan fábricas?. Poco a poco a poco se llega lejos. Formalizar el trabajo cambia en algo las actitudes hacia el trabajo que poseen los peruanos. Pero la clave esta en como se los trata en la escuela y en las familia. Y eso es una tarea de los barrios, de las juntas vecinales, de sus vecinos, sus faites y y de sus líderes….. Hay que borrar esa imagen de que el peruano es como esa historia de los caballeros de la capa o como las Hermana Aguirre……

Saludos cumpas…

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Análisis sobre la novela “el clon” (versión brasilera)

by on Abr.09, 2013, under Sin categoría

Novalis y Foscolo me acompañan un ratito

Novalis y Foscolo me acompañan un ratito

Ronald Jesús Torres Bringas
ronsubalterno@gmail.com

Desde hace algunos meses vienen repitiendo con éxito la meganovela brasileña “el clon”, por canal 9, pero en la versión colombiana de Telemundo, y a parte de recordarnos las sublimes escenas románticas y los conflictos étnico-culturales, el ambiente que fabrica la historia está dirigido a narrarnos la biografía de una persona clonada. El suceso que produjo la novela fue de tal magnitud que en las charlas en la calle y entre parientes se discutía acendradamente el modo tan natural como se construían los personajes y las pequeñas historias en torno a la singularidad histórica del clon.

Como se recordará, y quien haya seguido fielmente la novela no me dejará mentir que ésta comienza contándonos la historia de los gemelos Ferras, hijos de un magnate ganadero, quien desde muy jóvenes decide la vida profesional de ambos, subordinándolos personalmente al negocio familiar. Mientras uno de ellos, Diogo asiente complacientemente las órdenes del padre, mostrándose dúctil y determinado para la vida, el otro gemelo, Lucas, está descontento con la decisión paterna, mostrándose romántico, cohibido y sometido al influjo de su hermano. En la trama desafortunadamente Diogo muere trágicamente, después de una pelea con el padre, provocando en el gemelo una situación de desubicación existencial que le lleva a conflictos internos a cerca de su destino personal.

Lamentablemente por el sostén emocional que había significado Diogo para Lucas éste no logrará resolver afirmativamente sus problemas de identidad, dejando abandonada al amor de su vida, Jade, y dejándose absorber por el yugo del padre y las responsabilidades civilizadas de la administración del negocio paterno. Al ser arrastrado por sus miedos e inseguridades no consigue desarrollar su propia singularidad, prefiriendo ser tragado por las certidumbre mezquinas de la riqueza y los negocios.

Paralelamente en la historia se narra la personalidad casi fanática del científico Alvieri, quien también dolorosamente afectado por la pérdida de su ahijado, Diogo, y empujado por sus conmociones y convicciones filosóficas se da el valor de clonar a Lucas, contra todas las barreras morales que enfrentaba la época.

En este científico la ciencia aplicada a la vida debe responder no sólo a las necesidades de reproducción social, sino además ser una resolución y explicación de los grandes enigmas que constituyen la existencia. Por ejemplo, Alvieri está convencido que la institucionalización de la clonación resolvería el enigma de la muerte, porque esta no sólo representa una humillación frente a todas las proezas humanas, sino que además es la anulación brusca de los deseos de inmortalidad y realización que el hombre en su cultura procrea. Vencer a la muerte sería generar las condiciones sociales para vencer a nuestra indomable naturaleza, y conducirnos hacia la perfección total.

Más allá de las innovaciones y de las aplicaciones positivas que la práctica de la clonación supondría, existe una inconveniencia moral que la ciencia genera, y por la cual provoca tantas resistencias sociales: la singularidad biosocial e histórica de los sujetos devendría en objeto de una inagotable manipulación privada. Sería muy fácil que los cimientos biológicos estén a disposición de los criterios variables del mercado; que hallemos según nuestras preferencias y estilos de consumo al hijo o hija que queramos tener en una lata del supermercado.

Sentir que nuestros valores más íntimos están siendo fabricados por las redes fluidas de la tecnología, que la diversidad que emana de la realidad es un producto majestuoso de la técnica, sería estar siempre sujeto a los caprichos de las pasiones y de los juicios más variados, sin que se respete un criterio de verdad que convenga socialmente y con el pretexto de que esta aplicación genética mejoraría solamente la vida existente. La locura de dar viabilidad a semejante aberración significaría a parte de sobrexcitar la vanidad de los ideologizados científicos sería exponer la vida a un relativismo sinsentido y vacío que siempre favorece a los más fuertes.

Por último al crecer el clon llamado “Leo” se confronta con Lucas, despertando la crisis de ubicación que conservaba dentro de sí, y provocándose en contra del clon y de Alvieri una percepción de extrañeza y de profanación que desata sentimientos ocultos y apreciaciones del todo negativas y confusas en torno al recién llegado. Lucas no puede soslayar el hecho de que haya una singularidad igual que él, que alguien comience a ocupar el lugar exclusivo que a él le corresponde, y que se empiece a apoderar de los sentimientos que le constituyen, como el amor de Jade. Encarado con el destino tendrá que vencer los obstáculos que le impone la adversidad convirtiendo al ser clonado -mal fin de la novela según mi gusto- en un ser completamente supeditado a la sombra de su excéntrico padrino Alvieri. La relación de poder que establece a la singularidad trastoca a uno en vencido y al otro en vencedor de la identidad.

Otro tema que toma realce es la comparación antagónica pero a la vez amable entre la cultura musulmana de Fez, ciudad de Marruecos, y una cultura de tendencia occidental como la brasilera. De manera jocosa y a veces estereotipada se evidencian los conflictos y visiones que el otro tiene de su civilización. Una, la musulmana apegada a la religión, donde la mujer es una propiedad del hombre y no le queda mas que conspirar, y el amor es una cuestión que crece con el trato y la convivencia, por lo tanto es pactado de antemano sin que importe la elección de la fémina. Hay rasgos de intolerancia en algunos de los personajes musulmanes, se sienten amenazados por el libertinaje y la cultura individualista de occidente, donde la gente vive a su modo y de manera directa y desnuda.

En este clima de antagonismos se enamoran Lucas y Jade. Si bien ella había vivido en Occidente toda su niñez, a la muerte de su madre, tiene que ir a vivir con su tío Alí a Fez, en Marruecos y este la casa contra su voluntad con Said, un personaje que luego se hace rico. En Marruecos Jade y Lucas se flechan y de manera inocente se persiguen y se citan, se aman intensamente. Son separados por el matrimonio de Jade y por las dudas de Lucas de vivir con autonomía su propia vida, dejando a Jade sola. Hay escenas donde antes de tocarse se contemplan el uno al otro extasiados, embrujados, se sienten antes de mirarse. El Matukb “estaba escrito” es un aire corporal que los rinde en el desierto con rebeldía, en mezcla de dos mundos opuestos. Cuando sus cuerpos se juntan y se inflaman se desvanecen y sólo son dos almas fusionadas abrazadas por la enormidad de un desiertos desolado donde la idea de razón, conoce un amor tan ardiente como trágico.

Luego de 20 años se encuentran de nuevo y hay una escena que nunca olvido. Cuando la familia de Said es invitada a una recepción en caso del padre de Lucas, y él la ve y se flechan de nuevo y una lágrima se escurre de los ojos de él mientras ella mira de manera interrogante. Se conocen nuevamente en el apartamento de Lucas, – se había vuelto este un conquistador empedernido para olvidarla, así nacen los patanes para que sepan- pero ahora hay experiencia, poder, educación, prejuicios entre ellos, no saben que hablar, hasta que se aman nuevamente. Los años transcurridos, las experiencias, y el poder ganado y los pretextos se conjugan para hacerse daño y tratar de saber el uno del otro, pero son los mismo jovenzuelos. Por más que agrandes tus fuerzas ante quien ames siempre temblaras, asi es la ley. Tu sangre muere con quien te hace embriagarte hasta las estrellas. El llora, y ella al verse como una conquista más con las que el se desgarraba para olvidarla escapa hacia la playa. Luego se hallan se besan. Los años pasan pero el fuego seguía vivo, como el mar es eterno.

Se ven nuevamente a escondidas ella lo deja todo por el incluso a su hija, Kadija, y parecen que no van a quedarse pues Mel la hija de Lucas tiene problemas con la drogadicción hasta que se ve esa escena conmovedora al final donde, los dos ya dado por perdido al otro se encuentran solitarios en las ruinas de su juventud y llorando Lucas grita el nombre de Jade y ella sale y le sonríe, se besan y el menciona esa frase: “Maktub: estaba escrito”. Es para verla amigos pues después de esa novela, los brasileros ya no han sacado algo mejor….

En los confines del universo las arenas de lo sagrado las tradiciones no deben ser confrontadas sin un motivo más grande que el sólo amar. La religiosidad de los ciclos de laa vida nos dan el regalo de amar y de vivir y ese es el mensaje. lo que sucede sucede, y se puede ser reparado se lo hace. Lo sagrado, el mana o el Ki de los japoneses, o el amor en el pelucón de Galilea consiste en secreto simple construye raíces simples y obedecete a ti mismo, y su la injustucia impera, cuestiona todo pero sin ira, sino porque amaste mucho. El amor de locos de Jade y Lucas enseña esta profecía de lunáticos.

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El Harlem Shake o el triunfo de la anarquía estética…

by on Abr.08, 2013, under Sin categoría

RPP (La política) y el harlem Shake

RPP (La política) y el harlem Shake

“La razón no es sino un pretexto para salirse fuera de control”
Anónimo

De pronto como curioso me tope con este videíto del “Harlem Shake” interpretado por los actores de una serie muy odiada entre aristócratas culturales y muy amada en la sociedad del espectáculo, de hoy llamada “Al Fondo Hay Sitio”. Me dio más curiosidad y vi que este virus cultural es la sensación en las redes y en youtube, y que hay miles de estos carnavales informáticos colgados y realzados en diversas partes del planeta. Lo que no he visto es en una iglesia hasta ahora.

La gracia de este video consiste en que en un lugar puede ser una oficina, un salón de clases, y centro psiquiátrico, al interior de un autobús, o un estadio de fútbol, un indiscreto personaje vestido de forma informal, con una máscara del hombre araña, o de los teletubies irrumpe bailando un ritmo pegajoso que suena “con los terroristas” por 15 segundos, mientras la gente a los alrededores se hallan en la seriedad y en la indiferencia, como si el no estuviera ahí, haciendo lo que es usual, estudiar, trabajar, leer, quien sabe. De pronto al empezar el segundo 16 se desata la locura y todo el mundo en el trance de la violencia, baila frenéticamente, se remecen, saltan, se tiran al suelo y todo el mundo de la seriedad se suprime de improviso.

¿De donde sale esto? ¿Este manicomio de la cultura, vestido de meme y de caos de donde proviene? Investigando en internet me tope con varios comentarios al respecto y la historia se remonta a un ritmos raperos del barrio de Harlem en Manhattan. Ha estado en varios videos musicales de rap, cuentan estos enlaces , pero fue creado por un bailarín callejero llamado Ai B quien animaba partidos de basquetbol y quien en 1981 borracho lo hizo. Toda esta en la cultura, silenciado, sometido de pronto se precipita, como la nueva meme que ha embrujado todo escenario de nuestro mundo moderno, o tal vez postmo…

Al ver este video, o tal vez penetrarlo, como quien ingresa a los mundos de un manicomio o duerme en ellos, recordé las escenas de la película la máscara protagonizada por Jim Carrey, en donde un oficinista de banco sin suerte en la vida, “un romántico reprimido sin ilusiones” como diría él se topa con una misteriosa máscara, y al ponérsele seducido por su embrujo, se convierte en todo lo que no es y quería ser. Un ser incontenible, juego puro, capaz de hacer todo y amar en todas direcciones y no tener límites.
En este sentido, recordé las dos escenas más cómicas de la película, donde baila en Congo Bongo con una bailarina, quien resulto ser Cameron Díaz, para enamorarla, pero sobre todo la escena más hilarante es cuando escapando de los policías que lo estaban persiguiendo cierra las puertas del parque de donde venía huyendo, a la usanza de caricaturas, con clavos y cadenas con candado, y al voltearse se topa con todo un destacamento de policías armados hasta los dientes que lo esperaban

La salida es embrujarlos de música y danza. De pronto aparece vestido de bailarín tropical con unas maracas en la mano y se pone a bailar ente las miradas sorprendidas de los policías, que de la seriedad pasan a ser seducidos por el baile y bailan con la mascara, y se olvidan de su deber de aprehenderlo, y hasta hacen una coreografía y bailan el trencito con él. La risa, a pesar que el mundo sea un caos, lleno de desastres por fuera, de obligaciones y funciones, es la salida a un mundo cargado de poder y de rencor. El baile y la risa seducen, te ponen en trance, pero saben necesita de la mierda y del caos para existir, un mundo pacificado no tendría risa, o por lo menos no la que conocemos.

Y asocie estos recuerdos del cine con este virus de locura que circula por las redes, pero lo note aún atrapado en la razón, necesitando de ella para burlarse. En el Harlem Shake, o la musiquita que estremece “con los terroristas”, por el contrario, los viejos patrones del simulacro como en la discotecas o en las sesiones de bailes en los gimnasios, no se baila siguiendo una regla mínima de sentido y de oposición. Se baila en las discotecas, es cierto, entre una muchedumbre que no conoces, sino a solas con tus amigos, o solo si vas en búsqueda de alguna conquista, y lo que es la necesidad de privacidad para ser lo que tu quieres ser, alguien que se suelte y muera todo lenguaje en la libertad del cuerpo. Pero aún es un mundo donde uno se divierte en un espacio, y no en otros, donde el cuerpo es lo que quiere ser, pero aún en la noche, entre sombras y reflectores, entre miradas, y por lo tanto entre relaciones de poder. La mente que se cansa de la hipocresía necesita de estos espacios para ser lo que no se atreve a ser en el mundo de formalidad y de una razón a la cual no siente, y que es dominación desnuda, pero responde con otro poder desnudo y demasiado violento en los modales, aún mascara.

En cambio en el Harlem Shake, es lo que no conocen, un manicomio en la cabeza, pero sacado al exterior para suprimir el mundo de la jerarquía y del poder de golpe. ¡ Terrorismo estético! Al modo de los carnavales, como cuenta Bajtim , todo estatus y rango, toda interioridad aburrida, prejuicios y violencia acumulada se exteriorizan y todo es un pandemonio de excesos y de libertinaje, donde cada quien es lo que quiere ser de modo estético y animal. No hay reparos, solo los que tú quieres poner, pero aún es meme, una realidad hiperreal, y por lo tanto, demasiado atrevida, pero aún congelada en la propuesta. Ahí eres loco, asaltante, el héroe que quieres ser, arrojas, te embriagas, te embarras, te da la epilepsia, bailas, cancelas la mentira que es estar, pongo el ejemplo, atrapado en la esquizofrenia de una pantalla de computadora, pero pensando entre renglones y grietas en los procedimientos lo que estas deseando hacer: Toda una anarquía que revela que en realidad no hay conciencia, no hay sujeto, y que estamos completamente fuera de control.

Más allá de las vulgaridades y osadías de este mundo de los simulacros que ha inventado y frenado en las redes virtuales el Harlem Shake, creo sirve para comentar lo que sería una anarquía sin poder y sin conexiones sociales artificiales y llenas de instrumentalización. Toda forma social y organización política son formas de vida y de deseo estrangulado en base a la represión, de lo que se trata es de consumarlo, vivir estas formas de vida en toda su radicalidad, que busquen la anarquía de los sentidos, y poder volver a la inocencia y a la practica real de nuestros deseos sin tener que recurrir al calculo y a las reticencias. Pero para que ello pase se requiere no una mirada de politólogo sino de poeta, pero de una poesía que se haga organización social, que se haga Estado, sólo ahí el arte nos sacara de la vileza, y podremos dejar de vivir aceptando con realismo y con madurez? nuestros defectos naturales. Saludos locos….

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Cinema Paradiso. La pasión y el progreso.

by on Abr.07, 2013, under Sin categoría

A donde quiera que vaya te recordare amore mio Helena

"A donde quiera que vaya te recordare amore mio" Helena

ronsubalterno@gmail.com/espadaylagangrena@hotmail.com

Al ver esta joya, a mi gusto una de las mejores películas que he podido ver, uno puede verse trasportado a esa fábrica de ilusiones que es el cine y como envuelto en sus idilios y mundos alternos se desarrolla una historia que crece con esta pasión y que se construye en base al amor y también el abatimiento de tener que crecer.

Esta historia contada con frescura y profundidad es una épica de la vida, algo que empieza como un sueño y que termina como una pesadilla. Cuenta la historia de Salvatore Di Vitta, Totó, un niño que crece en su natal Giancaldo, en los territorios de Sicilia, hacia inicios de la postguerra. Es pobre, huérfano de padre- ha muerto en la guerra reciente, aunque su madre trate de ocultarlo- monaguillo de la iglesia del pueblo, buen estudiante al parecer, pícaro y amante enfermizo del cine.

En sus ratos libres, que al parecer son bastantes, se escapa al cine e intenta fervientemente entrar en la cabina del Cinema Paradiso donde se halla el operador del cine, Alfredo, y obtener los copiosos fotogramas de las cintas y aprender el oficio del cine. Con el tiempo a pesar de la negativa de Alfredo de enseñarle y de la madre de Toto que no le gustaba que su hijo estuviera enviciado en su empeño de estar en el cine, Toto aprende el oficio y se genera una entrañable amistad paternal entre Alfredo y él. Amistad que se refuerza cuando Alfredo en el incendio del cine pierde la vista – por contentar los gustos de la masa- y el nuevo dueño al refaccionarlo “el napolitano”- un personaje que gana la lotería- le encarga la conducción de la cabina de Cinema Paradiso.

Alrededor de esta amistad se retrata la historia de un pueblecito tradicional después de la guerra cuya única diversión, luego de una realidad que acababa de salir de la crudeza de la guerra, era asistir religiosamente al cine en comunidad. Aquí vemos como el cine a sus inicios era todo un evento social en el cual se visualizaba las estructuras sociales, los de arriba, la burguesía y el pueblo en la parte baja, con sus comicidades y travesuras, en donde surgían amores y se percibían los prejuicios de la censura y las diferencias. Era un rito colectivo que embelesaba y que permitía cierto aroma de libertad, y no como ahora, me permito la licencia, un acto que sigue entreteniendo pero que esta capturado por un modelo del espectador al cual se le ha arrancado el derecho a vivir y protagonizar lo que sueña el cine. Por eso digo por ahí el cine nos da y a la vez nos quita lo que nos es esencial.

Es gracioso observar como mientras Toto crece, entre risas y lágrimas de un pueblo atrapado en el cine, se ven ciertos personajes cómicos como el loquito de la plaza, “!la plaza es mía, la plaza es mía!, con el cual se juega como en comunidad y no se le veía, al menos como algo patológico y triste. Se ve también al cura que al principio es el encargado de la administración del cine y que ve previamente las películas para censurar escenas románticas, que era consideradas pornográficas para la época. En ciernes, es una cultura popular donde las travesuras y las risas colectivas hablan de una comunidad que se conoce y genera integración, y no una risa como ahora que denigra y refuerza separaciones y exclusiones.

A medida que Toto crece el pueblo también lo hace, va renaciendo y se ven escenas de mayor compenetración del cine con la vida de la gente, un pretexto para alegrarse, y es bonita la escena en donde el Alfredo ya ciego visita a Toto en la cabina del Paradiso le coge la cara para reconocerlo y luego su rostro alcanza la lozana juventud, es el apogeo de una época encarnado en el rostro de la ilusión. Pasión e historia. En este tiempo el idilio del Toto con el cine es mayor a medida que la experiencia y sabiduría de Alfredo que le acompaña y vive en él, va invadiendo la conversación de frases sabias arrancadas de las películas.

En una de esas divagaciones románticas ya Totó filma, con un rudimentario aparato de filmación situaciones del pueblo, como el sacrificio de reces en el rastro, y saazz!, aparece Elena en la estación de autobuses. La filmación obstinada de su bello rostro, a pesar que la chica noto el persistente ponchazo lo delata enamorado. Y cuando la describe ante Alfredo las palabras son narrativas y a la vez de un suspiro sobrecogedor, pues el romance con el cine, se materializa y concentra en una persona, amor y pasión por crecer se encuentran.

Si bien Totó estaba enamorado, Elena no de él, no le conocía más que de lejos. Se presenta en una escena jocosa mientras compite con un amigo por entregarle un bulto que se deslizo de su brazo, y recibe por eso un ojo morado, y otra escena donde deja sus cosas tiradas en el suelo antes de ingresar al cine la ve y la persigue y le intenta hablar pero se avergüenza. Y la escena mas curiosa donde la ve ingresar en el confesionario en la iglesia y le dice a Alfredo que ataje al padre, con cualquier excusa, mientras el ingresa a la cámara y le habla por fin a su musa. Ahí le dice de la manera más inocente pero resuelta que le gusta, que esta enamorado de ella; pero Elena es sincera y le confiesa que le es simpático pero que no esta enamorado de él, pero el le propone hacer una locura que haga que ella se enamore. La historia del “soldado y la princesa”, cuentito que antes le había narrado Alfredo y que Totó, confundido entre la realidad y el romanticismo del cine pone en practica.

Cada noche durante 100 noches Totó, después de trabajar en el Paradiso, esperaba frente a la casa de Elena, frente a su ventana, así hubiera lluvia, hiciera viento o se muriera de frio, terco el se quedaba ahí, para que la viera ella en secreto, si al cabo de los 100 días, que coincidieron con el año nuevo, ella le decía que si, sólo tenía que dejar la ventana abierta y el entendería, pero ella la cerro. El solitario y acongojado mientras la gente celebraba el año nuevo botando lo viejo de sus casas, se fue al Paradiso y rompía papeles y regañaba, pues el hechizo se acababa, cuando de improvisa aparece Elena, se le acerca y su boca habla antes que ella, se toman de la mano, y el la abraza, la carga noblemente como quien contempla algo que se ama con el cuerpo y se besan, mientras el carrete de la cinta se terminaba y la gente abucheaba en el cine. La locura dio resultado, pues de ese modo uno se impregna en los sentidos, no basta el trato y la forma de ser, hay que estar dispuesto a actuar con magia, y así hasta las idioteces son ensueños.

El romance empieza como si fueran dos niños, sin formas y convenciones, pero ella era hija de un aristócrata, y la separan de él. La historia narra como se va del pueblo, a estudiar a Palermo en la universidad y el se queda aprisionado en sus labores de operador del cine, y recibía sólo cartas de amor donde ella se sentía igual de triste, y que se escaparía cuanta veces fuera posible, para ir a la cabina del Paradiso. La magia de vivir una vida como el cine también la había invadido.

El ingresa al servicio militar obligatorio y le pierde el rastro. Al regresar a Giancaldo se da de bruces con la extrañeza. Había sido arrancado del mito, y volver a él ya no era lo mismo. Ve a otro operador del cine en su lugar y visita a Alfredo, aislado también y triste por la carencia de Toto, y dice unas dos frases remecedoras mientras se cuentan sus ausencias. Cuando Totó le pregunta porque no sale, el dice: “llega un momento donde hablar y estar callado es la misma cosa”, como preanunciando estos tiempos del lenguaje desperdiciado. Y la otra: “la vida no es como el cine; la vida es mas dura…” para hacerle ver la realidad a Totó y de que tome la decisión de partir del pueblo y así olvide un mundo que lo empobrecería, y sobre todo para olvidar a Elena.

En la estación del tren Totó lleno de dudas se despide de su madre y de su hermana, y de Alfredo y le agradece como a un padre, y el le dice que aunque la añoranza lo consuma no vuelva, que ame lo que haga, cualquiera que esto sea. Aquí uno se da cuenta que el romanticismo se acaba y comienza la supervivencia con ínfulas de progreso. Como pasa con Europa, hoy el progreso de todo tipo no significa progreso moral, no esta empapado de pasión no le da salida a los sentidos. “el progreso siempre llega tarde” Alfredo. El torbellino de vivir entregado a la auto-conservación degenera en olvido de sí mismo.

Esto es el pasado. Como la película empieza cuando a Totó le comunican la muerte de Alfredo, y el regresa a Giancaldo, a la casa de su madre, convertido en un prestigioso cineasta. Que fuerza indomable de tener que olvidar a Elena habrá surgido que se entregó al éxito de hacer su propio cine, pero en si ya era un trabajo que olvidaba su deseo. Regresa a su casa y ve su cuarto con sus cosas más queridas y se ve trasportado a los momentos mágicos de su niñez y juventud, mientras se escucha las tonadas de Ennio Morricone, tan profundas como sublimes.

Ve la película donde esta la imagen de Elena, y secretamente su madre ya anciana lo espía, y se ve alienado en su propia nostalgia. Habla con ella, cuando le pregunta “¿en que piensas?” y le confía que tenia miedo de regresar, después de 30 años, que creía que se había vuelto más fuerte, pero que al regresar estaba en el mismo río como si nada hubiera cambiado, pero ya no estaban, los peces ni la misma vida que dejó; y que había abandonado a su madre, que huyó como un bandido, en busca de escapar a los recuerdos. Ella muy sabia le responde que fue la mejor decisión, que ella no le reprochaba nada, que su vida estaba en Roma, aunque al llamarle al teléfono contestara una mujer diferente, sin que sintiera una voz enamorada, que ella se hubiera dado cuenta. Y establecerse para su madre es ser feliz, amar, y no progresar, pero que debía irse de Giancaldo, pues ahí solo había fantasmas. Y así es el progreso: un estar en la cresta de la ola, siendo importante y exitoso, pero ese alguien ya no eres tú, solo quieren y respetan al que tiene poder y hace cosas, Totó se había quedado en el pasado.

Y luego la escena donde ingresa al Paradiso en ruinas, que ya no funcionaba, y rememora cada sonido, cada murmullo, la cabeza de león desde donde se disparaba la imagen del proyector, y se agarra la cara lleno de melancolía, como el niño que no quiso crecer y un recuerdo lo conmueve y se estremece. La penúltima escena cuando es testigo del derrumbe del Paradiso y esa musiquita de nostalgia y a la vez de injusticia se deja ver en el rostro de los personajes de su juventud, ya viejos y olvidados, llorando, como si mataran lo que fueron. La vejez es sólo recuerdo, pero es injusta, pues lo más sublime ya no tiene como salir, y te excluyen, ya son descartables. Y se ve hasta el loquito de la plaza ahora como un alma en pena, mientras la crueldad juvenil de estos tiempos juega con la moto entre los escombros polvorientos.

La última escena es impactante y poética, en medio de la música más romántica que he escuchado. Toto proyecta la película que Alfredo le había dejado como secreto, y la sorpresa es mayúscula cuando ve las escenas, fotogramas, de los besos censurados de las películas que durante la juventud no se veían y el se ve trasportado a la magia de su niñez, mientras se coge la cabeza se estremece como un niño feliz. Y esas bocas, volcánicas dándose besos, como es el colisionar inicial de un romance, algo entre el espíritu y el cuerpo, bocas que no deben ser respetada sino robadas, y termina con un fin que arranca lágrimas y emociona.

Pues que es como mensaje final esta película. Que el volvernos especialistas de la sobrevivencia nos deja con todo dentro, que al final las personas se autodestruyen para gozar porque el mundo es injusto y sólo es de los que sobrepasan y acrecientan poder. Ese es el destino de lo occidental de la vida sin historia, y a la larga sin pasión: un milagro que acontece, pero que el mismo hombre por el miedo a vivir, o porque sólo se permitió la decencia de sobrevivir se queda entre recuerdos y decepciones. Esto es Europa con su pomposa razón, que nosotros que somos los sentidos del planeta no nos pase lo mismo…. Pero esto es otra historia

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La espada y la gangrena.

by on Abr.05, 2013, under Sin categoría

Temblor e ímpetu: cuando lo salvaje aún era posible como arte.

Temblor e ímpetu: cuando lo salvaje aún era posible como arte.

Ronald Jesús Torres Bringas
ronsubalterno@gmail.com/espadaylagangrena@hotmail.com

Este ensayo de filosofía temperamental es un viaje a los fundamentos de nuestras creencias. Lo he elaborado con el ánimo de quien rebusca nuevas referencias, nuevos sentimientos en donde asentar nuestros sueños e ilusiones. Pero en el camino me he visto desilusionado, pues a cada paso que daba me veía limitado por la sorpresa de que no había profundidad que escarbar, que no había conciencia a la cual interpelar, que el oficio de los psiquiatras es una fanfarronada pues los traumas de esta época ya no tendrían psique que visitar.

El esfuerzo de cronista que he ejercitado describe el estallido de un programa, de una pomposa procesión racional. Ahora pensar desde las emociones de la historia se ha vuelto un suicidio inconsolable, no porque no haya nada que cambiar o reivindicar, sino porque la peligrosidad para provocar esta intentona en muestras almas colisiona con una época donde el show de la crueldad, de la extroversión maquinal ha engullido dolorosamente el vivir en coherencia con nuestros presuntos ideales. La personalidad juiciosa, autónoma y arrogante ha muerto, y en su lugar vemos un bípedo que aparente formalidad y deseos de superación, pero que esconde una osamenta repleta de inconsistencias e incertidumbres. Adicta al lenguaje de las mentiras, vive de la especulación y del alardeo, de la vergüenza de que se sepa que no hay contenido en el que refugiarse y por eso a veces estalla y se violenta.

Al fenecer la sociedad, como campo familiar en donde uno se protegía y sentía a gusto, donde uno recibía orientación y confiaba en la vida de los otros, va pereciendo más silenciosamente la subjetividad que la hace posible. Ser sujeto, interioridad parlante se ha vuelto una carga doliente. Atreverse a darle una construcción coherente a nuestras profundidades es cada vez no estar a la altura del imperativo de la época: gozar sin límites y a toda costa. Este deseo que no espera, que ha engullido las soberbias ecuaciones de la ciencia unilateral, no ha ciertamente evaporado ciertos atisbos de convivencia y de orden en las ciudades y en los sistemas tecnológicos de la producción, pero estas estructuras son cada vez más ajenas a las expectativas de la persona.

Me atrevo a conjeturar que estos esqueletos y esta orgullosa mecanización de lo que esta afuera sólo se mantienen a través de la represión y la vigilancia, pues ya son el marco en donde se siente y respira una cultura cada vez más caótica y violenta, donde el sentido de la vida, de aquilatar honestidad y amor es una empresa que no siempre alcanza compañía, que se adquiere con mucha iniciativa y a veces por azar, pero que por accidente se pierde o se esfuma. El relajamiento de los sistemas de normas y de convenciones de la sociedad moderna, ha conducido a que el milagro de existir soporte la insistencia de que nuestra vida no sea algo que podamos narrar con orgullo sino situaciones desconectadas, pedazos inconsistentes, palabras que no hallan aliados, o tal vez sensaciones geniales que no encuentran fuertes abrazos.

La torpeza de consentir esta barbarie, de acoplarse como especialistas o adoradores del crédito ilimitado, halla en las personas un resuelto apoyo no porque la dominación y el terror de los sistemas policiacos nos contenga, sino porque el pensamiento de la época es saber que esta selva con sus peligros y miserias promueve no obstante, como ninguna otra época un agigantamiento insospechado de nuestro deseo de gozar y de despilfarrar. No es una buena decisión planificar y ahorrarse un antojo por tener que asociarse o apoyar el civismo de algún azote de malhechores. A pesar que este poder pueda existir, que esta hazaña de criticar lo existente pueda invocar nuestra atención y nuestra lástima, es sólo una demostración de poder, el hecho de que no es más que un lindo cortejo o un pregón rebelde y retórico, al cual no apoyaríamos con locura, pues en el fondo su contenido, lo sabemos, cuestiona nuestras creencias de supermercado y desnuda nuestras miserias y notable egoísmo.

La singularidad es bella y un milagroso accidente. Vivir a pesar de que nos acechen los muertos y el cáncer de la estupidez es una proeza en esta época sin historia y sin dioses. Lo único vital y que se escurre de las fauces de la mediocridad y de la despersonalización es la risa totalitaria, el hecho de que nos burlemos, de que nos atrevemos a rebuznar con el poder. Este mono rodeado de ojivas nucleares se ríe del universo, se ríe de su cojera y de sus valles de ortopedias técnicas, pero lo hace cada vez con sordidez y sarcasmo, reforzando por lo tanto, el hecho de que aún se desea amar con ternura y que hay separaciones y crueles cadenas que nos limitan. Su ciencia incomprensible, llena ahora del culto a las probabilidades y a la magia de las galaxias se nos hace algo frio o rotundamente extraño, pero aquello que no nos importa nos programa y nos va modificar en el largo plazo.

Esta técnica desconectada de toda interpelación humanista a pesar de nuestras risas y chistes soberbios es peligrosa no porque nos vaya a robotizar, eso es el problema de las sociedades mas avanzadas, sino que es amenazadora porque su poder nos adormece y nos idiotiza, y nos arrebata con el tiempo toda posibilidad de darle sentido a la vida con realismo y autonomía. Reírse en estos paraísos tecnológicos de muerte y de domesticación es un pésimo augurio, pues su celeridad, su velocidad atronadora es del todo extraña para el modo como se ha definido el hombre moderno en todo este tiempo, lo va trasmutar, lo deshumaniza y con el tiempo lo va desorganizar y se va olvidar de darle significado a sus acciones.
La carcajada soltada para burlarse de la sarna y de la tartamudez, es en el fondo un arma para engarrotar nuestra búsqueda de realización. En un mundo donde la pastoral de las técnicas para escapar a la pobreza y a la incapacidad de hacer lo más sencillo esta presente, desde los salones de ejercicio, el orientalismo y las técnicas para hablar y darle armonía al esqueleto, el hecho de darle un sentido a la vida se vuelve un bajel naufragado en los mas remoto de nuestros sufrimientos. Quien sabe si la estupidez universal que nos gobierna no nos desaparezca algún día, solo porque es rentable hacerlo, tan sólo apretando un botón.

El cuento de haberse liberado el deseo de una sociedad automatizada y que se atrevió a programar totalitariamente todo, ha sido posible porque las transformaciones más riesgosas del capitalismo tardío han perseguido a esta vida hasta los confines traumáticos de nuestros instintos y deseos más íntimos. El producto de esta persecución ha sido la invención de la revolución tecnológica, del mundo digital, a donde la resignación de no hallarle sentido a un mundo extraño y violento se convierte en mercancía gratuita que hace posible tales sueños al interior de una computadora, dejando el exterior expuesto a los abusos de la manipulación, la hostilidad, y de un cara a cara cada vez mas cosificado y reticente. Esta técnica presuntamente más democrática y cercana a lo orgánico, que nos expande y nos devora en la erotización simulada, ha despotenciado a las personas ciertamente, la extravía en los laberintos esquizoides de las imágenes y de la conversación de cavernícolas, entregando los productos de la espontaneidad a una vida mucho más calculadora y que sabe negociar con audacia, pero que ha renunciado a conseguir y respetar la humanidad de los sublime.
En realidades donde estas prótesis de los perfiles, blogs y de las redes sociales nos amplían toda capacidad de comunicación, el mundo se convierte un collages de exhibiciones y de presentaciones corporales a la carta. La moda es ya por si misma, un exterior que piensa por sí mismo, donde la forma espasmódica y colorida le da a los primates sin valores una indumentaria que taponea un mundo psicológico sin propósito y sin fuerza realmente. La anarquía del color en los memes, en la moda de pieles sin espíritu, y en el arte sublimado de creadores sin sociedad, apátridas con pincel, es la expresión de una época devorada por sus propias ilusiones temáticas y por la incapacidad de crear más allá del café o del cigarrillo libertario.

Estos adictos al Facebook y a una información saturada y despolitizada en los blogs y ensayos colgados, demuestran la inhabilidad para comunicarse con libertad y con valor, para transmitir con sinceridad un algo interno que no se tiene, y que se descubre cuando se apuesta por relacionarse, apostar por una relación. Estos espionajes consentidos, estos escaparates de analfabetos fagocitan toda nuestra vitalidad para atrevernos y producir un algo compartido. No se habla más que con transparencia y juego en estos desiertos de lo hiperreal para escapar a la vergonzosa necesidad de tener que aguantarnos y aceptar nuestros defectos cuando vemos a los ojos de una persona. Este lenguaje telepático, descarnado y del blofeo estandarizado es el retrato fiel de una humanidad acobardada y profundamente dividida, cuando todo lo que esta ahí afuera entre edificios y estructuras de hierro y asfalto nos resultan poco familiares y hostiles.

En la era de la comunicación generalizada, de flujos de intercambio y de saludos afectuosos el mundo virtual de opinar y discutir en red es la prueba fiel del miedo y de la falta de civismo, de una acción atrofiada y de una existencia por tanto atrofiada y empobrecida. A la larga esta riqueza de intenciones y de bombardeos de solidaridad digital esconde un antropoide temeroso y descomprometido, y por lo tanto poco preparado para plasmar esta rebeldía y fe por la humanización del mundo y de la naturaleza en un proyecto concreto y efectivo.

Al derruirse la humildad y la coherencia por lo que somos, al abandonarse la gentileza de vivir en comunión con los deberes y derechos de nuestros amigos asistimos a un ser que sueña con la fama de ser adorado como estampilla y que para lograr un flash o un balconazo farandulero ha desfigurado su propio ser. El hecho de concretar sobredosis de admiración y de experiencias intensas de distinción y lujo lo ha alejado de su responsabilidad de encargarse de su propio desarrollo vital, confundiendo el hecho de ser diferente a toda costa, con los excesos que pisotean y desborda violencia. Una realidad empobrecida e irracional arroja a un ser vaciado de modales y de progreso a negar el camino de la corrección y de la moral pública.

Esta legalidad interna de convenciones y de preceptos intersubjetivos a estallado en mil pedazos, porque, ciertamente homogeneizaba y sumergía al ser racional en el aburrimiento y la apatía, pero el resultado de haber eliminado principios elementales de respeto y de cuidado del espacio que nos rodea ha hecho de que las personas secretamente cometan todo tipo de crímenes y violencia simbólica en contra de sus contemporáneos. Aprovecharse con indecencia y a veces porque tomar el pelo es algo fresco y divertido ha legitimado a gran escala la construcción de una ética de la irresponsabilidad donde todos abusan y depredan con cinismo lo existente. Al diluirse las grandes verdades que todos cuidábamos y que a veces odiábamos, pues ahora ser distinto coquetea desvergonzadamente con no tener límites de respeto por nada, matar y tal vez violar con una risita diplomática, permitimos que también nadie nos tenga respeto.

Conocer a ese alguien que nos importa es complicado en una cultura urbana donde reina la crueldad y la desconfianza. Mientras esta osamenta que tiene miedo sea devorada por toda pastoral tecnocrática de la formalidad o de la mentira light para asombrar, siempre conoceremos del otro sólo lo que el o ella nos quiere demostrar, y lo sabemos, pero la esperanza inquebrantable de que no obstante los idilios furtivos y lo atractivo de la personalidad hay que darle espacio a que algo surja, permitiremos secretamente apostar por relaciones que no duran nada y que son insoportablemente opresiva. Un mundo de esqueletos preparados para enamorar, y fingir que se responsabiliza de los atentados de estabilizar una relación no hace más que acorazarse de flores para vivir el cortejo y la aventura, pero es incapaz de estar enlazado de modo comprensivo y a la vez desafiante con los proyectos y las ausencias de quien se ama. Sino hay sintonía, sino hay compromiso para construirse una personalidad, algo que ya narre se esta evaporando lentamente en el mundo de hoy, seremos animales sin conciencia no merecedores de algo que es escaso, de algo que nos desequilibra y nos llena vitalmente, porque fuera de esta experiencia hemos toda la vida aceptado el ingreso de las instrumentalidad y de la guerra de posiciones en algo tan sublime que se hace extraño y que ya empieza a tener precio por doquier.
En la crueldad invisible de una cultura secuestrada por el carnaval de mercancías el amor ha sido expulsado de las relaciones de las personas con las cosas. Todo lo que no esta concentrado en la persona que pensamos nos resulta gobernada por el pragmatismo y por la repetición maquinal de una cartera de obligaciones y procedimientos, un algo que hemos aceptado a regañadientes aunque nos quejemos y promovamos la vida ecológica a toda prisa. El mundo no merece nuestra atención, sobrevivir y salir de perdedores resulta más económico y fácil para un ser incompleto y desorganizado, amar cada cosa que se nos presenta es una cosa de cineastas y de amiguitos de las mascotas. Cuando amamos por fin luego de habernos esforzado por pulir nuestros ser de extravagancias y de especializaciones ególatras es tan poco lo que hemos realmente aprendido- pues educarse es crecer no simular que hay modales y etiqueta solamente- que el amor se acaba, porque ya no hay más descubrir y exponer como cariño.

Entonces ahí donde el ser es un manojo de inseguridades y de modificaciones imprevisibles siempre se apegara a modelos que ama y pretende, siempre se preparará para alcanzar esas alturas, pero por falta de sinceridad consigo mismo, y miedo a completarse y realizarse en el amor, escogerá las cloacas y las perdiciones, el amor plástico a toda costa, porque cultivar el sentimiento que nos hace falta, merecer toda la calidez sobrecogedora que trae es algo que nos puede destruir y demostrar el desastre cosmológico y existencial que realmente somos.
El ser que no llega a ser lo que es, es demasiado inmaduro y atrofiado, demasiado preocupado en no esforzarse, envuelto en creencias que lo aplaca y lo confunde, que al descubrir el amor puede en lo insólito llegar a conocerse con el otro con aceleraciones y frenos, embelesarse a cuenta gotas y de ese modo producirse en él o ella una reeducación, una reforma, unas ganas para salir de una vida llena de escombros y de la rutina de no hacer nada. Pero si el amor no llega, el delito de no buscarlo mas que en relaciones furtivas y encimando cuerpos con el perfume de nuestras miradas se convierte en ceguera de aquello que deseamos y que nos resulta con el tiempo cursi y poco realista. Ese es el sello de este tiempo, ardientemente desea el amor, pero como no hay compromiso para dejar der ser un fantasma hecho de muchos jirones y complejos se prefiere jugar a ser viajeros de pieles, románticos sólo de ropajes, pero cada vez más aterrorizados, inmaduros que duda cabe para gobernar en toda esa transformación volcánica que es el amor.

A veces sin amor, por hidalguía o por inocencia puedes entregarte al heroísmo de romantizarlo todo, o tal vez descargues tu furia contra las personas, verlas sólo como cosas, o tal vez halles malos sustitutos, ideologías, drogas o poderes envolventes, quien sabe, pero si por azar te das de bruces con el estar enamorado la sensación es sobrecogedora, es un movimiento social dentro de ti, un sismo que te expande y te hace reír de la nada, tiemblas y que saben los poetas que el tiempo deja de existir. Estar ahí delante de sus palabras, mirar la profundidad en sus ojos es sencillamente romper las leyes de la materia, es hallarle la magia en cada estremecimiento que provocan tus manos, tus besos desesperados, y saber que mientras se aman, se suspende la pesada carga de ser lenguaje, y vuelves a los orígenes.

Ahí te das cuenta cuan hambriento estabas, que exhausto uno se hallaba de postergar la anarquía en las responsabilidades y las añejas ecuaciones, el poder se disuelve y solo eres una unidad sin Dios, una osamenta que se funde en la respiración y en los sonidos de su cuerpo y que se sale de sí, la historia deja de existir y se vuelve fluido, y toda gramática o sistema arrogante se contagia de la armonía que es perderte en sus aromas. Tal vez toda esta heroicidad cada vez más escasa de emancipar a los vencidos con la historia no este mas que pidiendo a gritos silenciosamente recobrar el amor extraviado, y tal vez esa torpeza de tragar ideologías y lenguajes sea una fabrica de espectros, espíritus oficiosos que ya están muertos, y que tienen miedo de hallar la reconciliación en la pasión.

Por eso jugamos, pero es un juego que agrede y rebaja. Al haber consentido que nuestra integridad, nuestro derecho a ser autónomos y decidir se vea secuestrado por una realidad violenta que nos hace trizas internamente, nos quedamos sin interioridad y sin valores, aceptamos el hecho de que el azar construya una personalidad descentrada y sin ubicación en su entorno, una persona que no es persona sino un amasijo revuelto y confuso de fuerzas reactivas de sensaciones deformadas que nos subvierte. El hecho secreto y hasta inexplicable que este antropoide fabricante de ilusiones no sea merecedor de vivir con realismo y con equilibrio las pomposas utopías que confecciona, estados dulcificantes que nos harían unificarnos y vivir nuevas dimensiones, como el amor, la libertad, tal vez Dios, hace que sospechemos de que estas proyecciones son producto de corazones llenos de abismos y precipicios.

A pesar que la promesa de este mundo tecnificado y repleto de sueños individuales es realizarnos como persona, llegar a ser un proyecto que se concreta y que progresa moralmente, la verdad es que todo empieza como una linda aventura, y termina muchas veces como una muy realista pesadilla. Mientras el hombre sea un viajero que va dejando el equipaje que lleva en el camino y se va quedando desnudo, no podrá a veces detenerse con seguridad y fumarse un porrito con holgura, pues este progreso del que todo nos salimos escasamente es ya una fuerza que el sólo hecho de dejarla nos sume en la insignificancia, y en la pobreza.

Pero estar ahí en la cresta de la hola de un progreso ajeno a nuestras percepciones es una empresa que conduce a la locura, pues tener una vida controlada con funciones y desempeños relucientes es ser devorado por los desiertos industriales que nos emplean, y culminar al final, partido y olvidado, repletos de razón y de capacidades pero inválido de vida. Aletargado por el poder de resolver y administrar problemas de competencia el ejecutivo en verdad no piensa, y no siente lo que gestiona. Su ciencia de los rendimientos perfectos y de la formalidad simpática, es demasiado nihilista, demasiado poco comprometida y poco dotada para reformular lo que aplica y dirige. Envuelto de un personalismo que descuella diplomacia y etiqueta el funcionario de nuestro tiempo es alguien que no ama el trabajo creativo sino que se encarga de disfrazar y taponear los gigantescos agujeros negros de problemas y bombas de tiempo que el capitalismo provoca.

Diría yo que el trabajar en nuestro tiempo no moldea nada, no te hace menos niño, sino que te viste con los modales de un cerdo que va al gimnasio y se viste bien. No hago solo una crítica de su afamado poder del calculo para negociar y vender mercancías, sino que este filisteo de oficina es ya de por sí un ingeniero que hermosea ciudades y domestica el caos que nos acecha, pero es incapaz de no ser comido por la sensación de soledad y de desperdicio de toda su vitalidad en los palacios del papeleo por las puras, y por lo tanto, atesora poder porque es inhábil para vivirlo de modo real y verdadero. Todo el afecto que recibe, y los reconocimientos que despierta es sólo halagos a su poder y no a él mismo. Acumula pero no vive.

Pero los estragos de esta personalidad descentrada que a veces busca en el poder operativo una manera de huir de la tendencia a la disociación de la vida, como hemos narrado, son también letales en las hordas de vagabundos y auto-expulsados de la vida. Aunque esta categoría de hombres o mujeres libres ha decidido desobedecer y apartarse de toda tarea de ejercer poder y no cumplir el esfuerzo de educarse en la deseducación, estos anarquistas del capitalismo tardío sin que lo piensen realmente viven atrapados a los valores y al canon estético de aquel mundo al que deciden renunciar con su autogestión cultural u orientalista. Son que duda cabe con su rebeldía y animismo sociocultural los laboratorios trasgresores donde se da génesis, previamente, a toda la cultura que luego el consumismo y la maquinaria del espectáculo incorpora y comercia. Alejados de toda responsabilidad de eliminar el poder con el poder, sólo se desentienden de él con su arte de gitanos y de viajes transcorporales, estos grupos transhumantes crean una cultura alternativa al capital más comunitaria, sencilla y de cuidado de la vida que no da el salto de convertirse en organización política y social, y porque no un diseño técnico y material.
El problema que observo en el anarquismo contemporáneo es que el mundo ya lo es. La promoción que hace el capital de desmantelar todo tipo de resguardo material que le suponga un contrapoder, es decir triturar la sociedad y toda posibilidad de que surja un poder colectivo, no elimina sin embargo la enfermedad de sojuzgar y abusar en las personas de este tiempo. El anarquismo que experimenta la sociedad es un desorden radical de los cuerpos, instintos y conciencias, que hace del poder una inteligencia emocional al servicio de prevalecer y consumir, pero no es una organización natural de la sociedad en donde el poder autogestionario haya diluido la jerarquía y superado al capital.

Yo si creo que el destino de un mundo sin poder, y sin los sujetos y cuerpos que produce, es toda una empresa necesaria y libertaria, pero ahí donde hay poder y ganas cosméticas de adquirir los productos anarquistas del capitalismo tardío esta noción muy elemental de desobedecer nos será más que conducta de jóvenes eticistas y desheredados con dinero, y no un diseño que restablezca los poderes equilibrados y sabios de la naturaleza. La idea es llegar a un anarquismo sin poder, donde la comunidad permita la expansión personal y la decencia de vivir con autenticidad, pero para llegar a eso debe realizar y completar la naturaleza reformadora y civilizadora de un Estado hoy capturado para quebrarnos e idiotizarnos. Todo poder neutralizado pasa por embrujar al sujeto de un bien y de una belleza que no signifique dominación y aprovechamiento. Y eso es tarea de una dialéctica que vaya al corazón del mundo…

Pero ya este poder que disuelve y que se hace piel y fluidos obtiene nuestra lealtad. Al interior de este paraje atiborrado de bestias y delincuentes, como dije la personalidad es ya un discurso vacío y de cascarón. Una realidad que ha quebrantado los grandes relatos y ha hecho de Dios una idea para no ahogarse en la nada, sólo es, como dije, un encuentro milagroso y accidentado de fuerzas y de convulsiones desesperadas, donde razón y poder ya no son recursos idóneos para crear vida, sino identidades similares que no escapan al magma escalofriante de las pulsiones mas arcaicas.
Como ninguna época esta es la sociedad donde modernizarse y ser racional no significa reordenarse y buscar el equilibrio con el medio que nos rodea, sino instrumentalizar y hacer de todos y todas utensilios para dar de comer a un deseo interno que es rabioso y glotón. Pero es un recluso que pregona escapar a si mismo en el deseo y en el éxito, pero en realidad no inunda los infinitos espacios y rincones de lo que lleva dentro, pues no tiene nada, mas que un deseo ingobernable y anárquico que prefiere lo privado y lo clandestino, la sospecha y la máscara. La decencia de ser sincero y directo, le perece poco elegante y útil. Prefiere los submundos y la risa espasmódica de los estupefacientes pues sus simulaciones y mentiras esquizoides lo hacen negar aunque sea una poquita esa raquítica interioridad que no sale y pasea. Este no atreverse a salir de sí mismo, y sólo hacerlo en actividades ridículas y pasatiempos banales, lo hace acumular aunque quiera sobreponerse a ello un deseo y energías dictatoriales que liquidan la razón y la convierten en un lenguaje que en su formalidad bárbara desea mucho pero puede poco

Este erotismo que cubre de nuevos bríos esta sociedad hipócrita y llena de crueldad no es la marca de una época donde los sentidos por fin hayan alterado una sociedad enferma de vigilancia y locura administrativa. Aunque la magia de su atracción sólo es posible en una realidad que come y traspira caos, en ello radica la esclavitud y la libertad de esta época, la verdad es que su aparición sobredimensionada no revela coherencia entre las expectativas que despierta y las posibilidades, sino todo lo contrario: el hiperrealismo del erotismo, al haber ultrajado el amor, y por lo tanto el respeto a toda ley se convierte en un poder autónomo que no es capaz sino de esconder ideológicamente todo el deseo volcánico que este sistema del vivir sin límites genera.

Los golpes del lenguaje, de una sociedad de la comunicación generalizada, de la formalidad y especialización en las relaciones humanas crean en un deseo que no halla satisfacción, una ira acumulada que es el resultado de que hasta lo más íntimo y natural es invadido por la lógica de las capacidades. Inocular las relaciones humanas de una formalización descarada y opresiva, contagia por necesidad de tener éxito y bienestar en todas las oscuridades del cuerpo, una racionalidad de la competencia en el goce desbocado. Esta instrumentalización del deseo crea grandes aristocracias del vivir plenamente la sexualidad, las relaciones de poder ingresan con más violencia en la vida privada, reforzando el erotismo y los cánones estéticos de un racismo y discriminación despiadada donde hallar placer se concentra en elites especializadas, en selvas tecnificadas de lujuria y de seducción vibrante, que arrebatan a la confirmación sensorial del sexo de un placer democratizado y librado de relaciones de fuerza.
Esta lenta tecnificación del sexo lo desestabiliza, y aunque en el hombre y en la mujer en cuanto al sexo todo es posible, esto revela que el deseo no halla institucionalización gozificante en la identidad sexual que se construye; este no tiene formas ni dimensiones y halla los caminos que mejor le parecen cuando la identidad y el carácter que deberían darle salida no cumplen ciertamente su función. De cierta manera mantener una identidad que nombre lo que llevamos en la sangre es ya una ruta condenada a la represión, pues la realidad te empuja a gozar sin discreción y ese imperativo te lleva a probar de todo, claro si es que antes no has sido más que un fracaso en conseguir amor.

Por lo regular quien esta dispuesto a todo no conoce el amor, se queda solo, lo ve muy cursi para su empoderamiento corporal o busca estos amores plásticos porque aun siendo capaz de enamorar es incapaz de respetar una relación. Asimismo el quien es capaz de amar con locura, no ciertamente es muy atractivo o interesante. Ahí donde el amor escasea o es olvidado por la metafísica de un nuevo poder sensorial que nos perfora de desequilibrio y a veces de descontento, el erotismo ocupa su lugar, pero ya es un espíritu despotenciado que despierta el deseo pero lo vuelve cada vez más instantáneo y empobrecido.

A veces el conocimiento de este saber sexual que se nos resbala no depende de los usos y modales refinados que consigamos. Yo diría que la violencia que es hermana del placer, de hacer lo más distinto y extravagante en el lecho se conculca y se complica cuando le agregamos adornos estúpidos como la educación y el ego profesional. El deseo es algo primitivo, experimentarlo significa desembarazarse de la odiosa carga de la cultura y del lenguaje más cínico, vivirlo implica ser un forajido, atreverse a todo para embriagarse de los poderes mas arcaicos y eso implica cierta brutalidad y aromas trasgresores. Los sonidos y las mañas que nos estremecen no proceden de un técnico en la materia, sino de las almas más subalternas. Lo grotesco es sexo, y de ahí es sacado por los diversas concepciones sagradas que le damos y eso lo despotencia y lo educa. Domesticado el sexo es sólo eternidad en un placer instantáneo, y miserable por lo tanto. Verlo como algo que debe tener ciertas reglas y ser vivido de modo sublime es perderse toda la carga que contiene, y entregarlo, esto es, porque estamos domados y desestabilizados a una experiencia elitizada y gobernada por un erotismo de juguete.

Tal vez la pregunta ¿no será que el amor europeo, lo debilito, lo redujo a ser una experiencia estable y venerable? ¿No será que ahora que se dan cuenta que sus engarrotados modales no saben amar, han eliminado la sublimidad del enamorar y sentirse enamorado, porque están profundamente golpeados por una realidad donde se tiene que estar taimado y vivir en la máscara? No lo se. Pero lo que se es que al haberse precipitado hacia un amor más económico y público, y por lo tanto menos privado y juguetón lo que han difuminado por el mundo de los sentidos, son emociones desgastadas y cohibidas que entregan desesperadamente el cuerpo pero no lo conocen, no saben sino entregarse desconfiadamente en la seducción, con el engaño y la ilusión, y por lo tanto han construido una identidad sexual que esta totalmente fuera de control, racionalizada y que ya no ve en la forma del amor romántico una buena sacralización de los instintos.

Por eso aunque la evidencia es de una época que experimenta un sexo desenfrenado, este erotismo es ya una proyección fantasmal de un ser profundamente aterrorizado por lo deseos arcaicos y no sublimados de este tiempo. El imperativo de gozar sin límites anula la carga hipócrita de toda legalidad moral que quiera asfixiarlo, pero este desembarazarse de toda prescripción del cuerpo, esta autonomía en la forma esconde una energía volcánica que ya no respeta nada que ya no halla en el amor, ningún canal realizador de los sueños y expectativas que la sociedad hipócrita nos introyecta en la educación. Por eso este vivir sin límites en el eros si bien ya no representa ningún problema para las capas más jóvenes de la sociedad, si que se hace algo cuestionable en la medida que los usos y costumbres de una sociedad del control y de la competencia desalmada lo aprisionan en las formalidades hipócritas de los cánones estéticos y de los valores de la interioridad.

Crear una psicología interna que sublima las pasiones más arcaicas es edificar una selva de sistemas represivos y anárquicos que la convierten en combustible, pero que por el mismo estrés y sojuzgamiento que atizan en las emociones la hacen estallar, a medida que esta interioridad tiene que deshacerse de la carga inútil de la conciencia, de la estructura edípica, del sentido de culpa, sino que quiere verse superado donde todo es competencia y nos acecha la miseria más estúpida.

En este sentido, una sociedad que de cierta manera va eliminando la carga sobrenatural del amor, es ciertamente capaz hasta cierto punto, de vivir una sexualidad feliz y acrecentable, pero refuerza en las instalaciones de una sociedad del control y de organismos tecnocráticos relaciones sensoriales de poder que la trastornan y por lo tanto, la despotencian. Ahí donde el sexo no halla salida hasta cierto punto convencional se traduce en empobrecimiento de sus connotaciones emancipadoras, y busca canales mas oscuros y criminales, que cosifican y corrompen a la persona deseada. Solo esta persona que mantiene en el erotismo un escape a sus vicisitudes internas es capaz de desvanecer estas relaciones de fuerza, estas asimetrías en la experiencia del deseo, pero esta ya renuncia por sí mismo a toda regulación en su vida, o tal vez trastoca toda racionalidad y los aprendizajes normativos que le rodean en recursos audaces que potencian la perdición.
Un deseo empobrecido o que no sale porque la personalidad que le daría realización ha perecido convierte a la cultura en objeto de estímulo y corrupción. Esa tecnificación o empoderamiento de la personalidad que se denomina inteligencia emocional es, no obstante, las sugerencias de los psicólogos la señal de una ausencia en la vida: la imposibilidad de potenciar y escapar a la gangrena que nos acecha, porque prevalecer es ya de por sí negarse, frenarse; sobrevivir es morir comiendo lo necesario para seguir agonizando.

Si toda la sociedad es el innoble rodeo de no darle de comer al corazón, la promesa de que al entregarnos nuestra lealtad viviremos los campos elíseos, es un proceso que esta sentenciado al espantoso final de olvidarnos de nosotros mismos. Todo aquel que vive tras los ropajes del poder, y se enamora de él le va quedando poco espacio para disfrutarlo de modo sincero. Así, esta resensorialización de los espacios que vemos en el erotismo de la época es la proyección consciente y a veces enceguecida de sensaciones que no llegan a expresarse, pero no porque el poder sea perfecto y nos haya administrado o aprisionado sino porque las personas hemos sido divididas y fragmentadas internamente, ha muerto el sujeto y todo lo que lo moviliza, es sólo una osamenta que esta fuera del control y que no esta interesada en restaurar una vida donde sólo devora migajas y que es la consumación de generaciones que no se atrevieron a vivir sin los vacíos del poder. Esta sociedad ha vivido su deseo en la oscuridad en lo privado, porque no esta a la altura de los deseos y expectativas que se propone. Ha permitido en la consumación de esta civilización construida sobre la abstinencia institucionalizada no dar salida mas que deformada y delincuencial a un deseo fragilizado y privatizado, que al ser, como dije, gobernado por la lógica del poder y de la desigualdad a veces es contenido y expresado como odio o economías de ira.

La modernidad conservó la necesidad de su negación de los sentidos, como premisa para domesticar y socializar a las personas, y conseguir con esto los recursos humanos eficientes para su crecimiento ilimitado. No sólo la sofisticación autoritaria de las represiones a que conducía este sistema acumularon mucho deseo insatisfecho, sino que pronto los grandes referentes sublimatorios como la nación, la historia, el progreso, el desarrollo no lograron canalizar en felicidad practica las expectativas que estos programas abstractos despertaban o daban forma. La absurda legalización del mundo confeccionó sobre la base de esta represión una personalidad en base a la forma y el contenido que fue anulando en la hipócrita formalidad de las obligaciones y las instituciones el contenido que en teoría debería expresarse en cada sistema de vida. La identificación de la vida con el Estado, que se gobernaba como cosa y como hecho objetivo hacia a fuera, sin embargo, no pudieron contener todo el deseo secreto que la luz pública de la severidad y de la política ocultaban y le daban una forma reverencial a través del amor.

Conforme la historia del progreso se revelaba como un proyecto de dominación que no permitía la diferencia, pero sobre todo un programa de reforma del alma que no consiguió construir un equilibrio entre los instintos y la madurez de la razón, se experimento una implosión de esta revolución del alma: los sentidos que antes eran recurso docilizado de los proyectos de crecimiento económico cobraron de modo imprevisto su propia lógica flexible y democrática, diluyendo en la búsqueda de darle salida al deseo insatisfecho todo legalidad objetiva que orientaba la conducta, provocando lentamente la disolución como dije más arriba de toda maniobrabilidad racional en la persona. Si bien esta fue una implosión cultural que no hallo forma de organización política y que convirtió a la ley en el pretexto perfecto para trasgredir y vivir sin sentido de culpa, el capitalismo reformulado por su terror a que este deseo se desconectara de la producción lo persiguió hasta los submundos grotescos de las sensaciones causadas por su propio sistema de consumo cultural, haciendo que el sólo poder, o la racionalidad del mercado, le diera coherencia hipócrita y diplomática a una personalidad que se convirtió en un desastre y en abismo.

La forma vacía, la piel desatada en afán de lucro y de devorar hallo en la ley represiva y domesticadora, ya no un proyecto educativo de dar vida a un organismo centrado y sensato, sino que nos devolvió a la inmadurez y a los abismos de los complejos, de tal forma que hoy la persona es un ser aniquilado por su propia carga de predominar, acción reactiva que lo desorganiza y lo va fragmentando por dentro. Las normas insensibles que regulan la vida, ya no son éticas que produzcan libertad, sino excusas para trasgredir y delinquir en el pellejo de otros, porque esto es consentido, y porque indomablemente la moral pública es algo que hay que ultrajar y abusar, porque es delicioso y conveniente. La independización del deseo en los aromas soberbios del erotismo encuentra a las osamentas con el ánimo incontenible de ser tragados por esta fuerza arcaica, pero al mismo tiempo acorralados y decepcionados por una realidad estandarizada y empobrecida que nos despotencia y nos golpea.

Esa fuerza espiritual que es el amor, que nos orientó hacia el cuidado de las instituciones nos volvió hipócritas y nos dividió entre el mundo de adentro cada vez más místico y romántico sin esperanza de salir, y el mundo de afuera cada vez más temible y al que no conocíamos y no amábamos; por eso mismo a medida que el mundo abstracto y técnico nos golpeaba aprendimos a golpear y deshacernos de la embustera promesa de que el amor nos tenía aparejado un sitio de paz y bienestar. Cuando el idilio probó no ser más que momentos melifluos condenados al agarrotamiento y al conflicto, preferimos envolvernos y perdernos en el cinismo o tal vez en la inconsciencia del deseo, pues el amor probó ser una experiencia que deseamos fervientemente pero la cual nunca estuvimos cercanamente preparados para disfrutar. Hoy que el amor es capacidad y elitismo el sexo es el mas delicioso y desgarrador consuelo para una realidad vaciada de sinceridad y de respeto por las instituciones que nos rodean.

Lo que describo es quizás el curso de los acontecimientos de las sociedades avanzadas, pero creo que esta indumentaria de la desesperación halla también cierta concordancia en las culturas que recibieron su influencia individualista. La modernidad no halló sólo su tentación por medio de la movilización del lucro y el poder, sino sobre todo porque la construcción de la personalidad que creo, proporcionó la esperanza de ser sujetos íntimos y reconocidos por el amor. Pero esta vana promesa que aún funciona como estupefaciente que moviliza las emociones internas sólo puede ser realizada en base a la autodestrucción y la predominancia de una personalidad interna que se hace añicos.

En tanto el egoísmo autocomplaciente siga siendo el mecanismo psicológico que permite la supervivencia toda estabilidad que el individuo logre no será más que desgarramiento producidos en su propio ser, incapaz de expresar todo lo que lleva dentro con sinceridad y transparencia, y por lo tanto, aliado triste de la destrucción de su subjetividad emocional. Solo la conciencia y el juicio perdido hallan existencia al interior de nosotros como huellas, como soledad insoportable, pero por su misma sensación de vacío, y de incomprensión generalizada en un mundo donde todos son cálculo e instrumentalización arrojados a una falsa felicidad que sólo es vista como vicio y asesinato.

El desgobierno interno, la desaparición paulatina de toda interioridad producto de un existencia que no es capaz honradamente de crear más allá del poder hacen que vivamos por la vergüenza de no reconocer nuestra pobreza, y el desastre que es el fondo la intersubjetividad, arrinconados entre discursos y simulaciones, entre lenguaje repletos de retórica y de diplomacia, ilusiones que nos maquillan y nos desvían de toda honestidad consigo mismo. A la larga un ser que se contenta con estar embutido de lenguajes inservibles y lúdicos se neutraliza a si mismo, se vuelve ahistórico y se entrega ya sea por cinismo o por desesperación a la tecnificación de caricias simuladas, a las junglas del empoderamiento corporal, pero sin reconocer ciertamente que aquello que lo empuja a las fauces de este caos de los sentidos es la profunda decepción de que la vida en la que soñó lo va desbaratando y olvidando.

Los hombres libres, aquellos que perciben con radicalidad su propia soledad experimentan con mayor agresividad esta tendencia a lo efímero y la atomización intersubjetiva que nos acecha, y a veces trasladan todo este potencial de derruir las metafísicas severas que nos rodean en itinerarios de revolución y de protesta callejera, pero aún viven encapsulados en la ignorancia de no saber que su tendencia a dinamitar el poder y sus microfísicas carece de toda valentía para crear y construir institucionalidad anárquica en un mundo sin él. El poder que acaba con el poder necesita aprender en la nada que sigue de forma creativa, sin verse tentado a regresar a él. Mientras los intentos de hacerlo explotar residan en subjetividades deshabilitadas para vivir en la celeridad de una cultura que necesita la negación de sí mismo como madurez, toda revolución no será más una empresa cercenada de sensorialidad, y por lo tanto caerá en la tentación de la dictadura y en la desconfianza a toda forma de vida. Los hambrientos solo pueden ocasionar las rupturas con el poder, sinceramente no pueden pulverizarlo.

Una sociedad que se deseduca para no respetar lo que le rodea, solo conserva los cascarones de modales y convenciones que le permiten negociar y regular un mundo donde la crueldad lleva la forma de sistemas y grandes organizaciones. Aunque ya la educación no modela nada adentro, no crea conciencia donde afinquen valores de respeto y de civilidad, pero si competidores desalmados que repiten y aplican complicados procedimientos técnicos que logran resultados y productos, si que constituye un ego inflexible que se ubica en el carácter mucho antes que ese carácter ame lo que hace. La vocación y la formación en valores que podría despertar toda educación es un proceso raro y accidentado, pues depende de que las personas tengan voluntad de cooperación con los sistemas sociales que le rodean, y ya ciertamente más allá de los motivos personales, ya esta educación sólo entrena, pero no enseña a amar la sociedad. Educarse es hoy especializarse y volverse estúpido en cuanto al resto. La educación no genera visiones ni crea inteligencias más allá de la predominancia y la cruel competencia, sino que crea administradores, formalistas y ejecutivos hartos de sus responsabilidades, no porque esta época abandere la bohemia y el desenfreno solamente, sino porque las personas soportan estas tareas depresivas para dar de comer a su ego, y a su deseo de acaparar poder, ahí donde no hay por naturaleza saber para alcanzar amor.

Un mundo sin amor, o que resuelve dejarlo de lado porque considerarlo es hoy cosa de débiles y soñadores vive golpeándolo todo, vive en la violencia de los retrógrados y en la agresividad de los sofismas y construcciones simbólicas. Al no haber canalizado esta violencia introvertida y arcaica por medio del amor, y eros, el mundo civilizado tiene que vivir amenazado por su poder explosivo, por su ira suculenta. A veces esta ira no es solo propia de las culturas rezagadas por dinero o por educación, sino que es manifestación de una cultura de pordioseros internos que a todos nos invade. Si la razón ha abandonado todo proyecto de domesticar y transformar los instintos, lo que queda es un submundo que solo se expresa hacia a fuera mediante la venganza y las economías de ira, una forma de guerra simbólica y retórica que responde con malicia una realidad sumergida en la microfísica de los poderes sugestivos y calculadores.

La consecuencia a la larga de una conciencia que se polítiza como señale no es sólo que se destruya a si misma, sino que hace del significado de la vida algo que esta ausente y que ya no importa. El valor de las cosas que nos rodean no quedaría ya en alguna utilidad o bienestar que podría reportarnos sino en que se vive, porque se tiene miedo a morir; sería algo instintivo, amedrentado, y devorado por ilusiones e ideologías relativas, el miedo y no la ignorancia nos hace permanecer en la esclavitud y es al final lo que no nos permite vivir con locura una realidad llena de probabilidades y desequilibrios. Heredar la pobreza de una osamenta que se ha acostumbrado al vacío aterrorizante del espacio es quedarse en la vida, es no oír los ecos de su propio corazón, y por lo tanto, entregado a sustituir los bienes complejos de la vida por pésimas pasiones y religiones que nos desconocen y nos estupidizan.

Yo creo que esta época es un tiempo donde se vive amenazado por la gangrena, por el pudrimiento y el cáncer de toda decadencia. La modernidad o lo que conocimos como el majestuoso proyecto de colocarnos en el centro de la historia no terminó en el control social del poder y de lo que su ciencia ha creado en la historia, sino en ruinas y escombros desolados que viven en nuestro interior. El capitalismo desembarazado de sus fiscalizadores sociales en base al poder especulativo y al control cada vez más transformador de su técnica desnaturalizadora ha hecho que la vida sea líquida e inestable, accidentada y entregada al miedo y a la violencia.

Lo que es hoy moderno en medio de esta jungla sin contrato y sin respeto por la vida seguiría siendo obstinarse en el proyecto de ser individuo y gozar de esta. Aunque se haya producido la descomposición de todo lo que creemos y de todo espacio y realidad que nos protegía con anterioridad, este ser social gangrenado debe escapar a la muerte en vida, a la espectralidad de un mundo gobernado por el lenguaje, con la infinita creatividad y las fuerzas activas que le recorren. Tal vez las personas en esto que se denomina la inmanencia, es decir el deseo de no desparejarse en proyectos trascendentes, y por lo tanto sólo utópicos, este entregado de manera honrada a construirse una vida modesta y por último real.

Pero en si soy escéptico en este sentido, pues esta inmanencia hambrienta de la vida que generaciones enteras retuvieron solo se da en un proyecto que nunca deja de serlo. La promesa de no enfermar de mediocridad o de locura en un medio que tiende a la gangrena y a la descomposición no puede depositarse en una idea de individuo hoy exhausto y rodeado de la totalitaria estupidez. Ser individuo sin ser persona, sin ingresar razón en la sociedad es aceptar que tarde o temprano el azar nos enferme del cáncer que promueve. No apuesto por neuróticamente controlar lo existente, eso es la idiotez más grande, sino en vincular esta enorme iniciativa a vivir después de todo en el respeto y amor a principios comunes de comunicación y de compromiso por diseñar comunidades y nuevas formas de narración y de vida. Se que las personas son amantes de las mentiras y del secreto de fabricarlas con astuta sordidez, pero si no vinculan sus proyectos vitales, más allá de la palabras, con los proyectos vitales de otras personas sus propias vidas tendrán que embutirse de adicciones y de poder para poder seguir. Se necesita, sobre todo en este país tan alegórico como es el Perú un cambio de actitud y un enlazamiento material de todas las formas de vida y sus expectativas en base a un proyecto colectivo, que domestique a los poderes descarriados y que sobre la base de esta intersubjetividad pública edifique nuevas estructuras y nuevos sentidos históricos acordes con los valores y las nuevas practicas de un tiempo que sólo las desvía, las persigue, y las desperdicia.
Por ello utilizo la metáfora de la espada, no sólo luchar para aguantar y aguantar, sino pensar lo que se vive, y vivir lo que se piensa. Este es un mundo de simulaciones que han alterado nuestra relación con la vida, porque no nos hemos atrevido a vivir nuestras vidas con autenticidad, saliendo de nosotros mismos. Ahora lo que se requiere es creer en el poder creador de la espada, para deshacer las ideologías embusteras que nos empequeñecen y nos neutralizan, y poder vivir con alegría la naturaleza lúdica y misteriosa de un universo lleno de sorpresas y de muerte. Si una sociedad juega de modo valiente, y crea una anarquía sin poder habrá superado una época y habrá llegado a un estadio con otras vivencias, problemas y nuevos enriquecimientos.

05 de Abril del 2013

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Análisis de la película Blade Runner. Año de la pelicula: 1981.Director: Ridley Scott

by on Abr.03, 2013, under Sin categoría

Una frase poética que sintetiza el destino del homo sapiens?

Una frase poética que sintetiza el destino del homo sapiens?

Ronald Jesús Torres Bringas

Dicen por ahí que el mundo hace ganancia de su propio cáncer. Enfermedad a la cual el séptimo arte le pronostica una muerte anunciada, y enfermedad a la cual, sin embargo, no se le quiere dar un contundente remedio. Blade Runner – El detector- es una de aquellas películas en donde en el trasfondo de una autoeliminación cosmopolita se oculta una lucha a muerte entre el voluntarismo del querer y los tentáculos del existencialismo racional. Este último como una epidemia que organiza la energía humana en dirección de las necesidades de la maquinaria objetiva que deshumaniza todos los ámbitos de la existencia humana, es sin duda hoy por hoy, el más enérgico síntoma de una integración social que descansa en el escepticismo del futuro. Y esto parece obvio en los pasajes de la película, disfrazados tras los hábitos de la confluencia de civilizaciones dispersas se halla un elemento de este sacrificio de la individualidad y la diferencia a las exigencias del sistema. Esa música de la extrañeza, en la cima del todo, sin alma, como cayendo al abismo inelectable, y el ojo en el centro de la pirámide, viendo todo y nada a a vez…!

La sociedad no es un sitio de prosperidad y de realización. Masas enajenadas que caminan en una realidad degradada por las irresponsabilidades del presente, atomizadas, muriendo en los abismos de la soledad; la biogenética como anuncio de la desnaturalización del ser humano, y su reducción a meras necesidades sintéticas; las colonias exteriores al planeta, a las cuales sólo puede aspirar lo mejor de la especie humana, y por consiguiente, en la tierra se hallan los despojos; y los aparatos de represión que eliminan las resistencias que pudieran surgir, revelan el sometimiento de la vida a las más duras condiciones de la objetivación social, que no tiene más sentido que la alienación brutal de la dialéctica del hombre. Otros rasgos que se pueden mencionar: la vejez de la población, así como ambientes sobrepoblados, apunto de colapsar, sucios y hediondos; la confluencia de las comidas, de los lenguajes y las razas; la propensión al alcoholismo y extravagancia de los participantes, y la lluvia ácida, así como haber quemado el cielo..

La sociedad ha llegado a tal grado de decadencia en su capacidad de satisfacer las expectativas generales, que su naturaleza sólo puede residir en el frágil refugio que le otorga la resignación de las trayectorias particulares a los caprichos de la ideología de los medios de comunicación. La diferencia en un mundo así sólo puede residir en las profundidades de la fantasía, por lo tanto, la realidad exterior es vaciada de cualquier creatividad concreta que pudiera nacer. Cualquier víctima de estas condiciones que no naturalice que los hombres deben vivir en el puro pesimismo de la supervivencia, que no acepte que la realidad es el más rotundo existencialismo, y que, por consiguiente, cuestione con su habilidad la antropología negativa a la cual es conducido el hombre, debe ser considerado irracional y peligroso. Su osadía es incompatible con las posibilidades de la realidad; tal aventura, tal potencial creacionista, es exclusivamente reservado a las voraces redes de la tecnología científica: disciplina que amordaza las habilidades del hombre en beneficio del sistema, se convierte en la película en el más fiel aliado de la conservación de lo existente.

Y a todo esto ¿quién es el enemigo? La película no lo dice abiertamente. Sin embargo, parecen ser los “replicants androides”, más humanos que sus propios creadores, quienes se atreven a desafiar las reglas del orden imperante en la búsqueda de la fuente de la vida. Aquel bien que se reduce a la supervivencia más absurda cobra en estas singulares réplicas la materialización más intensa, tan intensa como la vida es corta. Pero ellos no pueden rendirse a esta fatalidad que inunda la opacidad de las escenas; han sido creados para pensar y sentir como los hombres, y es justamente esa su gran falta querer ser como ellos, y ser como ellos no se atreven a ser. Ya que los hombres están completamente cosificados y no quieren abrir los ojos, y darse cuenta de lo que tienen, pues han reducido sus sueños a la cárcel de la mente, y ellos toman la determinación de acabar con las representaciones y liberarse del sistema. Liberarse en cuanto logren el bien de la inmortalidad; las demás liberaciones no tiene relativamente importancia en el mundo que presenta la película. Tal vez la conducta de los réplicants logre concientizar a otros, enamorarlos, y cuestionar las bases reales que no se denotan en el largometraje, porque ellos son considerados criminales y por eso hay que eliminarlos.

Y en esa tarea esta involucrado el verdugo Deckard, que estando cansado de ejercer un oficio que lo rebaja a un cruel asesino, es en persona el conflicto entre el deber de representar el papel del orden policiaco y la esencia de la libertad. A medida que pone sus habilidades al servicio de una realidad con la cual no esta de acuerdo, y a medida que va interiorizando de si no esta aniquilando a sus propias respuestas, esta tensión lo hace despertar, decidiendo escapar con la replicant de la cual se enamoró. Es curioso notar, como esta replicant, hecha a imagen y semejanza de la ternura, representa la verdad que se oculta tras las apariencias; tras la mentira que le implantan en su mente se halla un espíritu núbil que no halla realización en mundo unidimensional del capital. Descorazonar lo noble, es la recete de toda maduración social.

Por otra parte los dos mejores diálogos suceden en partes diferentes de la película: Cuando Roy Batty logra ingresar con ayuda de uno de los ingenieros genéticos a la corporación TYRELD, y se entrevista con su creador, se establece la confrontación con la verdad científica y la vida. Para el científico Tyreld lo más interesante es concentrar toda su genialidad en la perfección robótica de las réplicas humanas, sin considerar que tal conocimiento puede ser utilizado a favor de la transformación de lo existente. Mientras que para Roy la vida es lo más importante: la convicción de la inmortalidad. Esa brecha entre la verdad por la verdad, y por consiguiente, el sacrificio de la vida a la verdad científica, es cuestionado por el androide líder, quien al matar a su creador no sólo sostiene su total rebeldía, sino que además defiende con su acción la verdad para el mejoramiento de las condiciones individuales de existencia. Al escapar en el ascensor y matar a Dios, ya no hay verdad. “Una luz muy brillante sólo brilla intensamente un tiempo”

Y el último diálogo, donde Roy Batty desnudo representando a liberación a minutos de su muerte, cazando prácticamente a su propio sicario le dice salvando a Deckard del precipicio y de una muerte segura:”Es toda una experiencia el miedo, en eso consiste ser esclavo”. Y luego cuando ya la muerte lo recibe: ” He visto cosas que vosotros no creerías, naves de ataque más allá de las órbitas de Orión (El origen), rayos C brillando en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhausser (Los dioses), todos esos momentos, se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”… ( la guerra contra el tiempo, de los señores de la guerra)… Y la paloma se libera (Su alma al aire) Es ahí donde el verdugo se despierta para darse cuenta que estaba matando a los propios amantes de la vida, para escuchar como en los últimos segundos de la existencia de la libertad, que se personificaba en la paloma que sale volando, las palabras de un hombre que había desafiado la absurdidad de la existencia aplastada del hombre. El androide, amante de la vida queriendo escapar a la inevitabilidad del presente, en sus últimas acciones esquizofrénicas le demuestra y le deja como herencia que se diera cuenta de la deshumanización y valore su existencia. ¿Es Deckard un replicant?

Blade Runner huye, pero la salida que propone la película es individualista, porque la libertad no puede reducirse al escape de una existencia individual, así haya cobrado conciencia de la deshumanización. En tanto la solución no sea universal, para escapar a la muerte de la diferencia que representa la película, será muy difícil que esa verdadera individualidad pueda transmutar sus valores realmente. pero a veces hay muertos que no quieren caminar. Esa atmósfera de la película es sólo una metáfora. representa nuestra cultura y nuestra psicología actual… Sin embargo, lamentablemente la libertad como nos han enseñado y como la creemos conocer es una ficción atomizada e individualista, algo efímero que nunca alcanzamos. Es la elección de una persona al escapar de los infiernos con su ángel, saber si puede ir más allá. El amor nos hace ver las cosas con vida, y la responsabilidad hacia ese mundo, no es algo ético, tiene que nacerte…. Cruzar el puente, y hallar el durazno (Benedetti), y un país, es un obsequio de quien se conecta. El otro a quien se ama es el puente que te conecta con el amor al todo…. Ese Durazno… qué es pregunténse cada uno? Busquen su Unicornio, no es sueño…

“La liberación provendrá del exterior…”
Herbert Marcuse ( Que es el exterior?, ni el lo sabía, amigo de Frankfurt)

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Avatar y los límites del capital

by on Abr.03, 2013, under Sin categoría

La naturaleza desbordará a la tecnología. Sólo ahí hay balance

La naturaleza desbordará a la tecnología. Sólo ahí hay balance

Ronald Jesús Torres Bringas
ronjesto@yahoo.es/ronsubalterno@gmail.com/espadaylagangrena@hotmail.com

La espectacularidad de la película Avatar que por estos días concita la atención de masivos públicos en todo el mundo, sería otra realización taquillera y mediática del cine norteamericano, sino fuera porque transmite en un lenguaje cubierto por la espectacularidad de las escenas una problemática central del mundo capitalista. A medida que el éxito de la acumulación económica implica también exportar el modelo de desarrollo depredador a otros lugares menos desarrollados del planeta, se produce un conflicto serio entre la cada vez menos autonomía soberana de las naciones colonizadas y el poder seductor del capital.

En este sentido Avatar representaría el choque de civilizaciones con antagónicas concepciones sobre el uso y apropiación de los ordenamientos territoriales. Mientras que los nativos de Pandora viven en relativa armonía y empatía con su medio natural, desarrollando una relación de equilibrio natural y compenetración cultural con la naturaleza circundante, la expedición de mercenarios del proyecto ADR evidencia la visión saqueadora que caracteriza a toda proyecto capitalista: en búsqueda del precioso metal Unobtainium, que resolvería los problemas de crisis energética de la tierra, definen el medio natural como una despensa de recursos materiales dispuesta a someterse a los caprichos industrializantes de la tecnología humana.

Algo parecido a esta épica fantástica, pero con ribetes realistas, aconteció en Bagua a mediados del año pasado. Aquí como en la lejana Pandora el Estado peruano ostento una visión neoliberal y depredadora del entorno natural. No sólo con los decretos legislativos a favor de la privatización y concesión de las tierras comunales de propiedad de los pueblos nativos, demostró una concepción minimalista y dilapidadora de los derechos indígenas, sino que se atrevió a considerarlos como un estorbo primitivo que obstaculiza la consolidación del modelo primario-exportador, y que por lo tanto, debían ser barridos como parte de una naturaleza irracional a la cual hay que someter. El gobierno aprista sin voluntad de diálogo y apelando a una versión policíaca en la resolución de conflictos étnicos, demostró el lado parcializado e incompleto de toda política de desarrollo, que no toma en cuenta el factor cultural como rasgo que facilita o bloquea el cambio social.

Creo que al ser derrotado el gobierno por la determinada actitud reivindicacionista de las minorías nativas, se demostró que la carencia de una lectura comprensiva y negociada de los espacios interculturales llevó al Estado a favorecer una noción despreciativa y mercantilista de los territorios amazónicos. En tanto las políticas de Estado en relación al patrón de acumulación no estén vinculadas al desarrollo de reformas interculturales que otorguen legitimidad ciudadana al cambio estructural, toda real iniciativa de progreso material colisionará indefectiblemente con una cultura de masas descalificada para enfrentar los desafíos del mundo de hoy.

Si bien el conflicto en Bagua dejo lamentablemente pérdidas humanas en ambos lados, este conflicto cultural sirvió para llamar la atención a la opinión pública de los profundos desencuentros sociales que amanzan con dividir la integridad de la nación. No obstante, ser fuente de riqueza, la insospechada diversidad social que delata el país, es también motivo de asimetrías y rivalidades culturales que enfrentan poblaciones y concepciones sobre lo que debería ser la agenda social. En este sentido, lo que nos enseña Avatar es de una sabiduría absoluta, pues cuando se identifica claramente la agresión de un agente colonizador la unidad del pueblo logra superar los abismos y fragmentaciones tribales que pudieran existir, para dirigirlas hacia la emancipación y defensa de lo que se considera un espacio soberano. Si vemos de similar manera lo acontecido en Bagua vemos que la actitud represiva del gobierno despertó la indignación general de la sociedad civil nacional e internacional, en contra de una forma de gobernar unilateral y autoritaria que sólo defiende los intereses del gran capital, a costa de las demandas justas de las grandes mayorías.

Localizada en una realidad remota y exótica para el primer mundo, lo acontecido en la Amazonía peruana rebela de modo localista y aislado una pauta de reconocimiento de lo que será la crisis ecológica para el capitalismo, que no se detendrá en su empeño de alimentarse de la savia natural y cultural de los pueblos, a sabiendas que el daño ecológico y el cambio climático en ciernes deslegitiman el carácter devorador de su sociedad de consumo contaminante.

Es aquí donde el asalta al Estado y por intermedio de él a la sociedad en su conjunto, halla un límite infranqueable: a medida que los efectos devastadores de una naturaleza incontrolable amenazan la estabilidad y seguridad de los órdenes sociales, el capitalismo por presión de la ciudadanía mundial tendrá que redefinirse en un sistema sostenible que solucione la crisis ambiental y social que promueve su modo de explotación. De no hacerlo y exponer al planeta ante su propio colapso sistémico se delatará la conspiración de una concepción destructora y opresiva de la vida, que tratará de sabotear la necesidad primariosa de construir un orden global integrador que repiense y supere el Estado de excepción y de incertidumbre caótico que atraviesa la humanidad.

Una última impresión que me produce la película Avatar es que a través de la tecnología tridimensional y de efectos especiales logra dar vida aun escenario surrealista y postmoderno donde la naturalidad de los estímulos y de las fantasías hiperrealistas sólo es el producto de un exceso de tecnologización mediática que nos hace reencontrarnos con los orígenes arcaicos. A pesar que la aparición del ejército humano de mercenarios trastoca esta concordia ideal se puede sugerir la idea de que la película nos quiere comunicar que cuidemos el valor inapreciable de la madre naturaleza; pues si la distorsionamos y no entramos en comunión con ella no serenos capaces de domesticar las fuerzas de una globalización sin freno e ilimitada que nos arranca de toda seguridad tradicional.

El cambio del personaje intruso a medida que se embriaga de las selvas hiperrealistas, es lo mismo que el hallarse de nuevo con la madre naturaleza, es como tomar ayahuasca. el intruso se vuelve huesped, el huérfano se vuelve el lider mítico de las tribus, y uifica las fuerzas de la naturaleza, que hoy llora en nuestra tierra. Cuando he dietado lo he sentido…. Cuantas ganas acumuladas de vivir, y cuanta costumbre a esconderse en las formas. La tecnologia no es modificar principios chamanísticos en pos de mejorías técnicas. Es en si una distorsión para controlar a lo genios de esta última etapa de distorsión de las estructuras sociales. La pelicula demuestra la sensualidad de reencontrarse con los ecosistemas, con lo orgánico y rebasarlo. Pero aún este rescate es en terminos técnicos. Yo aún hablo por lo arcaico. Si no reviralizamos esta técnica que nos desalma, no podremos hacer esa traslación de almas que se hace al final de la pelicula, cuando jake, en cuerpo humano pasa al cuerpo del índigena extraterrestre. La magia no es ciencia aun descubierta…. Eso es falso…. ES es el esfuerzo porque la energia se mantenga estable y no recaiga en las preguntas enfermizas de la civilización…. Abogo por la antiguedad, pues en ella un punto es el todo, y el todo es un punto… como el arbol y sus ramificaciones nerviosas de energía celeste.

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The Walking Dead y el ocaso de Occidente.

by on Abr.03, 2013, under Sin categoría

Imagen de los supervivientes. Solo queda eso!

Imagen de los supervivientes. Solo queda eso!

En la primera temporada de la serie norteamericana The Walking Dead (Los muertos andan) se presenta la historia de un grupo de supervivientes que ante la amenaza de un Armagedón de zombis, ante la debacle de la civilización conocida, se las arreglan para sortear con heroicidad y en sentido trágico el amanecer de hordas de muertos andantes que rondan por los despojos y desiertos urbanos de un mundo que se ha hecho añicos.

El programa se transmite en cable en el canal Fox (canal 19) desde octubre del 2011 y es la realización televisiva de un famoso comic del mismo nombre que fue muy vendido en Norteamérica durante estos últimos años. La serie pertenece al género de suspenso y ya conocido de zoombies, pero en un sentido que describe el sentido antropológico y psíquico de los personajes.

A primera vista esta historia no sería sino uno más de esos comics surrealistas que han devorado la pantalla chica y el cine, sino fuera porque el retrato psicológico y el mensaje que trasluce cuenta en sentido metafórico la idea de lo que es la dualidad civilización y barbarie . Ya que como narra Robert Kirkman (creador del comic) este escenario apocalíptico es la expresión de lo que sucedería con los sobrevivientes humanos ante la amenaza de hordas de zoombies, es decir narra la deshumanización de los sujetos ante el caos y un mundo destruido.

Acercándose a un punto de vista de la crítica de la cultura esta historia narraría el conflicto entre archipiélagos de ilustración (los sobrevivientes que escapan y escapan), y un mar de masas vulgares, que deprimen los grandes logros de la ciencia y la modernidad ( es decir, los zoombies). Un espacio avanzado de deterioro y de degradación de los grandes órdenes sociales como producto del agotamiento de las grandes certidumbres culturales: ciencia, razón, modernización, progreso, historia, etc. En este devenir apocalíptico la metástasis que enfrenta la sociedad racional ante el acoso de las olas de violencia, cáncer, drogadicción, pobreza, enfermedades de trasmisión sexual, crisis ecológica, conflictos bélicos, climas de recesión y desequilibrios económicos estaría anunciando el ingreso de la experiencia individual en un escenario de desorden o caos social. Más o menos este es el universo de los films de Resident Evil, donde la ciencia y el poder requieren la gangrena y el miasma.

La presencia de esta historia llena de deshumanización y de violencia es sólo una metáfora que representa lo que ya es una experiencia común de nuestra civilización postmoderna, no sólo al nivel de lo visible, sino sobre todo en los rincones de la interioridad, donde cada quien lleva la espada del esfuerzo, pero vive perseguido por la podredumbre de la gangrena.

Alteraciones reales frente a las cuales el individuo tendría que acostumbrarse y sólo sobrevivir como presencia espectral y extrañada, incapaz de prevenir el accidente o de tomarse el trabajo de cambiar la lógica de una realidad irreversible.

Ante la hostilidad de un mundo desbocado lo único realmente diferente sería readaptarse constantemente a las perturbaciones de la sociedad capitalista, demostrando, a pesar de la absurdidad y de la violencia global un rostro cargado de vitalidad y desobediencia, un sentido trágico de la vida que supervive en la lucha aun cuando vivir no sería justificar o salvar el cosmos, o tal vez a la sociedad colectiva.

Y este argumento del vitalismo agresivo en un paraje siniestro donde abunda la gangrena asocial se percibe en los dramas psicológicos que narra esta historia de sobrevivientes. A pesar que la ausencia de toda civilización debería significar la locura o el abandono a la misma bazofia de la cual se escapa, este grupo de últimos sobrevivientes siguen a su manera viviendo y amando, no obstante, ante el acecho de lo indescriptible y trágico. Este sería una parodia del mundo nietzscheano , donde nos aconseja que ser individuo significa reafirmarse permanentemente en una realidad de abismos y miseria, un mundo donde la único real nace de sí mismo.

Otra interpretación más crítica es la que proviene de las teorías postmarxistas, como la ve el profesor Manuel Castillo Ochoa, asociado a las ideas de Slavoj Ziziek, y haciendo un ejercicio de interpretación. En donde el fenómeno zoombie no representaría sólo el estado de putrefacción del concepto de civilización, sino el ocaso de la idea de dominación europea, donde las hordas de muertos andantes no serían sino las olas de migración que abarrotan socialmente los sistemas económicos occidentales.

Al querer conquistar posiciones más laudables de bienestar congestionan los sistemas de bienestar europeos y norteamericanos, deteriorando las culturas seculares y abarrotando los servicios públicos occidentales, creando ghettos de miseria y religiosidad popular, donde el programa de ilustración en base a la escritura de dar juicio a las masas entraría en colapso ante el avance de un paraíso multicultural que significaría el predominio de un forma de economía y cultura popular como la de la China, India, y acaso el Perú informal.

El morir de Europa se gestaría no por el agotamiento de su idea sublime de alta cultura reflexiva sino porque el desarrollo económico basado en la democracia de ciudadanos con juicio y sentido común de diálogo naufraga ante una ética del trabajo más voraz y grotesca que funciona en las peores condiciones de vida, y frente a la cual la racionalidad pomposa de loa europeos, no sería sino un lujo que no es productivo y que se torna irrelevante y soberanamente elitista.

No habría regreso. La época gloriosa de desarrollo y del progreso domesticador de la irracionalidad y de las emociones no podría retornar; no habría esfuerzo para salvar el cosmos, sino adaptarse trágicamente a él. Y esto parecen saberlo los sobrevivientes de este infierno apocalíptico, pues sólo huyen de modo errante a donde estén a salvo momentáneamente, no intentan repararlo, ello es irreversible, sólo respiran y tratan de vivir esta realidad, aun cuando no sepan lo que les espera.

Y este es el mensaje de esta serie, y de todas las producciones cinematográficas de los últimos tiempos de globalización y crisis económica: acostumbrarnos al caos, y aceptar en medio del cáncer la inevitable incertidumbre del espacio en que se vive, hacer del accidente y de los desastres inminentes eventos normales que no contraen, sino alientan nuestra ansiedad de vivir a pesar de todo.

Pero el problema de esta realidad que describo es que esta adaptación tarda y mientras tanto produce mucho sufrimiento. No todos podemos afirmarnos a ser un individuo autocentrado, y ahí el germen de toda jerarquía y desigualdad Mientras tanto esta receta del individuo desarraigado y escindido entre el nihilismo de las obligaciones y la frivolidad del esparcimiento acumula mucha ira y autodestrucción de nuestra cultura. Pero propiamente puedo yo mismo negarme y el mismo acontecer de la vida podria hacer de lo muerto algo que reverdezca y vuelva a reir, a regenerarse…. Todo es cuestión de obedecerse a si mismo y de cuesionarlo todo. No el el silencio y y la huida que nos hace pordioseros y zoombies también

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